EDITORIAL
La Organización Mundial de la Salud y el gobierno de Estados Unidos han declarado
oficialmente estado de emergencia ante el surgimiento de un virus, que por primera vez afecta a los humanos.
El coronavirus es parte de una familia de virus, una nueva versión de causante de una
enfermedad que afecta a las vías respiratorias y que al paso de su avance, la ciencia y el mundo entero aprenden sobre sus características y fundamentalmente a como combatirlo.
El origen del virus ha sido identificado, surgió en China, donde hay miles de afectados, una situación que las autoridades locales ya no pudieron ocultar ni sostener, hasta llegar a convertirse en un problema mundial, con veintitrés países afectados, mayoritariamente asiáticos y europeos.
Según la OMS, veinte por ciento de los infectados desarrollarán condiciones severas,
incluyendo neumonía, fallo respiratorio y muerte.
Por ser un virus nuevo la información puede cambiar rápidamente, pero lo que es seguro, es que las cifras de infectados, así como de muertos, aumentarán.
Por el momento el paciente en el Hospital Bellevue de Manhattan, ha dado resultado negativo al virus.
Se sabe que deben haber muchos más infectados y que las cifras sobrepasan a las oficialmente proporcionadas por China, donde los laboratorios actualmente no se dan abasto para realizar las pruebas y confirmar los contagiados.
En Wuhan, donde surgió esta peste, hay largas lineas fuera de los hospitales y han construido dos hospitales gigantescos en días, para albergar a miles de enfermos.
Este virus, que ataca al sistema respiratorio, es tan nuevo que no tenia nombre propio y se ha propagado muy rápidamente, porque adicionalmente, puede ser transmitido por el portador, antes de que este presente síntomas.
La mayoría de infectados a nivel internacional han visitado China, la situación empeora
considerando que se acaba de celebrar el Nuevo Año Lunar, por lo cual muchos asiáticos
viajaron a sus lugares natales, es decir, que las festividades promovieron una potencial
exposición al virus y ahora que retornan, se prevé nuevos contagios o por lo menos nuevos y latentes casos de personas en riesgo de haber sido infectadas.
Autoridades locales intentan no sobredimensionar la situación, calmar a la gente, proporcionar información confirmada por los científicos y adicionalmente, abogar por las comunidades chinas, ya que el impacto de este problema de salud, les está perjudicando.
El problema del coronavirus en la ciudad de Nueva York es un problema serio, no solo porque la comunidad originaria de China es el grupo étnico más grande, porque China es un punto de contacto internacional a nivel de negocios y la mayoría de empresas estadounidenses producen en fábricas de China por los bajos costos, adicionalmente los negocios de comida, mercados, restaurantes, etc., etc., de propietarios chinos, son numerosos, es decir que esta crisis de salud afecta directamente a la ciudad, una ciudad con gran afluencia de turistas chinos.
Los negocios ya han sido afectados, no son culpables, pero a la vista pública son sospechosos, una perspectiva errada, porque la movilidad global es intensa, gente de todos lados viaja a todos lados.
Un pretexto de discriminación, que se diluye en la necesidad de prevenir. Habiéndose
identificado el foco del contagio, muy difícilmente se puede dejar de percibir a China como un potencial peligro, pero es parte de los proceso que todos los grupos humanos de la historia deben en algún momento afrontar.
La situación es devastadora, particularmente para países y comunidades que se encuentran alrededor de Wuhan, en Japón ya se han reportado veinte casos, en Corea del Sur quince, en Tailandia veinticinco, en Singapur veinticuatro, en Taiwan diez.
El número de infectados y muertos por el coronavirus continúa incrementándose y las
autoridades advierten que no va a parar.
El martes ocurrió la primera muerte en Hong Kong, territorio semi-autónomo de China y en Filipinas murió por el virus un hombre de Wuhan.
Por el momento nadie a muerto de coronavirus en Estados Unidos, pero como puerto
internacional, se encuentra en permanente contacto con ciudadanos residentes o visitantes de los países ya infectados, incluyendo Canadá, España, Reino Unido, Italia, Suecia, Francia, Alemania, Rusia, Australia, los Emiratos Árabes, etc., hay que estar alerta.
No cabe duda que la movilidad, instinto natural del ser humano y fenómeno global, tiene
aspectos positivos y negativos.
La tecnología ha unificado al planeta y la información se actualiza en segundos, el asunto de fondo es sobre el impacto que los países llamados desarrollados pueden hacer, a través de sus inmigrantes, para mejorar las condiciones sanitarias, para promover la educación, para lograr que el resto del planeta funcione con estándares de salubridad que prevengan y eviten crisis como esta.
La crisis de salud que ha causado el coronavirus, también es una oportunidad para promover los buenos hábitos sanitarios entre los neoyorquinos, la limpieza es fundamental, no solo en los alimentos, su manejo, su preparación, su expendio, adicionalmente en el diario vivir, en la forma como se mantienen los lugares públicos, trenes, parques, calles, los negocios, supermercados, iglesias.
Esperamos que la ciencia, la investigación, la medicina, la organización de los ejércitos de médicos, enfermeras, paramédicos, apoyados por los medios y las comunidades, puedan juntos superar uno de los múltiples retos, que una vez más demuestran que somos habitantes de una casa común llamada Tierra.


























