EDITORIAL

En cualquier parte del mundo los retos para iniciar un nuevo negocio serían básicamente los mismos, pero dadas las condiciones tan particulares de la llamada capital del mundo y la ola nacional de intolerancia, existen nuevos retos para nuestros pequeños empresarios.
De todas las ciudades del mundo, Nueva York es una muy especial para acoger y apoyar a los inmigrantes y para impulsar la creación de nuevos negocios. Esta perspectiva de apoyo a los llamados “small business” fue una de las estrategias post guerra para levantar a la nación entera, sin embargo, es en Nueva York donde, gracias a la diversidad cultural y étnica, existen infinitas posibilidades en varios idiomas.
En términos generales la comunidad latina, en el tema de los negocios, no está mal, con un destacado crecimiento de empresarias mujeres y de jóvenes emprendedores, sin embargo no está desarrollando completamente su potencial, debido fundamentalmente a un mayor interés en la iniciación de una “aventura empresarial” fundamentada en un conocimiento de todos los recursos disponibles.
Si bien los negocios hispanos constituyen parte del segmento de empresas de más rápido crecimiento a nivel nacional, las empresas existentes deben fortalecerse, mantenerse competitivas en un mercado global complejo y en constante cambio y deben expandirse a nuevos horizontes para desarrollar sus posibilidades al máximo.
El crecimiento de los negocios latinos es notable, pero sus ventas e ingresos no están desarrollando todo su potencial, debido fundamentalmente a un desconocimiento de los recursos disponibles, que en ciudades como Nueva York se encuentran en diferentes idiomas y al alcance de todos. Los negocios necesitan certificarse, planificar un proceso de gestión continuo para impactar en el ámbito nacional.
Los latinos debemos salir de la zona de comodidad para desarrollar nuestra creatividad. Los dueños de negocios latinos están rezagados en los factores necesarios para asegurar financiamiento, tales como ingresos anuales, gastos comerciales y operativos.
Las leyes de la Ciudad de Nueva York garantizan igualdad de oportunidades económicas para las empresas de las minorías y particularmente para las mujeres (MWBE) Igualmente sus leyes censuran la intolerancia y la discriminación en el lugar de empleo y en la prestación de servicios. No existen barreras para crecer.
Es importante mantener el ritmo de crecimiento, no es suficiente con abrir un negocio y “echarlo a andar”, ser propietario de una empresa en Nueva York requiere una permanente actividad educativa, una disciplina de funcionamiento, una planificación periódica. Los negocios son como las personas, son entes vivos. Los empresarios latinos deben investigar sobre varios temas incluyendo el desarrollo de nuevas tecnologías; la permanente innovación a través de asociaciones.
Nuevos retos como convertirse en un negocio “verde” respetuoso del medio ambiente y actualmente en la industria alimenticia y de hospitalidad el gran movimiento internacional de censura al abuso y crueldad animal, son temas que no pueden evadirse.
Otros aspectos como expandir los servicio a comunidades más amplias con mayor diversidad y enfrentar la ola de intolerancia y racismo que dificulta la apertura y desarrollo de negocios de latinos a nivel nacional con eficiencia e integridad.
Las cámaras de comercio cumplen una funciono muy importante y algunas, promueven el emprendimiento a través del desarrollo de incubadoras y centros de fabricación y tecnología de próxima generación. Además son una herramienta de trabajo con los oficiales electos, un aspecto fundamental al momento de lograr leyes que apoyen a los negocios, a la comunidad y por qué no, a los inmigrantes nuevos, que son los futuros empresarios.
Las organizaciones comunitarias por su parte también tienen una función en este crecimiento y consolidación de los latinos a nivel empresarial, que obviamente no se limita a pedir auspicios y ayuda para organizar sus eventos, ante todo tienen la posibilidad de crear y ofrecer espacios para la información, la educación y entrenamiento de los miembros de la comunidad.
Un vacío entre las empresas latinas ya consolidadas es su retribución a la comunidad y en términos de filantropía la comunidad latina está muy por detrás de otros grupos, sin embargo, parte de la responsabilidad la tienen las mismas organizaciones, que mayoritariamente no han sabido funcionar en forma apropiada y no han podido dar garantías de transparencia en el manejo de las ayudas.
Si anteriormente muchas de estas ayudas fueron utilizadas para beneficio individual, existe una moda actualmente de manipulación política de agrupaciones comunitarias y de eventos, no solo a nivel local, además a nivel internacional gracias a los tentáculos y la corrupción importada de países donde sus sistemas gubernamentales han sido secuestrados por un grupo que además promueve la impunidad como garantía de su poder.
A todo nivel el gobierno americano ofrece ayuda a los negocios, los asesores del SBDC bridan una variedad de servicios de asesoría gratuita y entrenamientos de bajo costo, a los aspirantes y dueños actuales de pequeñas empresas, los que incluyen: el desarrollo de plan de negocios, asistencia de producción, planificación financiera y asistencia de préstamos, asistencia en recuperación de desastres, ayuda para contratación, asistencia en investigación de mercado, guías para el cuidado de la salud, etc. etc.
Con los problemas generados por los últimos desastres naturales el gobierno federal tiene disponible ayuda para los negocios y la comunidad, pero sobre todo los medios tienen la obligación de educar y facilitar el acceso a los recursos y a la consultoría gratuita y a los innumerables recursos que ofrece el gobierno en sus diferentes niveles.
En ese sentido Impacto impone su liderazgo creando espacios como el simposio anual, en donde logra convocar y sentar a la mesa para hablar de aspectos positivos a todos los sectores involucrados, independientemente de su ideología o filiación política.
Es parte de enfrentar con profesionalismo los nuevos retos.


























