EDITORIAL
Este fin de semana oficialmente culmina la celebración nacional del Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, en medio de un huracanado clima político.
Particularmente la Ciudad de Nueva York se encuentra inmersa en un ambiente álgido, debido a las cada vez más cercanas elecciones generales. A pesar de que existe una tendencia a creer que ciertos cargos serán ocupados por inercia, continúan las batallas y en diferentes frentes, incluyendo el debate sobre la presencia de ciertos monumentos históricos de la ciudad.
Ese es un tema polémico e interesante, pero más allá de la novelería de moda en la ciudad, la realidad sobre los latinos prominentes es un asunto muy serio, del cual depende el bienestar no solo de los millones de hispano-parlantes dentro de la nación, de sus familiares fuera de territorio estadounidense y de las nuevas generaciones en los dos lados.
En nuestra búsqueda de hispanos prominentes del año, hemos detectado que por un lado continúa reflejándose la supremacía de comunidades por su tamaño numérico o por su capacidad de bloquear a otras comunidades latinas, lo cual es un hecho que diariamente se expresa en diferentes instancias privadas y públicas. Los nacionalismos enfermizos de los latinoamericanos son la principal tara cultural, social y económica, que impide el crecimiento cualitativo y la integridad de la comunidad.
Entre los hispanos cada grupo tira para su lado y en casos críticos al interior de las propias comunidades, cada uno tira para su lado y beneficio, en desmedro de los intereses generales. Ciertamente existe una lógica entre la presencia numérica de las comunidades y quienes en ellas se destacan: a mayor número de integrantes de un grupo, existen mayores posibilidades de que alguien sobresalga, sin embargo existe un gran e innegable problema, los latinoamericanos no valoran, rescatan ni promueven la diversidad, que es uno de los elementos que enriquece su presencia, su propia identidad.
Poco a poco se va cambiando la mentalidad de los estadounidenses que piensan que de México para abajo todos son latinos e iguales y que lo latino es solo el taco y la salsa. Una importante presencia cultural la lidera Perú con sus talentos y productos en gastronomía, Argentina con su poderío cultural y científico, Chile con su inigualable capacidad de negociación y su aceptación en el mercado anglo.
El refrán dice “no hay mal que por bien no venga” y la creciente presencia de inmigrantes latinoamericanos desplazados por crisis internas, desastres políticos y naturales, se traduce en una presencia cultural que lentamente va coloreando el panorama con nuevos matices. Talentos excepcionales a nivel deportivo, artístico, intelectual, empresarial, demuestran la existencia de la variedad de culturas latinoamericanas, que pueden percibirse como inexistentes, debido a la tendencia comercial de los medios, que dan prioridad a ciertas comunidades por calcinaciones de mercado, dañando y paralizando el principio de integración como fundamento de la fuerza de los latinos.
No es suficiente una gran presencia, es importante el respaldo a la educación como medio para inculcar el progreso de los latinos, independientemente de su país de origen. Debe terminar la tendencia mafiosa de apoyar solamente a los connacionales, es hora de apoyar el talento, la integridad, la honestidad, la justicia sin discriminaciones y sin excluir a nadie.
Un verdadero orgullo y un gran estimulo el conocer sobre latinoamericanos que han roto esquemas, que han surgido por su talento y su capacidad, pero que ciertamente han encontrado respaldo en sus comunidades de origen, a diferencia de otros que a pesar del talento, la capacidad y el esfuerzo, encuentran mayores trabas puestas por la competencia enfermiza entre comunidades y entre latinos.
Las mujeres y los jóvenes comienzan a cambiar la historia, motivados por las grandes presiones culturales reflejadas en las leyes. Nuevas conquistas importantes pero insuficientes a nivel empresarial. Las tragedias naturales han motivado solidaridad y unión, pero también han sido la medida para evidenciar diferencias.
Los hispanos tienen un gran reto en lograr mayor representación no solo en política, en ciencias, en tecnología, en producción intelectual, en lograr una diversificación, un mayor dinamismo y reflejar la rica variedad étnica y cultural que los caracteriza con altura.
Los hispanos tienen un gran reto en un momento en que su presencia disminuye, debido no solo a las nuevas políticas migratorias, además ante la mejor organización y enfoque de otras comunidades como la asiática, que diariamente consigue posicionarse mejor gracia a su educación, a su disciplina, a su adaptación al sistema estadounidense y a su productividad.
Nuestra muestra de respeto a todos los hispanos notables y a todos los hispanos que diariamente trabajan honrada, silenciosa y arduamente, logrando con ello mejorar el nivel de vida de sus propias familias, de las comunidades y de la nación.
La celebración de la hispanidad no termina el quince de agosto, se extiende al infinito en cada lugar donde late un corazón latino, enfocado en ideales superiores. Viva la hispanidad!


























