Por Karina Borodnikoff
Con el desgaste lógico del último tramo de la campaña electoral para ser el Presidente de los Estados Unidos, tanto Barack Obama como Mitt Romney pierden en popularidad y prestigio cuando son comparados con sus correspondientes mujeres.

Mientras ambos líderes políticos hacen malabares para frenar críticas y reacciones adversas a sus rendimientos, sus esposas se exponen con alto grado de aceptación.
Parece que es Michelle la que gana en popularidad teniendo en cuenta a los 4 integrantes de ambos matrimonios. Su actividad política ha sido de una demanda y exigencia tal que no deja dudas del rol determinante que juega en los resultados de estas elecciones.
Por su parte, la republicana Ann Romney ha logrado llevar adelante una campaña realmente paralela, y no tanto complementaria como se hubiera esperado, a la de su esposo. Con presencia en infinidad de actos, visitas, charlas y compromisos a los que asiste sin dejar detalle librado al azar, esta conservadora con avión propio focaliza toda su energía para en convertirse en la primera dama. No está dispuesta a ceder ante nada, ni siquiera frente a una esclerosis múltiple que cada tanto le juega una mala pasada.
Las encuestas dan cuenta con fidelidad lo que se desprende cuando simplemente observamos lo que sucede en la cotidianeidad política de los Estados Unidos.
Por estos días, el Washington Post dio a conocer un sondeo que refleja en números el lugar que ocupan las mujeres del poder.
Si lo que tenemos en cuenta es la popularidad, Michelle Obama supera a su esposo y actual presidente, en 13 puntos. Aventaja también Ann Romney y, por lo tanto, al candidato republicano que no logra levantar cabeza, a pesar de sus ¿esfuerzos? A poquísimos días de definir las elecciones, no puede establecer una estrategia electoral clara y convincente. Su mujer ayuda bastante, pero no alcanza.
Barack Obama alcanzó el 56 % de aprobación, según este sondeo, mientras su esposa logró el 69 %. Atrás quedaron los republicanos con el 52 % para ella y el 45 % para él.
En la intención de voto, el índice de popularidad es un factor a ser considerado seriamente, puesto que es decisivo en muchos aspectos. Las imágenes de los candidatos son trabajadas y moldeadas para satisfacer este aspecto de la visibilidad pública.
Independientemente de los resultados de los comicios a realizarse el próximo mes, no podemos pasar por alto el rol fundamental que desempeñan las mujeres en la política actual. Lejos de ser “figuritas decorativas”, el mundo, la opinión pública y el sentido común, le dan a las “ellas” el lugar e importancia que no nunca debió haber sido una conquista tan ardua. Tampoco debe responder a estrategias de marketing para sumar votos y adeptos partidarios.
El tan mal llamado sexo débil por demasiados años, invisibilizado en sus tantísimas virtudes, ha ganado un merecidísimo terreno tanto en la política nacional como en la internacional. Este rol determinante de las mujeres en todas las disciplinas y sectores sociales no es casualidad, ni azaroso, sino el justo producto de años de lucha y compromiso del género femenino.




























