Karina Borodnikoff
Barack Obama se pone firme y pide de manera contundente a los legisladores que aprueben el documento de reactivación “sin juegos”, sin política ni “demoras”, en donde propone más impuestos a los ricos para financiar el empleo.
Aquellos sectores con altos ingresos, privilegiados en materia fiscal, familias cuya economía supere la entrada de US$ 250.000 anuales (propietarios de aviones privados o la industria petrolífera, por ejemplo), serán quienes deberán ajustar sus arcas en el intento presidencial por sacar al país de la profunda crisis que atraviesa.
Es claro que esta medida económica se convertirá, en solo cuestión de horas, en el nuevo desafío de los republicanos para con sus más difíciles rivales: los demócratas que no se corren ni un milímetro de su histórica postura de ajuste impositivo. En los próximos días veremos a los opositores de este tipo de ajustes, es decir, el sector más intransigente de los republicanos, recurrir a todo tipo de artimañas políticas y descalificaciones para impedir que el nuevo plan sea llevado a cabo.
El Congreso recibió la clara orden del presidente estadounidense, quien intenta mostrar un perfil más contundente en su discurso y actitud política, de no recurrir a nada que intente poner freno al proyecto: “Este es un plan que devolverá empleos a la gente en todo el país. Es un plan que ayudará a nuestra economía en un momento de crisis nacional”, aseguró mientras sostenía una copia del proyecto de ley.
Jack Lew, Director de Presupuesto de la Casa Blanca, apoyó inmediatamente el discurso de Obama explicando que estas medidas son el recurso indicado para generar 447.000 millones de ingreso adicional al fisco y agregó que: “Es urgente actuar tan rápido como sea posible”. “No creemos que sea conveniente aplazar todo hasta finales de año”.
El presupuesto será desviado a la generación de empleos tales como la recontratación de profesores y trabajadores de servicios de socorro, entre otros, intentando darle batalla a una tasa de desempleo que ha llegado al 9,1 %.
La posición y primeros argumentos republicanos no se hicieron espera y salieron al cruce con críticas que aseguran que esta propuesta no hará más que dañar la creación de posibles puestos de trabajo, ya que le estará generando una importante asfixia al sector empresarial. Esto los posiciona en el extremo opuesto, ya que no tienen dudas de que no se logrará reactivar la economía sino todo lo contrario.
Obama sabe que su popularidad ha bajado a un nivel tal que lo aleja seriamente de una cómoda reelección si no logra plantarse con más presencia y contundencia en el escenario político norteamericano. Es consciente de que todos los movimientos, tanto de sus aliados como de sus contrincantes políticos, serán puestos a prueba por la opinión pública y tomados como herramientas que alejen o acerquen a la presidencia para el nuevo período en el 2012.
No resultará nada fácil que aprueben el “American Jobs Act” que presentó el pasado jueves ante ambas cámaras del Congreso, en una rivalidad y posturas diametralmente opuestas declaradas desde el minuto cero entre republicanos y demócratas.


























