ENTREVISTA EXCLUSIVA

El baterista, artista, y compositor neoyorquino Rubén Coca ha vivido un camino diverso a lo largo de los años con sus exploraciones musicales.
Criado en Puebla, México, la carrera de Coca lo llevó a Puerto Rico para estudiar en el Conservatorio de Música de Puerto Rico, hasta que finalmente se instaló permanentemente en Brooklyn, Nueva York.
A través de su extensa trayectoria, ha sido parte de varias grabaciones profesionales y creado sus propias composiciones.
Además, se ha presentado a nivel local e internacional con varias bandas y sus propios grupos, desde Europa hasta Sudamérica y el Caribe. Mientras experimenta una multitud de géneros con todo lo que hace, Coca continúa colaborando con algunos de los músicos y artistas de jazz más conocidos del área tri-estatal.
Actualmente trabajando en su disco original, recientemente regresó de Puerto Rico tocando con su propio cuarteto.
En una entrevista exclusiva con Impacto Latino, Coca compartió más detalles sobre su historia, inspiraciones musicales, y proyectos notables.
Cuéntanos un poquito de tus inicios dentro de la industria.
-Mi papá es baterista. A los tres años, mis papás me regalaron una batería, y automáticamente la conexión fue instantánea. A los seis años, mi primer maestro fue mi papá. Él me enseñó música. Luego, crecí escuchando mucho Stevie Wonder, Michael Jackson, y diferentes tipos de música.
Toda mi vida, estuve con ese proceso, conectado con la música.
Tocas un poquito de todo, ¿pero en qué estilo te enfocas o quieres enfocarte?
-Es una cosa muy positiva poder tocar de todo. Es una habilidad difícil, pero en este momento estoy más enfocado en jazz. Es lo que quiero hacer realmente, y por eso me vine aquí a Nueva York, a Estados Unidos. Aunque toco de todo, y lo disfruto también. Lo tomo como aprendizaje, y es súper beneficioso.
¿Tienes algunas inspiraciones para tus propias composiciones hoy en día?
-Estoy en ese proceso ahora este año, de grabar mi disco a finales de julio. Básicamente, mis composiciones o mi manera de tocar es como fluir. No trato de pensar sobre algo. Obviamente, son experiencias, emociones. Pero, no trato de escribir sobre una experiencia en específico, sino todo.
¿Qué desafíos has enfrentado en el camino?
-Me parece que la parte del negocio, la parte social. No soy muy de hablar con personas, en cuestión de negocios, como líder llamar músicos, o hablar con los promotores para los gigs. He estado forzándome a hacer eso, a tratar de mejorar esa parte. Pero, ahora estoy trabajando bien fuerte en eso, en ser más sociable, pero más en el negocio y tratar de lidiar con personalidades.
No todo el mundo tiene la misma perspectiva sobre el negocio, sobre la música. Tienes que saber navegar sobre ese camino.
Si la versión jovencito de Ruben te vería hoy en día, ¿cómo reaccionaría al ver tus logros hasta ahora?
-Me sorprendería. De México, me fui hace seis años a Puerto Rico. Estudié en el conservatorio, y viví cinco años allá. Después, me mudé para acá. La verdad es que la música me ha llevado.
Algo importante es ser muy fiel a lo que quieres, estar muy seguro de qué es lo que quieres y a dónde vas. Como un ser humano, creo que es el mayor regalo es tener un camino y buscarlo.
En mi caso, ha sido así. Después de todo mi esfuerzo, a veces no sale como quiero, pero tengo que saber cómo reaccionar a eso.
Cuéntanos un poco sobre tu show más reciente en Puerto Rico.
-Es la primera vez que regreso después de que me gradué hace once años. Estoy emocionado porque regrese en otra etapa, como profesional. Era muy diferente, y tengo muchas amistades y amigos. Era como reencontrarme con ese tiempo cuando fui estudiante.
¿Tienes otros proyectos que quieras compartir que ya están en camino?
-Voy a hacer lo de mi disco este año. Siento que es el momento de hacerlo. Tengo muchos planes, seguir preparándome, estudiando, componiendo, tocando con más gente, y ocuparme todo el tiempo en la música cien por ciento.






























