
Por Víctor Contreras
El 26 de mayo tras una curiosa elección sin oponentes, asumió la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (OEA) el ex canciller uruguayo Luis Almagro.
Luego de la larga y de acuerdo a los analistas, improductiva gestión del saliente Secretario General, el chileno José Insulza, la presencia de Almagro en el organismo internacional genera más desconfianza que expectativas positivas, dada su pública simpatía con Maduro y el resto de seguidores del modelo chavista-castrista, históricamente fracasados.
Las intenciones de gobiernos que, a pesar de haber sido elegidos democráticamente, han desarrollado regímenes dictatorial por sus violaciones a los Derechos Humanos y Libertades Civiles, han sido abiertamente cuestionadas y demuestran un marcado interés en impedir que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, parte de la OEA, ejerza a través de la justicia internacional sanciones por la violación a los mencionados derechos, que son el fundamento del ejercicio democrático.
Un caso conocido pero poco divulgado, es la donación de un millón de dólares por parte del gobierno de Rafael Correa a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual, pese a la elevada cantidad de denuncias en contra del gobierno correista, le entregó un reconocimiento incluso con evidencia de los programas televisivos semanales publicitados por el régimen, en los que agrede verbalmente a la prensa independiente, rompe periódicos y dirige la persecución y acoso cibernético contra periodistas, caricaturistas y medios.
La realidad de violación a los Derechos Humanos y el descontento generalizado son temas que los medios hispanos masivos en Estados Unidos no exponen. Este segmento de la prensa parecería haberse unido a los beneficiarios de estos regímenes tiránicos, por el silencio cómplice que mantiene al no incluir lo que realmente sucede en países como Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Argentina.
Luis Almagro lidera la OEA con el beneplácito de los seguidores chavistas-castristas, de los cuales ha expresado ser simpatizante. Almagro durante su trayectoria estuvo a cargo durante cinco años de las negociaciones con Irán, luego fue embajador también durante cinco años en la República China. Como canciller de Uruguay acogió a refugiados de Siria expulsados por el conflicto armado y recibió a varios detenidos de la cárcel de Guantánamo.
La actual diputada y precandidata presidencial argentina Elisa Carrió, una de las principales críticas de Cristina Fernández, sostiene la corresponsabilidad de Irán en el asesinato del fiscal Nisman y ha criticado abiertamente a Almagro afirmando que “es un hombre muy vinculado con los iraníes”. Según Carrió el objetivo de Almagro es “desmantelar la OEA, sacar la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y pasar todo a la Unasur" creada por los seguidores chavistas.
Actualmente el regimen correista ecuatoriano por todos los medios trata de colocar como su representante en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a Patricio Pazmiño quien, como parte de la Corte Constitucional de Ecuador, aprobó la Ley mordaza de comunicación por la cual se ha censurado, enjuiciado y multado a los medios independientes.
El paulatino control del sistema jurídico y legislativo de estos países que siguen el modelo chavista para perpetuarse en el poder, no dejan otra esperanza que las cortes internacionales, por lo cual es vital para la democracia del continente resguardar su integridad, evitando que se infiltren en ellas los emisarios de los regímenes tiránicos.


























