Opinión: El peso de la Herencia Hispana

Por Karina Borodnikoff

El mes de la herencia hispana es un gran momento para que esta comunidad festeje sus costumbres; música, idioma, sabores y todo lo referente a la diversidad cultural que aporta e integra cada día en la vida de los Estados Unidos.

El mes de la herencia hispana es un gran momento para que esta comunidad festeje sus costumbres; música, idioma, sabores y todo lo referente a la diversidad cultural que aporta e integra cada día en la vida de los Estados Unidos.

Año tras año los hispanos dicen presente y aportan más color que el de rutina durante los 30 días que se extiende el festejo.

La celebración no es solo un hech0 cultural (con el enorme significado que esto tiene) y tampoco se limita a mostrarse como un acontecimiento liviano en donde sólo se trata de recordar costumbres, exhibir platos y ropajes, mientras se cuentan anécdotas.

Representa esto, sí, y mucho más.

Es un momento en donde se refuerzan las tradiciones. Es un espacio de visibilización conciente de lo que significa la comunidad hispana en la vida de este país. Es recordar y tomar posición de un espacio bien ganado.

Son más de 50.5 millones de personas las que determinaron que la población hispana sea el grupo minoritario más grande del país (16.3 % de la población).

Todos los espacios y sectores de relevancia cuentan en sus filas con miembros de esta comunidad, cuyos aportes son determinantes y decisivos, mucho más de lo que algunos están dispuestos a admitir.

1.3 millones de hispanos se encuentran inscriptos en las Fuerzas Armadas.

Entre 2002 y 2007 el número de empresas hispanas en EE.UU. aumentó en un 43.7% (esta tasa de crecimiento es el doble en comparación con el resto de la población).

Son muchísimos los ejemplos que se pueden brindar que refuerzan la enorme importancia que tiene este sector de la población. Pero existe un gran “termómetro” que mide de manera contundente el espacio que se ha ganado. Las campañas presidenciales, tanto del candidato republicano, Mitt Romney, como del Presidente de la Nación, Barack Obama, tienen los ojos puestos en la comunidad hispana.

Especialistas que siguen los movimientos de este sector las 24 horas. Sondeos, encuestas, discursos en español y todo tipo de estrategias sociales y políticas que se desarrollan a diario desde los comités de campaña, para ganarse la aprobación de los hispanos.

El actual presidente ha sido ampliamente apoyado por este sector, lo que fue un gran empujón para arribar a la presidencia.

Por su parte, los republicanos, tomando cada vez más distancia de su tradición poco integradora para con las minorías, saben, se resignan y actúan en consecuencia para conquistar a los hispanos. Cueste lo que cueste, aún tratándose de convicciones que exhibieron tantísimos años, hay que ganarse a este sector. Y, en este caso, les significa sacrificar décadas de un discurso poco tolerante y plural con sectores que consideraban débiles. Discurso no significa “práctica”, puesto que lo que se modifica es lo que se dice, y no lo que se hace (podríamos apostar).

A los hispanos no sólo se los menciona, también se los convoca. La presencia física y el reconocimiento frente a toda la población de cómo piensan y a quién van a votar muchas figuras públicas se ha vuelto una práctica común de los políticos para ganar votos.

El “mes” de la herencia hispana es sólo una forma de decir. Todos y cada uno de los días que forman parte de la biografía de los Estados Unidos están fuertemente influenciados por los hispanos. Sector que no solo es parte de la historia, sino que la escribe cada vez con más fuerza.

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