
Por Raquel Godos
El senador por Florida Marco Rubio confirmó oficialmente su carrera hacia la Casa Blanca y se presentó en Miami como el candidato republicano del "nuevo siglo" para las elecciones presidenciales de 2016.
En un acto celebrado en la Torre de la Libertad de Miami, vitoreado en español y en inglés por unos 3.000 seguidores, Rubio, de ascendencia cubana, prometió devolver el rumbo a Estados Unidos para que se vuelva a posicionar como "líder mundial" en el siglo XXI.
"Muchos de nuestros líderes y sus ideas están estancadas en el siglo XX, mientras que nuestra gente y la economía están empujando la barrera del siglo XXI", dijo Rubio, que se convierte así en el tercer republicano en presentar su candidatura a la Casa Blanca tras Ted Cruz y Rand Paul.
En medio de una gran expectación mediática desde el lugar que ha visto llegar a miles de cubanos a Estados Unidos, Rubio recordó en español las enseñanzas de su padre y aludió en varias ocasiones al "sueño americano" y a su origen latino y humilde.
"Tengo una deuda con Estados Unidos que tengo que pagar", afirmó Rubio, nacido en Florida hace 43 años, y que de triunfar en las primarias republicanas podría convertirse en el primer hispano en ocupar la Casa Blanca en el 2016.
Un día después de que la demócrata Hillary Clinton anunciara también su candidatura a las elecciones presidenciales, el senador conservador, sin nombrarla, también deslizó críticas contra ella al señalar que la exprimera dama "es una líder del ayer".
"Ayer ya pasó y nunca volveremos al pasado, nosotros los estadounidenses estamos orgullosos de nuestra historia, pero nuestro país siempre ha sido sobre el futuro", indicó Rubio, que forma parte del ala más conservadora de la formación republicana.
Acérrimo detractor de los acercamientos diplomáticos y comerciales que emprendieron desde diciembre pasado La Habana y Washington, no dejó pasar la oportunidad de criticar la nueva etapa y lamentó la "indiferencia" ante la violación de los derechos humanos en "Cuba y Venezuela".
El Senador por Florida, que también ha rechazado el pacto nuclear alcanzado con Irán, instó a "abandonar las concesiones peligrosas" y la "hostilidad hacia Israel", así como la pasividad frente a "la agresión china y rusa".
Contrario al matrimonio homosexual y al aborto, Rubio reiteró también en su discurso su llamado a derogar y reemplazar el "Obamacare", la ley de salud oficial, y su rechazo a las políticas tributarias y educativas de Obama.
"La familia, no el gobierno, es la institución más importante en la sociedad", dijo.
En una torre conocida por haber servido para procesar a los exiliados cubanos que huyeron a Estados Unidos durante las primeras décadas después de la revolución en la isla, Rubio llamó también a "modernizar la leyes de inmigración".
Sin embargo, tanto él como los otros dos republicanos que han hecho oficial su ambición presidencial, los también senadores Cruz y Paul, se han convertido en el objetivo de los activistas y defensores de los inmigrantes, que se manifestaron frente a la Torre de la Libertad a la misma hora en que Rubio pronunciaba su discurso.
Apostados en el edificio, en el centro de Miami, los activistas le recordaron a Rubio su disgusto desde que a mediados de 2013 aprobara en el Senado junto con otros republicanos y demócratas una reforma migratoria, de la cual se distanció luego para acercarse a la base más conservadora de su partido.
JOVEN, HISPANO, BILINGÜE
Joven, hispano, bilingüe y con demostrada capacidad de influencia en el Senado de EE.UU., es un candidato por la que ya han mostrado su simpatía grandes donantes afines a los republicanos.
Rubio, de 43 años, nacido en Florida, es el segundo hijo de Mario Rubio y Oria García, un matrimonio cubano que abandonó la isla en 1956, antes de que Fidel Castro tomara el poder.
Aunque sus padres no huyeron tras la revolución cubana, sí encarnan la figura de inmigrantes humildes que trabajaron duro para mantener a su familia, su padre como camarero y su madre como pluriempleada en el sector servicios.
No obstante, ahora como presidente del subcomité de Relaciones Exteriores para Latinoamérica del Senado, siempre ha condenado al Gobierno cubano y no oculta su rechazo al recién estrenado aperturismo estadounidense hacia Cuba y a la situación que atraviesa Venezuela.
Desde que llegara a la Cámara alta, en 2010, su nombre se ha hecho cada vez más sonoro entre los círculos políticos de Washington, especialmente desde que ofreciera en 2012 el discurso de presentación del entonces candidato presidencial republicano, Mitt Romney, en la convención de su partido.
El joven legislador, padre de cuatro hijos fruto de su matrimonio con Jeanette Dousdebes, de origen colombiano, llegó a sonar incluso como posible candidato vicepresidencial junto a Romney, aunque finalmente el lugar lo ocupó el congresista Paul Ryan.
Carismático y con don de oratoria, se erigió este enero como el favorito entre los posibles candidatos para la red de donantes fundada por los multimillonarios hermanos Charles y David Koch, Americans for Prosperity, que espera reunir casi 900 millones de dólares para la campaña presidencial.
Aunque el pulso tomado a los donantes no da una idea definitiva de sus intenciones, sí permite adelantar al menos que Rubio tendrá un importante respaldo durante gran parte de su andadura en las primarias, ya que las recaudaciones de campaña son claves para cualquier aspirante.
Entre sus puntos débiles está el volver a convencer a los votantes latinos de su buena fe en materia migratoria, ya que pese a ser uno de los senadores que hace dos años llevó a la Cámara alta un texto bipartidista para lograr una reforma migratoria integral, su postura al respecto ha oscilado en numerosas ocasiones.
Sus raíces cubanas pueden así suponerle un valor añadido pero también jugar en su contra, pues está por ver que la comunidad hispana le perdone haber reculado en los últimos meses en sus esfuerzos para conseguir legalizar a los más de 11 millones de indocumentados que hay en el país.
Desde sus inicios, ha sido respaldado por políticos y grupos anticastristas de Florida, para poco a poco convertirse en figura de un nuevo conservadurismo al imponerse al exrepublicano y por aquel entonces independiente Charlie Christ en su puja por el escaño del Senado.
En cierto momento, su hoja de servicio quedó puesta en entredicho por irregularidades en el uso de fondos de campaña durante su lucha por un asiento en la Cámara alta, aunque el asunto no trascendió.
Muy hábil para desmarcarse de las polémicas, está empeñado en forjarse una sólida imagen de político conservador pese a que el voto latino tradicionalmente se inclina del lado demócrata.
Esa tenacidad podría convertir a Marco Rubio en el primer hispano clave dentro del "establishment" republicano y, quién sabe, si en el primer latino presidente de Estados Unidos.


























