EDITORIAL
En el Estado de Nueva York la falta de educación, la falta de trabajo y el pertenecer a una minoría, no pueden ser y no son argumentos válidos para legalizar la prostitución.
En este Estado existen innumerables oportunidades de educación gratuita, proporcionada no solo a nivel de gobierno local y estatal, además de una larga lista de organizaciones públicas y privadas, que ofrece gratuitamente cursos de computación, entrenamiento en diferentes campos, asesoría para obtener préstamos especialmente para minorías y mujeres, ayuda para iniciar nuevos pequeños negocios. Hay una innumerable lista de testimonios y casos reales de personas que han logrado superarse y que ahora tienen sus propias empresas. Nueva York es un Estado con una dinámica que permite y estimula la creación de empresas y trabajos en una infinidad de áreas, a nivel formal e informal, dentro de la ley.
En Nueva York, - que ha sido construido por inmigrantes-, éstos tienen muchas garantías, opciones y oportunidades para desarrollar sus talentos, sus aptitudes, sus capacidades y para realizar sus sueños. El sistema ha sido diseñado para apoyar a los inmigrantes, iniciando por el aprendizaje del inglés. En las bibliotecas públicas, entre otros innumerables lugares, incluidas iglesias, se dictan clases gratis de inglés.
No existe una justificación coherente para sustentar que la falta de educación o falta de empleo son razones para legalizar la prostitución, que es ante todo un negocio, en muchos casos operado por el crimen internacional organizado. Entre otros, la prostitución está relacionada a la grave lacra del tráfico humano, a raptos, secuestros y extorsión. Existe suficiente información sobre los vínculos de la prostitución con grupos criminales, así como una gran lista de crímenes relacionados, incluyendo la estafa, la distribución y venta de drogas de todo tipo. Actualmente la prostitución se comercializa por Internet, telefónicamente y directamente en los negocios, donde produce dinero en efectivo, muy difícil de ser monitoreado por las autoridades.
Las leyes a nivel federal, estatal y particularmente en la Ciudad de Nueva York, garantizan la no discriminación en diferentes aspectos, de origen nacional, de género, de raza, de preferencia sexual, de edad, de récord bancario, etc., etc., etc. así que tampoco se trata de legalizar la prostitución porque miembros de la comunidad LGTB no tienen otra opción para sobrevivir, como se ha afirmado en la justificación de las asambleístas para introducir esta propuesta. El estatus migratorio tampoco es una justificación, porque las organizaciones de derechos humanos, particularmente en Nueva York, realiza un trabajo activo vigilando la situación principalmente de los inmigrantes ilegales e indocumentados y abusos por parte incluso de autoridades. En Nueva York los inmigrantes, independientemente de su estatus migratorio tienen derechos y no pueden ser discriminados, por lo que el argumento de ser minoría tampoco es válido.
La prostitución en Nueva York sí se ha podido frenar y utilizando el mismo argumento de promover leyes comprensivas para proteger a las prostitutas, no se justifica el apoyo a un negocio nefasto que atenta a la dignidad y bienestar principalmente de las mujeres.
Con el pretexto de promover justicia social, lo que la ola progresista está logrando es proteger al crimen y la delincuencia. Hay temas tan evidentes, como el uso de drogas, -incluida la marihuana- y la prostitución, como actividades operativas del circulo del crimen internacional organizado, que el hecho de que ciertos oficiales electos promuevan leyes para aprobar su uso y legalizarlos, crea inquietud sobre la influencia de los grupos fuera de ley y su acción con los oficiales electos aquí en Nueva York.
La comunidad está más informada y muy atenta a la aprobación de leyes que legalizan cualquier actividad que alimente al crimen, pero sobre todo, que atenten a la integridad, al bienestar y a la paz de los neoyorquinos, sus niños, jóvenes y familias.
Los nombres de los legisladores que apruebe estas leyes serán expuestos y quedarán registrados en la historia.
Senadoras latinas quieren legalizar la prostitución en Nueva York


























