
No es una improvisada ni mucho menos, vino muy formada intelectual dramáticamente hablando, nos referimos a la actriz Úrsula Tinoco, un reciente valor incorporado a nuestro movimiento teatral.
Esta “chilanga”, de muy buen ver, descubrió a edad muy temprana su vocación actoral, fue contando tan solo doce años cuando siguiendo a una amiga que quería entrar al grupo de teatro de la secundaria donde ambas estudiaban para ver al chico que le gustaba y que de repente la magia comenzó. Su amiga se fue y Úrsula se quedó, “fue como si me hubieran salido raíces, estaba estática”, nos platica “sucedió todo muy rápido, como cuando se dice del amor a primera vista, fue la vocación que llevaba por dentro y no lo sabía”.

Después de aquel día, los años que pasó en la secundaria y la preparatoria le mostraron a Úrsula cuál era su verdadero camino.
Rechazó todas las becas que le ofrecieron varias universidades mexicanas para venir a la ciudad de Nueva York a estudiar teatro y cine. Transcurridos dos años y haber tomado cursos, clases, talleres, presentaciones, y haber participado en un cortometraje que fue un fiasco y otro por el contrario un éxito, una película (independiente), “siempre hay en toda hoja de vida de un actor largometrajes independientes”, nos dice Úrsula Tinoco, reflejando sus emociones actorales en su expresivo rostro. “Este trabajo fue una labor titánica por parte de todos los que tomaban parte, se hizo contra viento y marea…pero se hizo”, concluye.

Después nuestra joven y excelente actriz, se trazó una meta: poner rumbo al norte específicamente a la ciudad de Los Rascacielos, donde se enrola contando tan solo 21 años en el Instituto de Teatro y Cine de Lee Strasberg de donde es graduada al haber terminado el conservatorio.
Claro está que no se trasladó a Nueva York, sin haber incursionado en varias producciones en el Teatro Rafael Solana de la capital mexicana, donde destacan títulos como “¿Quién anda ahí?”, de Emilio Carballido; “Petición de mano”, de Antón Chejov y “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona. Así también como el largometraje “El que vendrá”, que concursó en el circuito de festivales cinematográficos destacando el de Torremolinos en España.

Destacado comienzo neoyorquino
Su carrera entre nosotros ha sido en ambos idiomas, tanto inglés como en español, laborando para el medio norteamericano con las compañías TAP NYC, The Corner Office Theatre, The Roebuck Theater y el Times Square Arts Center. Y en castellano ya posee en curriculum donde sobresalen su intervención en “El burlador de Sevilla”, para Repertorio Español, compañía que está celebrando sus 50 años de producir teatro en castellano en nuestra urbe; “Confundida”, para Teatro TEBA, de Héctor Luis Rivera, donde encarna magistralmente a una transexual con un texto de Julie De Grandy; “¡Por fin”!”, también de la autoría de De Grandy, presentado dentro del marco de Festival Monologando Contando Ando, de JJ Franco; dos participaciones para el grupo Teatro 220: “Dale con ganas a la piñata” y “Hotel 220: ¿Quién mató a la mucama?” y por último “Cuernos”, para el grupo GOTA, que dirige J. Edgar Mozub.

Esta breve pero destacada labor le ha producido a Úrsula Tinoco cinco premios, enorme satisfacción y orgullo siendo estos: un premio ACE, Asociación de Cronistas de Espectáculos de Nueva York; un HOLA, Hispanic Organization of Latin Actors; dos LATA, Latin American Theater Association y cuatro nominaciones a los premios ATI, Agrupación de Teatros Independientes.

Un verdadero y nuevo valor para nuestro gremio el que posee: Úrsula Tinoco. ¡Bienvenida!
(Fotos: Michael Palma y George Riverón).



























