Detrás de un histórico barrio de Brooklyn hay cientos de historias de inmigrantes que se reúnen todos los domingos desde el 28 de marzo de 2021 en torno a la Plaza Tonatiuh en la parte Oeste de Sunset Park, entre la calle 44 y la sexta avenida, convirtiéndose en un espacio de desarrollo económico para los miembros de la comunidad inmigrante que venden alimentos y productos artesanales.

Con una de las puestas de sol más hermosas que te ofrece la ciudad de Nueva York y vistas hacia el horizonte de Manhattan y la Estatua de la Libertad, la Plaza Tonatiuh nombrada en honor al Dios del Sol de los Aztecas, fue organizada por el grupo Mexicanos Unidos, quienes desde su creación han defendido los derechos de los inmigrantes en la zona de Sunset Park.

La Plaza Tonatiuh es un destino gastronómico, cultural y artístico en Sunset Park, Brooklyn de primera categoría, donde se entremezcla un bullicio de sabores y colores, predominantemente latinos, ubicado a u lado de un espacio verde que le da a la Plaza un panorama único hacia el puerto.

La Plaza Tonatiuh está ubicada en la parte Oeste de Sunset Park, entre la calle 44 y la sexta avenida.

Bryan Garita, líder de Mexicanos Unidos le dijo a Impacto Latino que la idea surgió cuando cientos de vendedores ambulantes injustamente recibían multas de hasta $1000 o más por vender en la calle sus productos.

Entonces, tuvieron la iniciativa de organizarse y generar varias acciones para que se les permitiera a estas personas poder vender dentro del parque.

Los encargados del parque no atendieron la solicitud del grupo, sin embargo, se organizaron y junto a varios vendedores ambulantes instalaron sus puestos, y no se fueron, aunque los del parque les dijeran que se retiraran.

Quedarse en el lugar era sinónimo de demostración que el espacio público es de la comunidad. Iniciaron con 8 vendedores, pero con el paso del tiempo más personas se fueron agregando, y ahora hay más de 70 vendedores originarios de distintas partes del mundo, en su mayoría latinos.

Según explicó Garita el 80% de los vendedores viven en la zona de Sunset Park, pero hay algunos que llegan desde el Bronx, desde Nueva Jersey, desde Queens y otras partes de la ciudad para demostrar sus dotes culinarios o su talento artístico.

Daniel Larios, originario de Puebla, México, es un artesano que desde muchos años ha trabajado “todo lo que es piel”.

Daniel Larios, originario de Puebla, México, es un artesano que desde muchos años ha trabajado “todo lo que es piel”. Cuenta con todos los permisos regulados y bajo las normas que establece la ley, porque hay un protocolo para trabajar con este material.

En su puesto ubicado en la entrada a la Plaza Tonatiuh, vende zapatos, billeteras, botas, fajas, carteras, mochilas, estuches, entre otros artículos de cuero. Un oficio que lo heredó de sus padres y abuelos, que también eran artesanos en México.

A pesar de que este puesto no es su principal base laboral, para el Sr. Larios asistir todos los domingos a la plaza para ofrecer sus productos representa una fuente de ingresos económicos. Esto es opcional y algo que le gusta hacer, porque según explicó, “es difícil subsistir con un solo ingreso”.

La apertura de la plaza lo ha “beneficiado enormemente” al igual que muchas otras personas tienen la intención de generar ingresos extras, en una ciudad en la que la renta, los servicios básicos y los alimentos incrementan producto de la recesión económica que atraviesa el país.

“Venir a vender a la plaza nos ha ayudado bastante y nosotros también aportamos a la economía local de la ciudad, estamos trabajando bajo la ley. Todos somos apegados al respeto y la cultura política de este país. Nosotros también aquí ayudamos a las personas para que puedan ascender”, expresó Daniel Larios.

Plaza Tonatiuh nombrada en honor al Dios del Sol de los Aztecas, fue organizada por el grupo Mexicanos Unidos.

El barrio de Sunset Park en su mayoría de grandes poblaciones chinas y latinas, ha creado una rica diversidad que se hace visible cada fin domingo cuando las personas se alinean detrás de los estantes de comida o souvenir para saciar el hambre o llevar algún recuerdo.

Ha servido también como un espacio de presentación cultural entre los distintos grupos artísticos que hay en la ciudad de Nueva York, tales como Los Chinelos, una danza tradicional muy popular en el estado mexicano de Morelos, también tienen música en vivo, música de banda.

Los grupos artísticos llegan completamente gratuitos, y según explicó Bryan Garita, los artistas le han expresado que la recreación de la Plaza Tonatiuh les recuerda a su natal México o su país de origen. Los vendedores de algún país de Centroamérica, Suramérica y el Caribe también expresan su versión propia en la plaza en las actividades culturales o la comida que venden.

Además de Bryan Garita, uno de los voluntarios de la plaza, existen decenas de voluntarios organizados en Comités que llegan de distintos barrios de la ciudad de Nueva York. Todos ellos se encargan de la seguridad y de mantener el orden desde las 11:00 A.M. hasta las 8:00 P.M.

“Estamos bien organizados, la seguridad es importante, no jugamos con la seguridad del pueblo. también hay gente que vienen agresivos. Hay gente que quiere aprovecharse porque saben que aquí se maneja dinero en efectivo. Entonces aquí estamos para asegurarnos de no exponer a las personas en situaciones de peligro”, dijo Garita, quien aseguró que ningún voluntario recibe algún tipo de ingresos por el trabajo que realiza.

Ana María Martínez desde que llegó hace 30 años de su natal Michoacán, México, se ha dedicado a la venta ambulante, en la Plaza Tonatiuh vende tacos.

Mientras las familias disfrutaban de una puesta de sol, la Sra. Ana María Martínez, vendía tacos de birria, tacos de carnitas y chicharrones, preparados al mejor estilo de Michoacán, de donde ella es originaria. La idea de la plaza es “fantástica, es buenísima”, dijo.

La Sra. Martínez desde que llegó hace 30 años de su natal Michoacán, México, se ha dedicado a la venta ambulante vendiendo algodones, luces y comida, ya sea en la playa u otro tipo de lugares.

Durante todo este tiempo ha sido víctima de varias multas que van desde $800 hasta $1000 Recordó que en un mismo mes fue apresada durante más de treinta veces, un acto que ella considera injusto porque “existen personas que venden drogas o andan cometiendo delitos, mientras que nosotros nos ganamos la vida honradamente”, reclamó.

“Créanme que estoy contenta porque ahorita pues al menos la policía no nos está hostigando. Por ahora espero que no nos vuelvan a molestar y que nos dejen vender y seguir tranquilos, porque aquí también compartimos en familia”, dijo Ana María Martínez.

Al igual que la Sra. Martínez las decenas de vendedores ambulantes esperan recibir el apoyo de las autoridades para seguir trabajando y aportar al desarrollo económico local de la ciudad y de esta manera generar ingresos para pagar el alquiler, la comida y los servicios básicos.

Plaza Tonatiuh en Brooklyn un espacio de desarrollo para los inmigrantes.

Hace una semana los voluntarios junto con los vendedores recorrieron algunas zonas de Sunset Park, hasta llegar a la oficina de la concejal del Distrito 38 Alexa Avilés, para demostrar cuan organizados están en la Plaza Tonatiuh y resaltar el apoyo que también han recibido de personas ajenas a la plaza.

“Queríamos demostrarle más que nada, pues que nos dé el apoyo, porque lo que ella nos había comentado es que les habían llegado muchas quejas sobre la plaza. Entonces, nosotros queríamos combatir esas quejas enseñándole a cuánta gente le beneficia vender en la plaza”, destacó Bryan Garita.

Además, aseguró que cada vendedor tiene la responsabilidad de limpiar su propio espacio, y los voluntarios también se encargan de inspeccionar que todo quede limpio y en orden, incluso dijo Garita, que en ocasiones ayudan al personal del Departamento de Sanitación a tirar la basura al camión.

Plaza Tonatiuh en Brooklyn un espacio de desarrollo para los inmigrantes.
Plaza Tonatiuh en Brooklyn un espacio de desarrollo para los inmigrantes.
En la Plaza Tonatiuh cada vendedor tiene la responsabilidad de limpiar su propio espacio, y los voluntarios también se encargan de inspeccionar que todo quede limpio y en orden.
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