¿Quién es responsable de tanta violencia?

12507210_10153728370266236_5708400611715964963_n

 

 

 

Con más muertes que el tiroteo en Virginia Tech en el 2007 que cobró la vida de 32 personas y que el tiroteo masivo en la escuela de Sandy Hook en Newtown, Connecticut en el 2012 en el cual perecieron 27, la masacre en Orlando es el tiroteo masivo más mortífero de la historia del país.

De las 50 víctimas 24 eran de origen puertorriqueño y 3 mexicanos, en su mayoría jóvenes con mucho que aportar a sus familias y comunidades, por lo cual este hecho significa un duro golpe no solo a la nación que confronta un momento decisivo de decisiones a nivel legal, militar y político para continuar su progreso.

Si bien el grupo terrorista ISIS podía haber visto a este último ataque una oportunidad para reclamar una historia de éxito en suelo estadounidense, la realidad es que en Estados Unidos muere la mayor cantidad de gente por la violencia armada, que es un tema interno y no determinado por extremistas.

El asesino no era parte de un plan de ISIS, ni grupos extremistas le apoyaban. No hay evidencia de que estaba en contacto con líderes de ISIS y el que sólo fuera un partidario de bajo nivel del grupo es peor aún, ya que demuestra que está floreciendo la intolerancia y el odio entre gente relativamente joven nacida en Estados Unidos y más grave aún, que el gobierno estadounidense no está tomando medidas de control apropiadas para evitar tragedias masivas que se han convertido en un tema habitual.

Queda demostrado además el gran poder que tienen los fabricantes de armas en la política, que son capaces de manipular a quienes elaboran las leyes para garantizar el crecimiento de su ya bien establecido negocio y que incluso estas tragedias incrementan las ventas de armas, sus precios y las acciones en la Bolsa de Valores.

Doce días antes de la tragedia el Presidente Obama realizó un llamado sobre el control de armas y el terrorismo durante un evento en Indiana. Rechazó las afirmaciones de que los demócratas trataban de desarmar a la nación. Sobre la cantidad de armas dijo: "Hay suficientes armas para cada hombre, mujer y niño en este país y en ningún momento se ha propuesto confiscar armas a los propietarios responsables.” Además informó que a las personas que han visitado sitios web de ISIL y que viven en Estados Unidos, es posible colocarlos en una lista de “No volar”, cuando se trata de compañías aéreas, pero que gracias a la Asociación Nacional del Rifle, no se puede prohibir a esas personas comprar un arma de fuego. Simpatizantes de ISIL que si quiere entrar en una tienda y adquirir armas de fuego y municiones pueden hacerlo, nada les prohibe hacerlo, a pesar de que el FBI sabe quiénes son esas personas. "Por tanto, esta matanza es un recordatorio de lo fácil que es para alguien tener en sus manos un arma que le permite disparar a la gente en una escuela, un templo, una sala de cine o una discoteca y tenemos que decidir si ese es el tipo de país que queremos ser.” fueron las palabras del mandatario confrontado a una ola de violencia armada durante su presidencia.

Un testigo de la última masacre escuchó la conversación del asesino con la policía, exigiendo que Estados Unidos "deje de matar a ISIS” presumiblemente refiriéndose a la campaña aérea liderada por Estados Unidos contra objetivos ISIS en Siria e Irak. Con los conflictos armados internacionales que libera Estados Unidos ya se consume suficiente armamento y la pregunta es, quién lo produce? ¿Acaso no es suficiente y es necesario promover el uso de armas a nivel individual dentro del país?

Independientemente de si el asesino estaba relacionado con grupos terroristas, estaba bien familiarizado con su ideología y sus mensajes difundidos por Internet, que se ha convertido en otra arma cibernética contra Estados Unidos, que en nombre de la privacidad individual limita el acceso de las autoridades a información clave para parar a este tipo de asesinos.

El asesino pudo haberlo hecho solo o dirigido por ISIS, pudo haber estado mentalizado para asesinar, pero lo más preocupante es la facilidad de acceso que tuvo el arma que se utilizó en el ataque, un rifle de asalto AR-15 sorprendentemente fácil de comprar y que es tan popular a nivel nacional, como el más moderno teléfono celular.

El tema de Seguridad Nacional ha sido utilizado para promover que Estados Unidos continúe armándose a nivel de personas particulares en forma indiscriminada, esta tendencia pro armamentista interna se puede apreciar en el creciente apoyo al candidato Donald Trump entre los votantes republicanos, el cual creció después de los ataques terroristas a finales del año pasado en París y San Bernardino, California.

Uno de los personajes claves de esta historia es sin duda la Asociación Nacional de Rifle, quien a pretexto de defender el derecho de los ciudadanos a portar armas, defiende tenazmente no solo a los productores y distribuidores de armas, además promueve la violencia armada que mata a miles anualmente, sin necesidad de la influencia terrorista y que además promueve la violencia contra las especies animales, institucionalizando la casería como un “deporte”.

El tema sobre el control de armas, la implementación de requisitos más estrictos para su venta y posesión a nivel nacional, es un tema clave para esta nación, en donde la violencia se ha vuelto parte de la cultura y de la vida diaria.  Solo el Congreso a través de un marco legal eficaz puede establecer un nuevo sendero.

Compartir
[fbcomments]