Más allá del bochinche

EDITORIAL

De todas las comunidades latinoamericanas en la ciudad de Nueva York, la puertorriqueña es no solo la más antigua, la primera liderando la lucha para lograr respeto y representación, la primera en incursionar en la política local y después del devastador huracán María, ha sido posible avizorar los nuevos retos que enfrenta, además de la exorbitante deuda con el gobierno federal.

El Desfile Nacional Puertorriqueño que naciera como una iniciativa hispanoamericana y que lamentablemente se redujera a una manifestación, muy respetable, pero no inclusiva de la diversidad latinoamericana, es sin duda la principal tribuna de Puerto Rico a nivel internacional. 

En Nueva York no solo se presenta su música, personalidades, bailes, trajes típicos, el desfile ha sido fundamentalmente una importante plataforma política para “bregar” con los retos de participación y ejercer presión en la estructura dominada por la comunidad blanca.

Puerto Rico se ha sentido durante décadas y pronto se podrá decir siglos, segura de su potencial y de su capacidad de negociación, sin embargo de lo cual hasta el momento, no termina de abrirse realmente a fomentar un trabajo de integración con las otras comunidades y nacionalidades latinoamericanas. 

Sí, se reconoce que Puerto Rico y su gente son amables, amigables, generosos, bondadosos, solidarios, pero es bien conocido su fuerte sentido nacionalista, que puede y de hecho se ha convertido en un elemento excluyente, que fractura gravemente la integración con las demás comunidades latinas. 

Esta es un arma de doble filo, no solo porque muchas de las personalidades locales puertorriqueñas son prácticamente desconocidas por las otras nacionalidades, porque se han encerrado en una burbuja que con el tiempo se ha convertido en una coraza, de la cual han aprendido las otras comunidades caribeñas, pero además resta poder, -en términos de representatividad y fuerza-, para conseguir logros más grandes y más trascendentales.

Si no fuera por el gran talento de artistas que han roto el aislamiento nacional y se han proyectado internacionalmente, como el propio Ricky Martin, José Feliciano, La India, que desfilarán el próximo domingo, muchos de los puertorriqueños participantes en el desfile son desconocidos en la comunidad internacional, representada en Nueva York por las comunidades latinoamericanas, que deberían ser consideradas como comunidades hermanas y no solo como bulto para objetivos electorales. 

Las nuevas generaciones son diferentes, están más informadas, son más curiosas, cuentan con herramientas informáticas increíbles gracias a la nueva tecnología, son más globales y la comunidad puertorriqueña requiere un cambio en su perspectiva de trabajo, para que deje de ser un grupo que vive en una isla en Nueva York y se convierta en un verdadero líder para los latinoamericanos, no en tiempo de elección únicamente, si no en la conquista de nuevas y más importantes metas, porque las nuevas generaciones son diferentes y tienen otra perspectiva, además que la gente de la vieja guardia ya va cumpliendo su ciclo vital.

Obviamente existen diferencias y quizás la principal, dado el escenario, es el panorama legal, que por un lado crea un abismo entre latinos que son legales sin esfuerzo y latinos que luchan diariamente por lograr la legalidad, si hay que reconocer que los puertorriqueños han ayudado a lograr el estatus legal a miles de inmigrantes latinos y de otros lados, Puerto Rico puede conquistar más con un liderazgo dirigido por la integración a nivel cultural y compartir más para el intercambio, con otros grupos de los cuales se puede nutrir.

Nuevos retos como el tráfico humano, el tráfico de drogas, las pandilla juveniles, son males que solo se podrán vencer desde una plataforma unificada, porque no solo la política y el tener capacidad de voto, proporciona la seguridad para que una comunidad se mantenga, la capacidad de adaptabilidad a las nuevas circunstancias que se van desarrollando en el proceso histórico son fundamentales.

Muchas comunidades latinas no han comprendido la perspectiva puertorriqueña, particularmente en la organización del desfile, específicamente en lo político y se han dedicado a dejarse usar como plataforma de los oportunistas de turno para darse un baño de popularidad, sin comprender que si el Desfile Puertorriqueño promueve a los políticos de la isla aquí, es porque son administra y estructuralmente parte de esta nación, no son gobiernos foráneos, no son gobiernos extranjeros, que sí lo son los políticos de Ecuador, Colombia, México, etc., etc. Ojo con los desfiles que vienen en verano para que no continúen metiendo la pata, invitando a políticos que al poco tiempo caen del pedestal y que tienen un récord negativo.

En la Junta Directiva del Desfile Nacional Puertorriqueño se ven rostros conocidos y no conocidos, eso es positivo, debe haber una trabajo inter-generacional, con representación de todos los sectores, debe haber una democratización y transparencia. Sin embargo esa es solo una parte de los retos de organizar un evento de tan grande magnitud, que de una u otra manera representa a Latinoamérica, porque independientemente del estatus migratorio de los boricuas, racialmente son mestizos y son parte de un proceso histórico, cultural e incluso religioso e ideológico similar, lo cual debe considerarse, porque lo es, como una ventaja para lograr identificación con el resto de Latinoamérica.

Sí, el desfile de este año continuará mostrando lo mejor de lo que es la gente de Puerto Rico y de su diversidad étnica y cultural, pero más allá del bullicio ensordecedor del domingo en la Quinta Avenida, hay un eco que pide una revisión de la perspectiva de una comunidad integrada por nuevas generaciones, que tienen un gran legado pero también retos gigantescos.

La fuerza y valor de una comunidad, no se mide únicamente por la riqueza de su historia y su cultura, además la determina la capacidad y visión de sus líderes, para guiarla por un camino en cuya ruta se construye la historia del futuro.

https://impactolatino.com/ricky-martin-gran-mariscal-de-desfile-nacional-puertorriqueno-2019/

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