EDITORIAL
El problema de la violencia juvenil en la ciudad de Nueva York es un asunto de seguridad pública y eso lo corroboran las noticias diarias, en las cuales jóvenes son protagonistas de una serie de delitos, algunos de los cuales han llegado incluso a cobrar la vida de seres humanos inocentes.
La violencia en Nueva York se ha convertido en un asunto recurrente, sin embargo cuando se trata de los jóvenes es un tema realmente preocupante, porque se refiere a la fuerza laboral y profesional del futuro próximo inmediato. El asunto de los adolescentes es uno de los problemas más graves que enfrenta la nación, pero en Nueva York cobra matices alarmantes, cuando la comunidad presencia la reducción del cumplimiento de las leyes, el cierre de cárceles para justificar proyectos millonarios de construcción, la defensa del crimen en pretexto de defender los derechos civiles, mientras por otro lado se acusa a la policía de abuso de la fuerza, cuando la raíz del problema radica en la violencia a la que son sometidos los niños en los hogares y en sus propias comunidades, como lo demuestran estudios especializados.
Uno de los principios que todo habitante de los Estados Unidos debe tener muy claro, es que cuando por cualquier circunstancia confronta a las fuerzas del orden, debe colaborar y jamás resistirse a un arresto, ya que lo contrario puede no sólo agravar legalmente la situación, pero puede y ha ocurrido en varias ocasiones, terminar con la vida, porque las fuerzas del orden están entrenadas para terminar con un objetivo que se vuelva peligroso, eso no exonera ni justifica casos de violación a los Derechos Humanos y Civiles, por los cuales sin ninguna razón justificada, la policía dispara contra civiles que no representan un peligro real, se requieren mecanismos para garantizar la integridad de los policías en su respeto a todos los ciudadanos por igual.
En la leyes de Nueva York, existen regulaciones precisas para procesar legalmente a delincuentes juveniles, quienes por su edad no están exonerados de cometer crímenes o violaciones al orden público, ni a la propiedad privada. El tema de la violencia juvenil concierne a todos, desde agencias gubernamentales, fiscales, tribunales, organizaciones comunitarias, legisladores y miembros de la comunidad, pero fundamentalmente a la familia, que es la base de la sociedad y en ese sentido hacen falta mayores esfuerzos por ayudar a los padres y cabezas de hogar a informarse más sobre recursos para prevenir que sus hijos ejerzan violencia. Los niños, animales y ancianos, que son los más vulnerables, requieren más amor, más compasión, más cuidado y respeto y las leyes deben trabajar para garantizar esto.
El cruel asesinato a machetazos de Lisandro Guzmán en El Bronx, motivó profundamente a la ciudad de Nueva York a buscar opciones para lidiar con el problema de la violencia juvenil y la policía continúa trabajando en ello. La implementación de centros juveniles es una buena alternativa y grandes inversiones le cuestan a los contribuyentes los proyectos para estos lugares, que se espera den buenos resultados para la seguridad de los ciudadanos.
Estadísticas del Depto. de Trabajo muestran que, durante la próxima década, el 78% de los empleos requerirán algún nivel de educación y capacitación más allá de la escuela secundaria, por ello este tema es de vital importancia para la comunidad latina y en ese sentido no existe ninguna justificación para que los jóvenes no quieran superarse, a menos que tengan una grave incapacidad mental, porque ni los retos físicos son un límite y hay innumerables casos que así lo demuestran.
En una ciudad con tantas ventajas y beneficios para sus habitantes, independientemente de su situación legal, nivel educativo o económico, es injustificable que existan tantos jóvenes que abandonan los estudios y que tampoco quieren trabajar. Para comenzar, la educación es gratuita y en las escuelas se ofrece incluso comida sin costo, existen innumerables organizaciones del gobierno y de la comunidad, que ofrecen una serie de posibilidades para obtener ayuda gratuita, existen posibilidades de realizar pasantías, obtener becas, realizar voluntariado, oportunidades de entrenamiento, alfabetización y trabajo, tanto hospitales, como biblioteca, centros comunitarios y una serie de entidades ofrecen gratuitamente asistencia a nivel académico, sicológico, médico, etc., En Nueva York existen programas incluso para reincorporar a la sociedad a jóvenes que ya han realizado actividades criminales, para que se regeneren y tengan oportunidades, existen organizaciones que incluso ofrecen ayuda a miembros activos de pandillas, ex pandilleros, gente encarcelada y gente que salen de prisión.
El asunto radica no solo en la falta de valores, de respeto a la vida y al prójimo, pero una negativa influencia de una sociedad totalmente materialista y superficial, donde el tener más es la medida del éxito individual, sin importar los recursos que se utilicen para ello, el acceso fácil y sin esfuerzo al poder adquisitivo, promueve que los jóvenes dejen de valorar el trabajo honrado y se involucren en actividades que a la corta o a la larga, les llevarán a un mundo oscuro, del cual difícilmente podrán salir y los medios no ayudan mucho promoviendo a criminales y narcos, promoviendo violencia y una vida superficial y fatua.
La ciudad invierte millones de dólares de los contribuyentes y no existe pretexto para no aprovechar las innumerables oportunidades que solo aquí se pueden obtener. La productividad inicia con la valoración del trabajo, del estudio, del esfuerzo, se fundamenta en el respeto a los mayores, a las autoridades, a las leyes, a toda forma de vida y a uno mismo en el mantenimiento de su integridad física y emocional.
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