Más que una novedad

EDITORIAL

Desde su llegada a Nueva York en enero del 2017, el Chapo Guzmán ha incentivado toda la narco cultura, tan de moda y que vende bien, por lo cual es prioridad en la prensa y que es sin duda un hecho importante a nivel internacional.

Dejando de lado la novelería, la captura, detención y enjuiciamiento de uno de los narcotraficantes más notorios de México, tiene gran importancia tanto para el país latinoamericano, como para esta nación, que es según expertos, uno de los principales mercados de drogas. Pero el asunto no se limita a la aplicación de justicia, es un acontecimiento que marcará y establecerá un precedente importante al crimen organizado internacional.

Por un lado, todo México tiene los ojos puestos en Nueva York, con una gran mayoría de sus ciudadanos esperanzados en de que finalmente se logre ajusticiar a uno de sus mayores criminales, para sentar precedente y cerrar uno de los innumerables casos de jefes narcos, que con sus actividades han sembrado el terror, la muerte y la vergüenza de un país grande por su historia y su cultura.

Por otro lado, es increíble ver los seguidores e incluso admiradores de un criminal sanguinario y codicioso, que al igual que el resto de los miembros del crimen organizado y de los narco-gobiernos establecidos en Latinoamérica, compran conciencias, aliados y defensores con los regalos y el dinero manchado de sangre que generan en cantidades espectaculares.

Este problema surge, a grandes rasgos, por dos situaciones, la primera de orden material, las grandes diferencias economicas, sociales y educativas que se agrandan entre grupos al interior de los países. Mientras unos se han hecho más ricos a base de la explotación de las grandes mayorías populares, esas grandes masas no han encontrado otra alternativa de progreso que incursionar en el oscuro mundo de las drogas. Es decir que el origen del crecimiento de las drogas es la pobreza. Por eso, el garantizar oportunidades educativas, profesionales y de progreso material entre toda la población, es un requisito indispensable en la lucha contra las drogas.

La segunda causa es de tipo moral, de valores, que ciertamente su responsabilidad recae en las familias, en los padres, al inculcar en sus hijos principios de amor al estudio y al trabajo. Es lamentable medir la irresponsabilidad en las redes sociales, de mucha gente, incluso de los que se auto-denominan líderes comunitarios, promoviendo mensajes de como “llamar al dinero”, de como lograr dinero fácil, el crecimiento de la ignorancia que busca soluciones en magos, adivinos, santos, amuletos, etc. Mientras no se promuevan valores de esfuerzo, constancia, sacrificio, para que los adolescentes y jóvenes comprendan que solamente los frutos logrados con talento y esfuerzo no les llevan a la muerte cerebral, espiritual y física, no se podrán evitar que se sigan uniendo al macabro y sangriento mundo de las drogas.

En todo esto la mujer es clave, no solo como portadora de vida, ante todo como la primera maestra, mentora e inspirador de los niños que serán los buenos o malos hombres del futuro. La mujer, que lucha por conquistar nuevos horizontes, tiene un reto gigantesco al responder por los valores de los hijos que engendra y trae al mundo, su lucha por lo tanto, debe incluir el concientizar de esta responsabilidad a los padres y tener claro que la familia es la primera escuela de un ser humano.

Si bien según las autoridades estadounidenses, Guzmán recuperó el control de su organización criminal después de fugarse de la cárcel y diversificó sus actividades, extendiéndolas internacionalmente, su sentencia se espera con gran expectativa y la esperanza en la fuerza, imparcialidad y rigor de la ley estadounidense, es lo último que le queda no solo a México, a toda Latinoamérica.

No faltarán en el juicio las manipulaciones mediáticas, como la hecha ya por la defensa del Chapo que ha querido embarrar a los políticos mexicanos para desviar la atención. Este juicio arrojará mucha información, pero no hay que perder el enfoque, el tema central es encontrar las evidencias de los crímenes y sancionarlos. Si existe o no vinculaciones con tal o cual sector, ese no es el punto, el punto es cortar la cabeza de la serpiente, o más bien ir cortando de una a una las cabezas de una serpiente de varias cabezas.

Desde su extradición las medidas para custodiar al Chapo en Nueva York son extremas, incluyendo la cárcel, la corte donde se lo juzga, el trayecto de entre ellas, la ciudad vive una película, con agentes con armas de largo alcance, unidades caninas y vigilancia como parte de las medidas custodiando el proceso. Sus traslados a la corte federal en Brooklyn, se han convertido en un dolor de cabeza para los neoyorquinos que utilizan el puente de Brooklyn y esto ocurrirá dos veces cada día de audiencia. El paso del puente se cerrará totalmente mientras dure el recorrido del convoy de vehículos y policías fuertemente armados, provocando congestión. La comitiva siempre vigilada por helicópteros y las áreas cercanas a la corte y cárcel afectadas con mayor presencia de prensa y curiosos, no hacen si no aumentar las razones por la cual esta es la Capital del Mundo, una capital, que vive del espectáculo y la novelería, pero ante todo, una ciudad que ha escrito historia y estamos atestiguando un capitulo crucial en la lucha entre el bien y el mal.

¡Dios bendiga a Nueva York!

Nueva York sede del Juicio del Siglo

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