Mazahua, una luz para las más vulnerables

MAZAHUA,

UNA LUZ PARA LAS MÁS VULNERABLES

Las mujeres Mazahua viven en condiciones terribles. Muchas emigran para vender sus bordados en las calles de México junto a sus niños, teniendo que mendigar por comida cuando las ventas no son suficientes. Ante esta situación, la ONG Mazahui ofrece capacitación y ayuda a más de 300 mujeres y 500 niños de esta población indígena. IMPACTO entrevistó a la directora de esta institución para conocer más sobre su encomiable labor.

 

 
 
IMPACTO LATIN NEWS
En Mazahui, “tenemos mujeres desde los 16 años hasta ancianitas de 80 años. A todas las apoyamos en algún sentido”, explicó Martha Gloria García (izq). A su lado Ginna Namnum García, diseñadora de la Guía de Pueblos Indígenas de México.
En Mazahui, “tenemos mujeres desde los 16 años hasta ancianitas de 80 años. A todas las apoyamos en algún sentido”, explicó Martha Gloria García (izq). A su lado Ginna Namnum García, diseñadora de la Guía de Pueblos Indígenas de México.

Las mujeres Mazahua viven en condiciones terribles. Muchas buscan “ganarse el pan” con la venta de hermosos bordados sobre telas de mala calidad, que por suerte llaman la atención de algunos turistas que visitan Valle de Bravo, poblado del estado de México. También venden collares, leña, ocote –pino- y chacharas –bisutería- para poder subsistir.

Sus parejas tienden a buscar trabajo relacionados con la albañilería en otras ciudades, mientras los niños venden ocote, servilletas o piden dinero en las calles, abandonando a veces la escuela para dedicarse al trabajo.

Mazahua es una de las 62 comunidades indígenas de México que tienen su propia lengua. Es una etnia donde predomina el patriarcado, siendo el hombre quien domina. Sin embargo, y a pesar de esta característica histórica y cultural, muchos hombres de esta etnia no son el soporte económico de su grupo familiar.

Ante esta situación, las mujeres Mazahua salen a vender sus productos en las calles de Valle Bravo, donde en algunas ocasiones les ha tocado dormir con sus críos. Cuando las ventas no son buenas, suplican por comida, tanto para ellas, como para sus hijos, lo que agrava aún más su situación.

Por otro lado, la educación de la comunidad Mazahua es de muy bajo de nivel. La mayoría llega sólo a primaria, siendo las hembras las que más abandonan la escuela. Generalmente son analfabetas, lo que hace sus posibilidades en trabajos formales prácticamente nulas.

UNA MANO AMIGA

Mujeres Mazahua trabajando en el taller que les proporciona la organización Mazahui, gracias a los donativos de instituciones públicas y privadas.
Mujeres Mazahua trabajando en el taller que les proporciona la organización Mazahui, gracias a los donativos de instituciones públicas y privadas.

El calvario es parte del día a día de las mujeres Mazahua que luchan por sobrevivir en México, país cuyo rumbo quedó sellado en los pergaminos de la historia con la conquista española y el consecuente sometimiento de las poblaciones indígenas más vulnerables, hechos suscitados hace cientos de años, pero que todavía dejan una estela en el presente y futuro de los tradicionales pueblos indígenas del país azteca.

Por fortuna, existen organizaciones que buscan sacar el mejor provecho del talento y energía de las mujeres Mazahua, en beneficio de ellas y de su comunidad. Una de las más importantes es la Asociación Civil Mazahui, que ayuda a 300 mujeres y más de 500 niños Mazahua al año.

Mazahui A.C. es dirigida por la historiadora Martha Gloria García de Namnum, quien fundó legalmente esta institución en 1997 en San Antonio de la Laguna, una población rural perteneciente al estado de México, donde viven muchos Mazahua. Sin embargo, su trabajo a favor de esta comunidad comenzó en 1995.

EL TALLER Y LA TIENDA

Mujer Mazahua cortando una tela para la elaboración de un bordado.
Mujer Mazahua cortando una tela para la elaboración de un bordado.

Según Martha Gloria García, Mazahui cuenta con un Taller de Bordado, donde las mujeres Mazahua que residen en poblados rurales cercanos a Valle de Bravo como San Antonio de la Laguna, San Lorenzo y San Simón, reciben capacitación, herramientas de trabajo, materiales de buena calidad y asesoría para comercializar sus productos.

“Comenzamos con mujeres Mazahua porque son las más vulnerables. Tenemos un taller de bordado porque es lo que saben hacer. También hemos creado una tienda, porque antes ellas vendían en la calle sus bordados con muy malas telas y muy mal acabado”, aseveró Martha Gloria García.

Explicó que hoy día muchas de ellas siguen teniendo sus puestos de siempre, “porque no todas caben para trabajar en nuestro taller. Pero ellas de todos modos reciben el apoyo de nuestros talleres educativos e informativos”.

Tanto el taller como la tienda de Mazahui se encuentran en el poblado de Valle de Bravo. Los productos producidos en el taller son vendidos en boutiques o en el Museo de Arte Popular de Ciudad de México.

Otros son exportados a Estados Unidos, República Dominicana y Noruega. El taller “es un proyecto de desarrollo sustentable, porque ellas bordan, se capacitan y nosotros las ayudamos a vender sus productos”, agregó García.

Adicionalmente, en San Antonio de la Laguna les ofrecen a las Mazahua talleres de lectura y escritura, autoestima, medio ambiente, derechos humanos, higiene, pero sobre todo salud.

DE LA CALLE A LA VIDA

García también nos comentó sobre un hermoso proyecto llamado “De la Calle a la Vida”, que llevan a cabo con la ayuda de DIF, una organización gubernamental que apoya a la familia en México. Informó que con este programa “se busca que los niños no vendan en la calle y no vayan a la mendicidad”.

Además, los niños cuentan con una biblioteca infantil. “Los sábados tenemos talleres artísticos y recreativos. Allí es donde trabaja la biblioteca”, dijo García y añadió que los niños cuentan con “clases diarias con una maestra que los ayuda con sus tareas escolares”.

Y para que los pequeños Mazahua no tengan que trabajar, les ofrecen alimentación. “Tenemos unas despensas y cuando las mamás y los niños participan en los talleres, les damos un pequeño ‘lunch’. Con los niños también hacemos actividades deportivas y visitas a lugares como la Casa de la Tierra”, indicó García.

Explicó que las mujeres Mazahua venden sus bordados el fin de semana, “que es cuando la gente visita más Valle de Bravo”. Y mientras ellas trabajan, “nosotros abrimos la biblioteca”, donde las maestras educan y cuidan a los niños.“También tenemos un taller de computación para apoyarlos”, añadió.

Para García, el mayor reto de Mazahui es “poder subsistir”, lo cual no es fácil para una ONG. “Necesitamos más recursos para que los niños se capaciten”, aseguró y mencionó la necesidad de actualizar la sala de computación, lo cual no han hecho por falta de dinero.

Para sostener sus proyectos, Mazahui está vendiendo la “Guía de Pueblos Indígenas de México”, un documento en forma de abanico donde se describen detalles y se muestran gráficas sobre los 62 pueblos indígenas de México.

Actualmente se vende en el Museo de Antropología de Ciudad de México o en el Museo de Arte Popular, pero también se pueden hacer pedidos por el e-mail: [email protected].

 

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