
A veces la demagogia electoral llega al límite de la chifladez y, lo peor, es que tenga simpatizantes.
Bo Dietl, uno de los aspirantes a alcalde de la ciudad de Nueva York por el Partido Republicano, llamó en días pasados a que los neoyorquinos fueran a orinar en los exteriores de Gracie Mansion, la residencia del alcalde Bill de Blasio.
La razón: en protesta porque bajo su administración se s le quitó la causal de ‘delito’ por el de ‘infraccion de bajo nivel’ el orinar en la vía pública.
El discurso de Dietl es falso, porque la medida no busca premiar a los que orinen en una emergencia o no estén en su sano juicio, sino que simple y llanamente no los convierta en “criminales”.
No es que se pretenda que todos salgan a orinar donde quieran, sino que el castigo no sea draconiano porque los antecedentes “criminales” reales, muchas veces son dudosos.
La administración de Bill de Blasio con Melissa Mark-Viverito, con buen criterio, no quieren que las cárceles se llenen con sujetos que merecen sanciones de otro tipo.
Porque si se sigue con la tónica federal, habrá más “criminales” como los indocumentados que cruzaron la frontera sin papeles, quienes se quedaron luego que sus visas de turista expiró; también serán “criminales” a los que se les negó un asilo, porque no tienen documentos en regla.
Probablemente serán también “criminales” los padres de los ‘dreamers’ que estaban protegidos por DAPA.
Todos ellos son: ”criminales” (falsamente catalogados así), porque los reales criminales son los asesinos, ladrones, traficantes de drogas, violadores, estafadores, proxenetas, sicarios, quienes estafan al IRS y hacen engaños con sus declaraciones de impuestos, etc.
Esos si son reales criminales.
Mr. Dietl para predicar decencia, limpie primero su casa.


























