EDITORIAL

Inician las clases y una vez más se aprecian los beneficios de la Ciudad de Nueva York en favor de la educación, un sistema bastante acogedor para los inmigrantes.
La atmósfera de la educación pública en Nueva York es positiva, pero no deja de confrontar retos propios de una ciudad multicultural, en donde la educación no deben borrar o cambiar la identidad cultural de los estudiantes, con iniciativas radicales como exigir que todo sea en inglés. El bilingüismo es importante, no solo como expresión de tolerancia, es también una destreza adicional que tiene impacto futuro a nivel personal y laboral.
Hemos visto varias iniciativas de las autoridades promoviendo la educación entre las familias y la comunidad. Esfuerzos a todo nivel, este año el programa de kindergarten para niños de tres años inicia en dos distritos de alta necesidad, con alrededor de 1.600 niños del Distrito 7, en el Sur del Bronx y del Distrito 23 de Brownsville.
El problema de la superpoblación del sistema escolar ha sido parcialmente solucionado con la apertura de diez nuevas escuelas con 5.000 nuevos escaños y 2.000 nuevos asientos en las escuelas existentes. La canciller Fariña por su parte ha realizado una labor aceptable y con su tiempo de jubilación, queda abierta la interrogante de quién la reemplazará.
Las autoridades continúan invirtiendo en la educación y en mejorar el sistema. Han informado que en la primavera invertirán $28,75 millones para adquirir e instalar acondicionadores de aires en un periodo de cinco años para más de 2.000 aulas escolares. Para cumplir sus objetivos la ciudad necesitará los $ 700 millones en fondos estatales y federales que aún no ha recibido.
Continúan los esfuerzos por involucrar a padres y familias en el proceso educativo, asegurando la colaboración, confianza y rendición de cuentas dentro del sistema, pero existen nuevos retos, como el acceso a la tecnología, la ola de intolerancia que se apodera de la nación y que tiene como blanco a las comunidades inmigrantes, en las que están incluidos niños que han sido ya objeto de bullyng y acoso.
Escuelas y profesores luchan contra la ola de intolerancia a través de cursos de temas como compromiso cívico, vida democrática y libertad de expresión. Los padres de la Coalición para la Justicia Educativa de la Ciudad de Nueva York han presionando para que la ciudad financie entrenamientos especial para los maestros, por la urgencia debido a la creciente visibilidad de grupos supremacistas en todo el país.
Ya han sido capacitaciones aproximadamente seiscientos maestros para aumentar la conciencia de cómo sus propias identidades raciales y culturales, impactan su enseñanza y para ayudarlos a enfrentar el racismo, la xenofobia, la homofobia y otros problemas de intolerancia que se incrementan.
La administración ha impulsado la diversidad en las escuelas de la ciudad. Sin embargo, quedan preguntas sobre la financiación de iniciativas de diversidad y quiénes serán nombrados para el Grupo Asesor de Diversidad Escolar. Lograr equidad es un esfuerzo permanente que incluye interrumpir la segregación del sistema y el incremento de puntos de acceso a los estudiantes más vulnerables de la ciudad.
La computación y programas para impulsar su uso a nivel federal han sido importantes. La ciudad por su parte tiene previsto para el 2025, capacitar a 5.000 maestros, pero estos objetivos enfrentan retos sobre la infraestructura en los edificios escolares para incorporar más computadoras.
Escuelas más seguras para estudiantes y maestros, la ciudad está promoviendo prácticas de justicia para reparar las relaciones y construir un sentido de comunidad en las escuelas, pero se necesita más capacitación de maestros y enfoques preventivos requieren innovaciones. La ciudad enfrenta temas de género, el tratamiento a estudiantes transgénero en temas como el uso de baños de la escuela.
No se puede negar que el sistema de educación pública de Nueva York enfrenta varios problemas graves como segregación, seguridad, mejoramiento del nivel de rendimiento estudiantil. Por su parte el Contralor Stringer realiza investigaciones y publica informes en los que cuestiona el manejo de fondos y equipos del sistema de educación de la ciudad.
Una auditoría encontró que el Departamento de Educación pagó $84 millones a proveedores externos por servicios para niños con necesidades especiales sin verificaciones adecuadas, el informe del contralor revela que hay errores en la determinación de si las cuentas eran exactas y un fracaso fundamental en la detección de discrepancias.
El informe de veinte páginas del controlador Scott Stringer muestra que la ciudad, en la que hay aproximadamente 220.000 estudiantes con discapacidades, no rastreó los pagos por servicios como terapia física, terapia del habla y consejería psicológica en el 2016. Como resultado, Stringer dijo, la ciudad hizo miles de malos pagos por tratamientos y servicios falsos, desperdiciando el dinero de los contribuyentes.
Entre otras cosas, Stringer descubrió aproximadamente 3.000 casos en los que la ciudad erróneamente pagó cargas duplicadas y superpuestas a los vendedores que afirmaron haber tratado a los mismos estudiantes al mismo tiempo.
Las investigaciones encontraron que la ciudad depende de los padres de familia para reportar problemas de facturación usando un sistema basado en correo electrónico con documentos escritos solamente en inglés y sin sobres de retorno o franqueo. Stringer concluyó que los funcionarios de la ciudad no saben cuánto dinero han desperdiciado en malos servicios o tratamientos que nunca sucedieron. Las auditoría de las escuelas de Nueva York demuestra que faltan 1.800 computadoras.
Educar a nuestros niños y jóvenes requiere los esfuerzos conjuntos de padres y familias, maestros, autoridades, empresarios, medios de comunicación. La educación confrontará sus retos solo con la participación decida de todos.


























