Esta semana inició uno de los puntos más álgidos de la crisis de inmigrantes refugiados en la ciudad de Nueva York.
Tristemente y a pesar de las condiciones del clima, la ciudad de Nueva York inició el 2024 desalojando a familias refugiadas de los albergues abiertos por la alcaldía, en aplicación de la regulación conocida como Regla de los 60 Días, dispuesta por el alcalde Eric Adams.
El desalojo ocurre por el vencimiento del tiempo para alojarse en los albergues, medida que ha tenido amplio rechazo en la ciudad, incluyendo a miembros del concejo municipal e incluso de autoridades como el contralor, quien ha enviado una carta al alcalde Adams y a su gabinete, notificandoles sobre una investigación de la implementación de la Regla de los 60 días para las familias inmigrantes.

La administración Adams indicó que debía tomar la medida, para hacer espacio para la nueva oleada de inmigrantes que continúan llegando a la ciudad. El testimonio de los inmigrantes indica que esta no es una situación nueva. Impacto Latino entrevistó a varios inmigrantes, particularmente a mujeres y niños, a quienes la ciudad ofreció protección especial.
DESALOJADOS EN INVIERNO
El martes 9 de enero, en medio de la lluvia y de una advertencia de tormenta invernal, los inmigrantes refugiados en el Hotel Row de la calle 45 con Octava Ave. en Manhattan, iniciaron su desalojo. Fue la primera ronda de cumplimiento de la Regla de 60 Días. Frente al hotel se encontraban innumerables medios de comunicación a la espera, autoridades como el contralor de la ciudad dando declaraciones y los inmigrantes desesperados, sin saber qué será de sus vidas y sobre todo que les espera a sus hijos. Entre los desalojados había varias mujeres con niños, algunas embarazadas.

En el proceso de asimilación de cientos de miles de refugiados, después de que el alcalde, sus funcionarios, comisionados y otras figuras políticas recibieron personalmente a los refugiados que llegaban a la Autoridad Portuaria desde estados fronterizos, la ciudad contempla con admiración y mayoritariamente con rechazo, como familias enteras son evacuadas del varios hoteles en medio del invierno, entre ellos del Hotel Watson, Hotel Stewart, Hotel Wolcott y del céntrico Hotel Row, cerca de las oficinas de Impacto Latino.

Las protestas de diferentes grupos de defensores de los inmigrantes, incluyendo sindicatos de trabajadores, no se hicieron esperar e iniciaron el lunes 8, exigiendo a la administración Adams parar la Regla de los 60 Días, que pone límite al tiempo de los asilados a permanecer en los hoteles, que han servido como refugio. Inicialmente la administración había dispuesto que solamente hombres solos, sin niños, debían abandonar los refugios después de cierto tiempo, pero en octubre amplió el plazo para todos los refugiados, incluyendo familias con niños. Por su parte el alcalde indicó que no permitirá que los niños duerman a la intemperie.
CONSULADOS NO HACEN NADA
Los inmigrantes desalojados, de lo que pudimos apreciar personalmente, son mayoritariamente latinoamericanos, de Venezuela, de Perú, de Colombia. Les consultamos si habían recibido alguna noticia, visita, ayuda por parte de los consulados de sus respectivos países, obviamente los venezolanos en ese sentido se encuentran desprotegidos debido a la situación política al interior de Venezuela y la inestabilidad en la representación consular, pero los otros inmigrantes desalojados indicaron que nadie les ha contactado y que están planificando visitar a sus respectivos consulados para pedir ayuda.
La vicepresidente del Consejo Municipal, Hon. Diana Ayala declaró al respecto de la aplicación de la Regla de 60 Días: “Desplazar a esas personas solo para dar cabida a gente nueva, solo para que las personas originales regresen a un centro de admisión y sean procesadas cada treinta o sesenta días, me dice que esto no tiene absolutamente nada que ver con otra cosa que la intención de la administración de hacer que la gente se sienta tan incómoda para que se vaya voluntariamente”. Por su parte la ex presidente del Consejo Municipal y ex candidata a la alcaldía, Christine Quinn, expresó a los medios que la Regla de los 60 Días es solo un mecanismo de acoso.

La regla de los sesenta días debía entrar en vigencia en diciembre de 2023, pero la administración dio un plazo para que las familias celebraran el fin de año. Funcionarios de la ciudad calculan que, solamente en enero serán expulsadas de sus alojamientos mil seiscientas familias de inmigrantes que buscan refugio en la ciudad de Nueva York.
NIÑOS NO TIENEN PRIORIDAD
Una inmigrante venezolana, que ha permanecido en el Hotel Row desde hace sesenta días, compartió su testimonio.
¿Le llegó la notificación de los 60 días?
- En el albergue, a los cinco días de haber llegado ya recibí la carta de notificación de la Regla de 60 días, a pesar de que estoy embarazada de seis meses.
¿De dónde llegó y cuánto tiempo le tomó estar en Nueva York?
- Venimos de Anzoátegui Venezuela, el viaje duró dos meses y medio para llegar a Estados Unidos. Vinimos con mi esposo y mis tres niños.
¿Cómo llegaron a Nueva York?
- Nuestra familia llegó completa al terminal de buses a Pennsylvania y ahí, nos dieron un mapa de que debíamos dirigirnos aquí a la calle 45, al Hotel Roosevelt. Nosotros venimos por Texas, de ahí nos mandaron a Pennsylvania y de allá nos mandaron a Nueva York.
Ahora nos dicen que debemos ir nuevamente al Hotel Roosevelt, que es como la central, ahí uno se puede quedar nueve, quince, veinte días, yo no he tenido la suerte de estar en un refugio ni cinco meses seguidos.
¿Cuándo va a salir del Hotel Row?
- Inicialmente debía desalojar al 24 de enero, pero ahora lo adelantaron para el 19 de enero, a pesar de estar embarazada.
¿Está embarazada?
- Si y yo de mi cuenta fui al Hospital Elmhurst, a chequearme y me dieron un informe de que necesito una cesárea. Yo presenté esos papeles del hospital al albergue y me dijeron que eso no importaba, porque igual faltaban dos meses para que me hicieran la cesárea y que debo salir.
No estoy de acuerdo, porque los que recién llegamos somos los que realmente necesitamos ayuda. En este Hotel Row hay personas que tienen un año y más y a la mayoría de esas personas no les ha llegado la notificación de la Regla de 60 días. Deberían dar prioridad a los que vienen llegando, porque nosotros en el albergue vemos muchas cosas no buenas de los refugiados, vemos a refugiados robando en las tiendas del área y ellos tienen albergue.
Y a los que están más de un año, ¿les ha llegado la carta?
- Aquí hay de varios países y no salen. A los que reciben la carta después de estar un año con ayuda, debieron aprovechar. Me gustaría arrendar un lugar, pero recién mi esposo comenzó a trabajar y para arrendar piden tres y hasta cuatro meses de arriendo por adelantado, además es más difícil arrendar cuando se tiene tres niños y uno en camino.
¿Cuál ha sido tu experiencia en el sistema de albergues para refugiados?
- Estuve inicialmente en el Hotel Roosevelt, no en una cama, en una camilla, porque no hay camas, después me enviaron a un refugio en Flushing, donde estuve veintiocho días, después uno debe regresar al Hotel Roosevelt, donde dure otros diez días y luego me enviaron para una isla.
En esa isla no quieren a los refugiados, hacían protestas y me dio miedo por mis niños, porque no querían ni dejarnos entrar ahí, mis niños son de diez, siete y cuatro años y el que viene en camino. Me regresé de esa isla al Hotel Roosevelt, porque en esa isla no nos querían, cuando ya estábamos regresando incluso una señora casi nos atropella con el auto.
Regresamos y en el Hotel Roosevelt me dijeron que no me podían ayudar, porque yo me había regresado por mi cuenta, pero hay personas en el Hotel Roosevelt que tienen viviendo ahí ya un año, ahí también se ven cosas horribles. A los que tienen un año y no tienen hijos si les ayudan y a uno que está con tres niños no quieren ayudarle, no nos dan prioridad, los niños no tienen prioridad, ahí hay personas alojadas más de un año, que tienen auto, que tienen Iphone, visten bien y todavía siguen ahí. Eso no es justo.
¿Ha buscado trabajo?
- Realmente ando buscando qué hacer. Mi esposo va a una parada donde recogen inmigrantes, para ayudar como mecánico. En Venezuela era conductor de montacargas. Aquí solo sacamos una identificación, pero no nos han dicho nada sobre aplicar para un permiso de trabajo.
La única opción que tenemos es ir al Hotel Roosevel para estar ahí el tiempo que a ellos les dé la gana y ver cuanto te pueden ayudar, nos mandan a otro refugio por veintiocho días luego regresamos y vivimos así, yendo y viniendo de los refugios con los niños. Los niños ya comenzaron a estudiar cuando nos enviaron al albergue en Flushing y de ahí debimos venir nuevamente, entonces tuve que sacarles de la escuela. No pueden estar estables en la escuela.
¿Les ayudan con el transporte?
- Para tener la tarjeta del tren debemos esperar, porque es un proceso y yo debo ir a los chequeos del ginecólogo. Dicen que nos ayudan pero no es como dicen, que todo está bien, estoy agradecida porque no he dormido en la calle, ni hemos pasado frío, pero estamos totalmente inestables.
Aqui en el Hotel Row tenemos camas, pero en el Hotel Roosvelt son camillas y ahi no te dan comida caliente, si no comida fria, se diferencia a la gente por el color del carnet, los azules y los amarillos, pero los empleados prohiben que alguien te de consiguiendo un tipo de comida mejor. Cuando estuve en el Roosevelt, subí a pedir a alguien del carnet azul que me consiguiera comida caliente y una empleada le gritó diciendo que no podía hacer eso.
NO TENEMOS PERMISO DE TRABAJO
Testimonio de una inmigrante venezolana que vive en el Row Hotel con su niño de trece años.
¿Les han proporcionado albergue desde que llegaron?
- Inicialmente nos dieron un albergue y ya hemos estado seis meses en este Hotel Row, con mi niño de trece años. Ahora nos indicaron que debemos ir al Hotel Roosevelt para que de ahí nos reubiquen, dijeron que nosotros no vamos a las carpas porque los niños son estudiantes, pero no es lo que dicen, si no lo que el sistema indique.
¿Les están ayudando para movilizarse?
- Si nos dan la tarjeta para movilizarnos.
¿Y les ayudan con los alimentos?
- Aquí en este hotel dan una sola comida al día y un refrigerio, pero la comida no es buena.
¿Ha buscado trabajo?
- He caminado buscando trabajo y no me lo niegan, necesitan gente, pero nos piden documentación y como no la tenemos, no podemos trabajar. El lunes en el edificio de la Cruz Roja nos van a ayudar a aplicar para un permiso de trabajo, porque ya se han cumplido ciento cincuenta días de asilo. Ya algún día llegará el permiso, porque ya aplique para el TPS, pero hasta ahora no me ha llegado nada. La gente dice que demora de cinco a seis meses.
¿A dónde les envían sus documentos?
- No sabemos, creo que el TPS va a llegar a Washington, nos dijeron que es alla donde llega. Yo recibí un documento indicando que ya recibieron mi solicitud de TPS, pero el permiso de trabajo propiamente, aun no me ha llegado y ahora con el cambio de dirección, no sabemos nada, no sabemos a dónde va a llegar nuestra documentación.
¿Piensa quedarse en Nueva York?
- Pienso salir adelante sea como sea, porque a Venezuela yo no regreso. Yo salí de allá porque me secuestraron, del régimen y si regresamos nos cortan la cabeza. Nunca pensé en el sueño americano, ni fue mi intención abandonar mi patria. Allá ahora hay comida, pero la gente gana tan poco que no la puede comprar. Con tal de que me dejen en Nueva York, para presentarme a las audiencias y para que mi niño continúe estudiando, es suficiente.
Los médicos también están aquí y el niño estudia en la calle 77, quiere irse a Venezuela, hubo una ocasión en la que lo maltrataron, pero de ahí todo sigue, ya está bien, ahora no quiere que lo cambien de colegio. Porque si nos cambian, debemos cambiarlo y eso no es bueno. Si yo pudiera trabajar, podría alquilar un lugar para vivir, pero no podemos trabajar, no tenemos más ayuda.
MUJERES PERUANAS
Un grupo de tres refugiadas peruanas, que están alojadas en Nueva Jersey, viajan diariamente a vender la comida a los refugiados del Hotel Row, porque indican que la comida en los refugios es mala, es fría y guardada.
Indican que arriendan una cocina para preparar almuerzos que venden a los refugiados en los albergues que sirven de refugio, como el Row Hotel, donde ya tienen comensales seguros. Dicen que no tienen opción, que quieren ganarse el pan honradamente, pero que de vez en cuando tienen enfrentamientos con los policías, que les mandan del lugar. No saben que hacer, dicen que no les queda otra opción que vivir el día a día. Nos muestran un pedazo de pastel que les dieron en el refugio, indican que está duro, que está guardado.

El imperativo de un plan integral para los solicitantes de asilo en Nueva York




























