
Los vendedores ambulantes no son solo parte del paisaje cotidiano de Nueva York, son parte de su economía, de la diversidad étnica y cultural que hace a esta metrópoli única en el mundo entero.
Debido al flujo de turismo y a la movilidad que existe en la ciudad, esta es una de la actividades de mayor demanda en el mercado laboral independiente. Como resultado de la recesión y el cierre de varias empresas la venta ambulante fue una opción laboral con mucha acogida en esta ciudad, que promueve la iniciativa individual en los negocios.
Los vendedores ambulantes enfrentan muchos retos y peligros, desde navegar en el mundo burocrático, trabajar con varias dependencias de la ciudad que incluyen a los departamentos de policía, higiene, asuntos del consumidor, autoridades locales y estatales, etc., hasta enfrentar los cambios de temperatura, aprender las regulaciones para evitar multas y luchar contra lo que han calificado como “mercado negro de licencias y permisos”.
Es un trabajo honesto pero difícil, que requiere persistencia y el cumplimiento de regulaciones.Probablemente los inmigrantes son quienes más realizan trabajos como vendedores ambulantes y durante años han sido víctimas de abusos debido a factores como el idioma, la falta de conocimiento sobre sus derechos, etc. etc.
El problema alrededor de las ventas ambulantes en la Ciudad de Nueva York, no es nuevo ni es pequeño, es un asunto muy complejo y ciertamente cada barrio tiene una estructura y funcionamiento muy propio, lo cual dificulta la unificación de criterios, sin embargo una cosa es cierta, existe gran abuso y explotación de la necesidad de la gente para trabajar y pagar precios exhorbitantes por permisos.
Las ventas ambulantes son parte substancial de la ciudad no solo en términos de enriquecimiento cultural, ya que reflejan la incorporación de los inmigrantes al sistema productivo y por lo tanto tributario. Económicamente representan un rubro interesante que es además un parámetro del crecimiento de los barrios y comunidades. Lo vendedores ambulantes florecen en lugares en donde existe crecimiento empresarial.
En su lucha por terminar con el mercado ilegal de permisos, los vendedores ambulantes se han organizado, mantienen reuniones, realizan manifestaciones para que se escuche su voz, que es la voz de una parte de la ciudad y merece ser tomada en cuenta. Han surgido organizaciones que les asesora y ayuda a progresar a etapas más elevadas en el desarrollo de sus negocios, lo cual debería tener el respaldo de las agrupaciones cívicas, deportivas, culturales y sociales.
Actualmente muchas calles han sido cerradas por presión de grandes grupos de poder empresarial en donde multinacionales compiten en una lucha desigual con los vendedores ambulantes que han sido un grupo marginado y segregado. Como trabajadores independientes no tienen cobertura médica ni los beneficios que por ley recibirían de un empleador. Las multas que pagan, en relación a sus ganancias, son exhorbitantes. Afortunadamente hay un movimiento para lograr cambiar la situación, ya que si bien los vendedores ambulantes tienen responsabilidades legales, también tienen derechos.
Las autoridades de la Ciudad se encuentran en una encrucijada que no pueden evadir y si quieren mantener su credibilidad, deben hacer algo para evitar el mercado ilegal de permisos combatiendo la rampante corrupción, pero fundamentalmente protegiendo a las mujeres trabajadoras y minorías, que con su esfuerzo, en el anonimato y en forma solitaria, producen y aportan a las economías locales y a la diversidad.
Los miembros de la comunidad que deseen trabajar honradamente y aportar dentro del marco de la ley deben tener el respaldo y por los antecedentes del trabajo realizado por las actuales autoridades del Concejo de la Ciudad de Nueva York, tenemos la convicción de que este tema no pasará desapercibido y se lograrán soluciones reales, efectivas y oportunas.
Adicionalmente es importante asegurar el bienestar de los negocios establecidos, organizando de mejor manera a los vendedores ambulantes, existe un gran mercado y un profundo sentimiento de solidaridad, justicia y trabajo conjunto en beneficio de todos.
Desde las páginas del semanario Impacto apoyamos a los vendedores ambulantes en el mejoramiento de sus condiciones laborales, a la vez que hacemos un llamado a las organizaciones y agrupaciones comunitarias para apoyarles, hablar con sus respectivos concejales y oficiales electos para pedirles que apoyen el proyecto de ley y que miembros de nuestras comunidades y de nuestra ciudad no sean explotados, que la Ciudad de Nueva York les permite aportar positivamente, crecer y retribuir su apoyo.


























