
Por Ximena Hidalgo-Ayala
IMPACTO
Las profundas raíces culturales de Argentina alimentan en forma natural las diferentes expresiones artísticas de su pueblo, del cual han surgido mujeres valiosas que con su talento han escrito una historia de grandeza cultural que ha rebasado fronteras.
Hace casi 87 años nació en en Quimilí, población de Santiago del Estero en Argentina, María Olga Iraolagoitia Gutiérrez. En 1962 a sus 34 años y como artista profesional ya consagrada, llegó a Ecuador para presentarse en el prestigioso Hotel Quito de la capital ecuatoriana y fue contratada por el gobierno del entonces Presidente Carlos Julio Arosemena, para cantar en el palacio presidencial durante una recepción en honor del Duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, quien visitaba el país.

LOS LATINOS DEL ANDE
Conocida por su nombre artístico como Olga Gutiérrez, entabló amistad con el trío Los Latinos de Ande, integrado por el famoso requintista, compositor y guitarrista clásico Don Homero Hidrobo, Eduardo Erazo y Héctor Jaramillo.
Olga Gutiérrez entonces ya tenía una trayectoria internacional que incluía Brasil y Venezuela. Su objetivo era llegar a México para filmar películas con Tony Aguilar. Luego de sus presentaciones en Quito partió a Nicaragua y grabó con la Orquesta Sinfónica de Managua, luego viajó a Panamá para reunirse con sus amigos del trío Los latinos del Andes y se los llevó a México.

TRIUNFO EN MÉXICO
Los Latinos del Ande y Olga Gutiérrez formaron el cuarteto Los 4 Brillantes y así incursionaron en el cine mexicano con la película Las chivas rayadas. Tras la separación de Eduardo Erazo, siguieron con el Trio Los Brillantes. Trios y cuartetos estaban en apogeo, Los Hermanos Silva, Los 3 Ases, Los Caballeros, Los Diamantes y los requintistas de estos trios se reunían expresamente en el famoso club nocturno La Alameda, donde se presentaban Los Brillantes, frente al Hotel Maria Isabel en el centro de México, para escuchar a Homero Hidrobo. Incluso los fines de semana artistas como Juan Neri, requintista de Los 3 Ases les visitaba en Tacubaya para que Hidrobo le enseñe posturas en el requinto. En México obtuvieron grandes triunfos, en el Teatro Lirico más de 20.000 personas les aplaudieron gritando “Viva Ecuador”.

TRIUNFO EN HOLLYWOOD
El Trio Los Brillantes representó a Ecuador en el International Festival of Music & Song en Hollywood. Por los arreglos, la interpretación de Olga Gutiérrez y por el requinto del Maestro Hidrobo, el 9 de Abril de 1966 ganaron la Palma de Oro con los temas “Guayaquil de mis Amores” y “Unicamente Tú”. En gira visitaron Nueva York y actuaron en el Waldorf Astoria, estuvieron en Chicago, San Francisco, Miami, Los Angeles, Bogotá, Caracas, Buenos Aires, San José de Costa Rica, entre otras ciudades.
HOMERO HIDROBO
Olga Gutiérrez musicalmente se comprendía bien con Homero Hidrobo porque los dos tenían formación musical académica. Fue él quien le introdujo de lleno al repertorio ecuatoriano, era Director del grupo, daba las voces, hacia los arreglos y seleccionaban conjuntamente las canciones. Fue Homero Hidrobo quien motivó el amor a la música ecuatoriana en Olga Gutierrez. Cuando en 1966 se separa Homero Hidrobo, Olga Gutiérrez y Héctor Jaramillo, -que fueron pareja sentimental-, buscaron reemplazo, alternando con innumerables requintistas, entre ellos Guillermo Rodriguez que fue compadre, pero les fue muy difícil encontrarlo por el elevado conocimiento musical y destreza de Hidrobo, considerado el mejor requinto de América por figuras como Andrés Segovia y el mismo Alfredo Gil inventor de este instrumento. Olga era muy exigente con los requintos, actuó incluso con Gentil Montaño de Colombia, pero exigía que las introducciones sean iguales a Homero Hidrobo, lo cual era muy difícil.
TESTIMONIO ESPECIAL
A pesar de pertenecer a una generación posterior el Lic. Arturo Hidalgo conoció a Olga Gutiérrez en 1971 en el Palacio de Carondelet en Quito, durante las celebraciones de onomásticos y cumpleaños de la pareja presidencial de los esposos Velasco-Parral. La entonces Primera Dama, Corina Parral ensayaba en su piano temas de su autoría como “Sombrero Negro”, acompañada por el trio Los Indianos, integrado por su fundador Camilo Santacruz, Washington Avilés y Lic. Arturo Hidalgo. Esos temas posteriormente los grabó Olga Gutiérrez con Rosalino Quintero, requinto del famoso Julio Jaramillo.
El Lic. Hidalgo, quien junto a Camilo Santacruz acompañaron a Olga Gutiérrez en una presentación en casa del Dr. Gil Barragán, la recuerda como una mujer muy inteligente y elegante, de carácter fuerte, enamorada de Ecuador a través de su cultura popular. Afirma que fue en la Radio Gran Colombia de Quito, del inolvidable Eduardo “El Mocho” Cevallos, en donde más trabajó Olguita Gutiérrez, quien a su criterio considera es una de las tres mejores voces que ha tenido Ecuador, junto a Doña Carlota Jaramillo La Reina de la Canción Ecuatoriana, - de una generación anterior- y a Olga Guevara oriunda de Latacunga.
AÑOS FINALES
Olga realizó presentaciones por todo Ecuador en la caravana de Ernesto Albán. Formó dúo con Kiko González que fue su pareja durante 39 años, viajando a Europa y Estados Unidos en donde se radicaron para finalmente regresar a Ecuador.
En el 2004 Olga Gutiérrez se nacionalizó ecuatoriana y en el 2005 por su labor difundiendo la Música Ecuatoriana, fue nombrada Embajadora de la Música Nacional por el Congreso. En el 2010 erróneamente fue designada Reina del Pasillo Ecuatoriano por una entidad no oficial, título que con mucha anterioridad fue atribuido a Carlota Jaramillo. Olga Gutiérrez no cantó exclusivamente pasillos y ritmos ecuatorianos, interpretó entre otros innumerables: Venecia sin ti, tema italiano, valses peruanos como “Cariño Malo” y “Crueldad”, “Los Ejes de Mi Carreta” de su tierra natal Argentina, canciones paraguayas como Que Será de ti y temas colombianos como el pasillo Hacia el Calvario, cantó en francés inclusive.
A consecuencia de su diabetes en el 2008 le amputaron la pierna derecha, sus colegas artistas en varias ocasiones realizaron colectas para ayudarle. En un reportaje de TC Televisión, en el lecho del dolor solicitó ayuda al gobierno ecuatoriano y dijo: “Si algún día me quieren hacer un monumento o ponerle mi nombre a una calle, no lo permitan, porque todo lo que me den después de muerta, no vale”. El 10 de este mes falleció en el Hospital Teodoro Maldonado de Guayaquil por complicaciones respiratorias.
Cumpliendo sus deseos sus cenizas se esparcirán en el río Sigsig en la provincia del Azuay, en el país que adoptó como propio pero que nunca le reconoció oficial y oportunamente como ella merecía.



























