EDITORIAL
A medida que los datos reflejan un porcentaje alto de vacunados, los contagios disminuyen y el levantamiento de las restricciones, los empleadores y funcionarios electos resaltan la urgente necesidad de que los empleados regresen a las oficinas, para enrumbar a la ciudad de Nueva York en esa dinámica que tanto le caracterizaba desde antes de la llegada de la pandemia del COVID-19.
Sin embargo, quienes están ansiosos de regresar deben tomar en cuenta una serie de medidas que se han establecido, para evitar posibles contagios o una tercera ola de casos.
Las instituciones gubernamentales en aras de ir avanzando en este proceso han dictaminado requisitos federales, estatales y locales que rigen el regreso a los lugares de trabajo con respecto a la seguridad, las adaptaciones, las licencias y los diversos beneficios que están disponibles para los empleados.
Para convencer a los empleados, los empleadores deben justificar y al mismo tiempo, convencer a sus empleados que han descubierto que el teletrabajo que se estableció durante la pandemia del COVID-19 vino a cambiar el mundo en este sentido.
De lo que, si los empleadores están convencidos, es que lo más pronto posible deben encontrar la mejor solución, y así, tomar una decisión muy pronto y retornar a esa dinámica.
Una lucha que se ha mantenido desde que se levantaron las restricciones, pero que la mayoría de los trabajadores se encuentran en ese dilema, incluso han puesto diversas reglas sobre la mesa para exigir mejores condiciones laborales, económicas y sociales para regresar.
A raíz de esa petición los empleados tienen dos argumentos principales: primero, que los alimentos en la ciudad de Nueva York están caros y cada día aumentan exorbitantemente de precios.
Segundo, han descubierto que por medio del teletrabajo se consideran más productivos al ahorrarse entre 2 y 3 horas de viaje al momento que se trasladan a sus trabajos.
Es decir, son dos peticiones que como ellos mismo dicen “no están pegadas al cielo” y le ofrecen mejores condiciones que permitirá entablar un mejor entorno laboral al ahorrarse tiempo y dinero que lo podrían disfrutar con la familia o bien, para sus momentos de ocio y esparcimiento.
Con este despertar de la ciudad de Nueva York, el alcalde Bill de Blasio, como máxima autoridad ha pedido que los empleados de las instituciones gubernamentales regresen a sus oficinas. Sin embargo, esta decisión ha generado quejas y reacciones negativas por parte de los empleados públicos que protestaron frente a la alcaldía municipal para demandar que es “muy apresurado regresar a trabajar”, debido a que les “preocupa el
riesgo” de algún contagio.
Mientras existen quejas por parte de los empleadores, los empleados después de ser lo más afectados también tienen exigencias: “que les incrementen el salario” y les brinden “mayores beneficios” económicos, sociales y de protección laboral, especialmente, después de vivir uno de los momentos más difíciles en la historia de la ciudad.
El alcalde Bill de Blasio se ha mostrado más crédulo y optimista al anunciar la reapertura total de la ciudad para el mes de julio, esto podría ser más determinante en la confianza que a raíz del levantamiento de las restricciones, la ciudad de Nueva York pueda establecer una recuperación masiva de empleos en diversos sectores.
Si, el retorno y la dinámica económica que representan estas personas en las calles de Nueva York es necesario, pero sin duda, que los cambios provocados por la pandemia son inevitables, por lo que los empleadores deben ser conscientes de que regresar nuevamente a ese entorno laboral que existía hace más de un año, ya no puede ser el mismo. Adaptarse a estos nuevos tiempos compartidos, es la meta.
Para ir avanzando en este proceso restaurativo, lo primero que deben hacer los empleadores es comunicar sus planes de seguridad y cómo se verá el lugar de trabajo cuando regresen.
Las instituciones gubernamentales han dictaminado diferentes reglas, incluso el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades creó una guía sobre cómo puede proteger a su personal y a los demás y reducir la propagación.
Proporcionar esa base contribuirá en gran medida a generar la confianza necesaria para garantizar que los empleados estén listos para regresar y sepan que regresan por las razones correctas.
Los empleadores argumentan que la interacción en persona ayuda a los empleados a fomentar las relaciones con los compañeros de trabajo, generar confianza, colaborar con más éxito y avanzar dentro de la organización, lo que a su vez impulsa la productividad y la moral de los trabajadores.
Después de que los empleadores tuvieron que trasladar una gran parte de la fuerza laboral al trabajo remoto rápidamente desde el comienzo de la pandemia hasta crear sus propias oficinas en sus hogares.
Ahora, la mayoría de los empleadores se dan cuenta de que necesitan reanudar las operaciones comerciales normales o invertir en un trabajo remoto más permanente en el futuro.
El despertar de la ciudad: ¿Hacia dónde va la ciudad de Nueva York después de la pandemia?


























