Reflexiones sobre 9/11

EDITORIAL

La latinidad trasciende en todos los aspectos de la estructura de los Estados Unidos de América y el ataque terrorista de septiembre del 2001 no fue la excepción.

No es fácil ni es apropiado tratar de identificar a los latinos por sus nombres o sus apellidos, sin embargo, al visitar la Plaza de la Libertad, actual hogar del monumento y museo en homenaje a las todas las víctimas de 9/11, tanto en Nueva York, Virginia y Pennsylvania, es posible identificar los nombres de varios latinos que perdieron su vida
durante el más mortal ataque terrorista de la historia.

Se encuentran latinos como parte de la tripulación y pasajeros de los aviones secuestrados, otros innumerables en las diferentes empresas y negocios de las torres derribadas y en los negocios afectados, latinos asistiendo en el rescate de las víctimas durante el ataque, policías, bomberos, médicos, paramédicos, etc. y posteriormente
trabajadores de limpieza y construcción.

Pero a veinte años de la tragedia que marcó para siempre la historia personal de todos los habitantes de la ciudad de Nueva York, -que fue la más impactada por el ataque de los extremistas de al-Qaeda-, los latinos continúan demostrando que su presencia es parte del tejido más profundo de la ciudad y de la nación.

Nuevas e importantes iniciativas para rescatar esa presencia y la memoria de los latinos, emulan los esfuerzos desplegados en este sentido por el Museo de sitio del 9/11 en la Plaza de la Libertad.

Más allá de la importante tarea de conservar la historia, es fundamental un trabajo paralelo por lograr justicia laboral y social con todos los trabajadores latinoamericanos, que con o sin papeles, se ganaron el pan honradamente y en circunstancias de extremo peligro, para que la ciudad pueda recuperarse.

Ahora con la pandemia del COVID-19 se ha valorado la labor de los trabajadores esenciales, de los más humildes, como repartidores de comida, lavaplatos, personal de limpieza y se ha descubierto un ejército de latinos en las áreas vitales de la salud, que han sido parte de los escuadrones de primera fila durante los peores momentos de la
pandemia.

En esa misma línea, es fundamental que se continúe trabajando para apoyar a los latinoamericanos que laboraron en la llamada Zona Cero para que no sean excluidos, para que no se perpetúe la explotación laboral y el abuso.

Si Estados Unidos no ha salido triunfador de la ocupación de Afganistán, -iniciada precisamente por los ataques de 9/11-, tiene una oportunidad de oro para mantener un liderazgo excepcional en Derechos Humanos y Laborales.

Los ataques terroristas de 9/11 provocaron paranoia, ansiedad y un permanente sentido de alerta ante el peligro entre los neoyorquinos, pero también una valoración de la vida, la familia, la fe, el patriotismo y un sentido de compasión y solidaridad, que ahora es muy importante reforzar y continuar trabajando por la justicia social, la libertad, la igualdad y la democracia.

El sábado 11 de septiembre del 2021 como cada año, se celebrará el Día Patriótico con un momento de silencio al conmemorarse el momento en que los aviones impactaron las torres del WTC en Manhattan y a pesar de que han transcurrido veinte años, sabemos que la tarea está inconclusa.

Estados Unidos continúa siendo una potencia mundial y prueba de ello, ha sido su reacción y recuperación ante la pandemia del COVID-19, desarrollando sus propias vacunas y aprendiendo sobre el virus, con acciones que han sido replicadas por muchos países del mundo.

Hace dos décadas la ciudad vivió un gran funeral, dolor, silencio, reflexión, tristeza, cuestionamientos, depresión, incertidumbre, ira, los primeros días después del ataque se comprendió además que la vulnerabilidad está latente, sí, pero veinte años después y a pesar de los desaciertos, no ha perdido poder.

La llegada de inmigrantes y refugiados de todas partes del planeta lo confirma. Sigue teniendo poder económico, por eso ha asignado cifras multimillonarias para paliar los efectos de la pandemia.

Si las torres derribadas simbolizaban poder, el nuevo complejo de la Libertad confirma el poder de recuperación y superación, de resistencia y resiliencia, de progreso de Estados Unidos y de su niña mimada, Nueva York, su primera capital nacional.

Los ataques del 9/11 son una oportunidad para reflexionar y reconocer los aportes de los latinos y su activismo en diferentes áreas de la vida de esta nación.

Los latinos son parte de los testimonios de un hecho que marcó la historia de la humanidad y han tenido un rol protagónico, por ejemplo en el caso del policía y activista Luis Álvarez, quien luchó y consiguió protección para las víctimas vivientes de 9/11.

Estados Unidos tampoco puede olvidar la importancia de apoyar a America Latina en la lucha contra el terrorismo.

¿Qué está haciendo para evitar que grupos terroristas incrementen capitales y los muevan desde Latinoamérica?

Estados Unidos debe replantear su posición sobre el terrorismo, combatir su terrorismo domestico y recordar que los terroristas de 9/11 no llegaron por la frontera como indocumentados, llegaron legalmente y con visas.

El 27 de septiembre del 2001 el FBI presentó fotos, nombres y nacionalidades de los diecinueve terroristas del ataque de 9/11, quince de ellos eran de Arabia Saudita, dos de los Emiratos Árabes, uno de Egipto y uno de Líbano, ni uno solo era latino.

9/11 generó mayor sensibilidad ante el peligro real o percibido, la seguridad es importante, contra el crimen, incluyendo el terrorismo, pero no todo inmigrante es criminal y no todo criminal es indocumentado.

Luchar contra los inmigrantes no evitará futuros ataques terroristas, hay incremento de terroristas domésticos.

Estados Unidos tiene un potencial enorme a su favor, si sabe absorber el talento, fuerza laboral, gratitud y lealtad de millones de buenos inmigrantes que se pueden convertir en la principal y primera línea de defensa del país.

Además un gran porcentaje de latinos no son inmigrantes, son nacidos en Estados Unidos y sin embargo existe una percepción perpetua de que son extranjeros, no americanos.

Es un proceso y se logrará una mayor integración de los latinos, en el mismo nivel de igualdad que inmigrantes de Europa y otros lados, cuando los propios latinos dejen de lado los prejuicios y el racismo que es parte del tercermundismo del cual escaparon.

https://impactolatino.com/policia-de-nueva-york-aumentara-medidas-de-seguridad-de-cara-al-11-s/

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