Racismo en la actualidad: memoria y retos

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Recordar las luchas sociales significa dignificar a las víctimas, pero, sobre todo, estimular a la reflexión, a la conciencia y el debate sobre la importancia del respeto y la dignidad de las personas, para que esos hechos nunca más se repitan.

Conectarse con la historia es un reto imprescindible para la sociedad, es un espacio en nuestras memorias para dar visibilidad a las violaciones históricas de derechos humanos, muchas de ellas cometidas por el Estado, en algunas otras ocasiones, por el Gobierno de turno.

Recordar las luchas sociales significa dignificar a las víctimas, pero, sobre todo, estimular a la reflexión, a la conciencia y el debate sobre la importancia del respeto y la dignidad de las personas, para que esos hechos nunca más se repitan.

19 de junio una fecha histórica presente en la actualidad

El 19 de junio es una fecha muy importante para comunidad afroamericana en Estados Unidos.

Para esa fecha, en el año de 1865 el General del Ejercito de la Unión Gordon Granger, proclamó la Orden General numero 3, declarando que todos los esclavos eran libres y que tanto los antiguos amos y los esclavos liberados tenían los mismos derechos personales y de propiedad.

Parte de la Orden General número 3 decía lo siguiente:Se informa al pueblo de Texas que, de acuerdo con una Proclamación del Ejecutivo de los Estados Unidos, todos los esclavos son libres.

Esto implica una igualdad absoluta de derechos y derechos de propiedad entre ex amos y esclavos, y la conexión existente hasta ahora entre ellos se convierte en la de un empleador y un trabajador libre “.

A partir de esta fecha, el 19 de junio se ha convertido en un día de celebración para honrar a los afroamericanos y el fin de la esclavitud en los Estados Unidos.

Lamentablemente, el fin de la esclavitud no fue el fin de la discriminación y la violencia racial.

Factores como los Códigos Negros, los grupos de supremacía blanca como el Ku Klux Klan, la supresión de votantes, los estatutos de segregación separados pero iguales y la aplicación selectiva de las leyes continuaron sometiendo a los estadounidenses afroamericanos a trabajos involuntarios y muchas otras formas de discriminación individual.

La práctica violenta del asesinato mediante la ejecución ha sido un flagelo nacional. En la historia reciente de los Estados Unidos, hemos visto un sinnúmero de incidentes de linchamiento que han ocurrido especialmente en la comunidad afroamericana.

Hoy en día, los afroamericanos continúan luchando contra el racismo y el legado de la esclavitud.

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Hoy en día, los afroamericanos continúan luchando contra el racismo y el legado de la esclavitud.

En la actualidad, ¿Por qué la comunidad afroamericana sigue protestando?

La muerte de George Floyd ha generado una sacudida en todo el mundo. En algún momento, al menos hemos visto las diferentes imágenes o vídeos de su asesinato.

Realmente, fue algo impactante. En pleno siglo XXI es casi imposible imaginar que alguien vea lo sucedido al afroamericano y no se horrorice, se indigne, o se compadezca de su dolor.

El video que muestra a un hombre afroamericano muriendo lentamente, sin poder respirar durante ocho minutos y cuarenta y cinco segundos, bajo el peso de la rodilla de un oficial de policía blanco sobre su cuello, es espantoso e impactante.

Pero tampoco es sorprendente; hemos visto muchos videos e imágenes como estas anteriormente, donde policías utilizan métodos de estrangulamiento y asfixia que no están aprobados, ni en sus normas, mucho menos en sus reglamentos.

Protestar significa dar visibilidad a sus exigencias, significa reconocer y recordar la valentía de aquellos que lucharon por su vida y su libertad.

Actitudes y actos de violencia que realmente son impensables, para los racistas o supremacistas blancos se han convertido en un elemento cotidiano. Sin duda alguna que las injusticias, la violencia, la desigualdad son el reflejo de las exigencias que motivan a las personas a salir a las calles.

Las experiencias vividas sobre el racismo y la discriminación en Estados Unidos son evidentes y se infiltran insidiosamente en todos los aspectos de la sociedad, donde todo ser humano que sea de una étnica negra o bien de una minoría puede ser receptor.

En la actualidad, no solo la comunidad afroamericana exige sus derechos. En las manifestaciones que se han realizado en la ciudad de Nueva York, por ejemplo, hemos visto también estadounidenses, latinos, asiáticos, europeos africanos, inmigrantes, entre otros. La importancia radica en la gran diversidad que identifica a la cosmopolita ciudad de Nueva York, para seguir trabajando juntos y asegurar que todos los habitantes por igual puedan salir adelante y prosperar.

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Las protestas que comenzaron un día después de la muerte de George Floyd son en recuerdo de todas esas víctimas y en honor de todos los que sufren el racismo a diario.

Racismo sistémico

La mayoría de los estadounidenses no acepta lo que los afroamericanos y las minorías raciales han sabido siempre: el racismo y la discriminación en el país es sistémico.

El racismo, la xenofobia y la intolerancia son problemas frecuentes en todas las sociedades. Pero todos y cada uno de nosotros estamos obligados a diario, jugar un papel fundamental ya sea contribuyendo o rompiendo los prejuicios raciales y actitudes intolerantes. 

Continuando con con el ejemplo de Nueva York, hemos visto carteles que se mantienen en alto con la frase Black lives matter. Esta frase expresa la verdad olvidada que da nombre al movimiento mundial que lucha activamente, y en la actualidad con mayor fuerza por abolir el racismo sistémico que ha contribuido a la muerte de tantos afroamericanos.

Para recordar, sólo en los últimos diez años, los Estados Unidos han sido testigos de la muerte de un gran número de personas afroamericanas a manos de agentes de policía.

Las protestas que comenzaron un día después de la muerte de George Floyd son en recuerdo de todas esas víctimas y en honor de todos los que sufren el racismo a diario.

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, gran parte de lo que normalmente caracteriza a los neoyorquinos se detuvo. Pero los problemas fundamentales y estructurales del Estado no lo hicieron.

El racismo sistémico es uno de ellos, con numerosos ejemplos de violencia, miles de desempleados, desigualdades en salarios e ingresos.

A medida que se desarrolló la pandemia, las personas negras y mestizas en todo Nueva York han sufrido tasas de mortalidad desproporcionadamente altas; otro resultado indirecto de la desigualdad sistémica y el racismo.

En 2020, estas líneas demográficas, raciales y políticas opuestas son más antagónicas que nunca, y alimentan la fragmentación.

En este punto, el progreso está bloqueado, y las calles de Nueva York y todos los Estados Unidos seguirán siendo susceptibles a estallidos sociales.

Por eso, ser silenciosamente no racista no es suficiente. Los beneficiarios de este sistema deben educarse sobre cómo denominar este problema y denunciarlo con la misma vehemencia que los afroamericanos y las minorías raciales si se quiere erradicar. El silencio también es complicidad.

Para avanzar en la eliminación de los prejuicios y la violencia racial, los estadounidenses deben dejar de ser complacientes con el racismo sistémico.

Retos de la comunidad afroamericana

Las estadísticas lo demuestran, los estudios lo explican y videos como los del asesinato de George Floyd lo ilustran.

Los afroamericanos han sufrido desproporcionadamente por abusos policiales. El racismo sistémico que provocó la muerte de George Floyd también está a nuestras puertas. No es un problema que solo ocurrió en Minnesota, no se trata de incidentes meramente aislados.

Las comunidades afroamericanas o minorías raciales no tienen que establecer ningún reto para adquirir un cambio o una transformación de conciencia en la sociedad, sino más bien, los que perciben y practican esa violencia racial, son quienes tienen el reto de cambiar.

La forma más importante de honrar el 19 de junio es estar juntos como comunidad, contra todas las formas de discriminación, intolerancia y odio, mostrando respeto a todos, quizás especialmente a aquellos que son diferentes a usted.

El reto como sociedad es empoderar a las personas a través del desarrollo de un pensamiento crítico y creativo, fomentando de esta manera, la diversidad, la inclusión, la comprensión, y sobre todas las cosas la aceptación, para tener éxito en una sociedad global.

Muchos estadounidenses les cuesta admitir que el racismo sigue siendo un problema social innegable y que las estructuras estatales necesitan una reforma urgente para conseguir un trato igualitario a todos los ciudadanos que pretenden servir.

El reto consiste en crear empatía con las experiencias de las minorías, es el obstáculo más grande para el progreso y la reconciliación. Quienes forman parte del problema deben ser parte de la solución.

Las personas afroamericanas o minorías raciales no pueden cambiar por sí solas un sistema que está intrínsecamente sesgado en su contra; ni tampoco deberían ser forzados a intentarlo.

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