Primero de mayo: “Los olvidados”

De inmediato viene a nuestra mente el film de Buñuel, “Los olvidados” (1950), protagonizado por un grupo de muchachos, parias, ojerosos, flacos, abandonados de la mano de dios, donde el camino de la vida conlleva la violencia y la muerte de toda esperanza.

“Los olvidados” nos conduce a “La ciudad de dios” (2002), film brasileño que nos muestra la vida en las favelas, donde un grupo de muchachos, niños de once años, juegan los juegos de la muerte, ríen, cantan, lloran de dolor y desafían la muerte en una ciudadela olvidada de la mano de dios, en una guerra sin sentido entre dos bandas, un camino de bajada que conduce inevitablemente a la muerte, muerte física de toda esperanza.

“Los olvidados”, en nuestras mentes, un primero de mayo del año 2023, no reproduce las imágenes de un film que nos emociona donde los olvidados no aparecen en las imágenes perdidas en el tiempo, imágenes del cadáver de una niña abrazada del cuello de su padre, los ojos abiertos, en un río olvidado de la mano de dios, con la esperanza muriendo en sus ojos.

Los olvidados, aquellos que no recibirán un homenaje, aquellos en cuyas tumbas nadie depositará una flor o un juguete, aquellos que yacen en los caminos de la selva del Darién, una selva olvidada de la mano de dios, una selva donde muere la esperanza.

Los olvidados vagando en las calles de las ciudades fronterizas de los Estados Unidos, una frontera olvidada de la mano de dios, seres vagando por las calles abrazando la esperanza, esa esperanza que muere en la frontera.

Los olvidados en la frontera entre Chile y Perú, derrotada la esperanza, intentando regresar a su país de origen tras no encontrar el sueño de una vida mejor, seres acampando en la línea de la concordia, en tierra de nadie, esa tierra abandonada de la mano de dios que se encuentra entre países que rechazan a los olvidados.

Los olvidados, cadáveres flotando en los océanos tras el naufragio de la esperanza en vetustas embarcaciones olvidadas de la mano de dios en un océano sin piedad, camino del infierno al infierno.

Los olvidados, presos por sus ideas en las cárceles del mundo, calabozos olvidados de la mano de dios, donde las ideas buscan escapar de los barrotes que las aprisionan y donde a veces el calabozo es un país abandonado de la mano de dios.

Los olvidados, e inmediatamente vienen a nuestra mente los mártires de Chicago, la lucha por las tres ocho, ocho horas de trabajo, ocho de vida familiar, ocho de sueños, los ajusticiados en Chicago en 1886. Fecha que no se olvida en el mundo entero, en el mundo de los olvidados, pero que se olvida en el país que le dio origen, por lo que es mejor olvidar el pasado, el presente, que hacerle frente y terminar con el olvido.

En homenaje a los olvidados que vagan por el mundo buscando vivir en la memoria.

* Escritor, poeta, dramaturgo y hombre de teatro chileno, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Reside en los EE. UU.

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