La versión de 2022 para el Premio Nacional de Cine, acaba de ser otorgado al realizador cubano Manuel Herrera de larga y fructífera trayectoria iniciada en 1960 en los albores de la creación del Instituto Cubano de Artes y Ciencias Cinematográficas, ICAIC.
Herrera, nacido en Santa Clara el 14 de octubre de 1942, en 1960 se mudó a La Habana, se acercó al instituto, y unos meses después fue contratado, trabajando en la revista Cine Cubano. A mediados del 1961 comenzó a trabajar como asistente de edición. Ese mismo año contrajo matrimonio con la actriz Eslinda Núñez, de quien se había enamorado en 1957 y con el venir del tiempo se convertiría una actriz famosa del cine cubano.

Herrera se había puesto en contacto con el cine mediante la colaboración espontánea que le prestó al filme “Historias de la Revolución” en el tercer cuento La batalla de Santa Clara. Después de desempeñar disímiles labores, participó como asistente de montaje y dirección en varios largometrajes (“Las doce sillas”, “Para quién baila La Habana”, y “Cumbite”), documentales como “Guantánamo” de José Massip).
En 1979, Herrera egresó como licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana.
Ha escrito guiones de cine y televisión ha publicado cuentos adscritos al género de ciencia ficción, así como artículos y criticas cinematográficas en diversos periódicos y revistas. Ha sido jurado en diferentes festivales y concursos literarios, y ha participado en numerosos eventos internacionales. Fue presidente de la Federación de Cine Clubes de Cuba.
Además del Premio Nacional de Cine 2022, Manuel Herrera ha recibido entre otros galardones como la Distinción por la Cultura Nacional de la República de Cuba; la Medalla 300 Aniversario de la ciudad de Santa Clara y el Sello Laureado.
Ha sido jefe de cátedra de primer año en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, y profesor de realización cinematográfica y guion en la Facultad de Medios de Comunicación Audiovisual del Instituto Superior de Arte. En la actualidad combina sus funciones como director cinematográfico con las de director de la Cinemateca de Cuba.
Ha realizado más de medio centenar de documentales y cinco largometrajes, siendo los de más relevancia: “Capablanca”, “Locura azul” y “Bailando Cha Cha Cha”.































