Los robos a pequeños negocios una situación que se debe solucionar

EDITORIAL

No es ningún secreto que los robos en pequeños negocios están en la ciudad de Nueva York, afectando de manera significativa el bolsillo, tanto de propietarios como de ciudadanos y, por ende, la economía misma de la ciudad.

Los pequeños negocios siempre han sido propensos al robo, pero los recientes picos en robos coordinados y organizados están poniendo a la industria al límite. Y muchos de los propietarios sienten que se deben hacer cambios para fortalecer las leyes locales y federales de robo por delitos graves.

En Nueva York, la controversia sobre la causa subyacente del robo en pequeños negocios florece a partir de las leyes de fianzas del estado y la falta de mano dura de la policía de la ciudad en contra de los asaltantes. Y aunque Nueva York sigue siendo una de las ciudades más seguras de los Estados Unidos, las quejas por robo —aunque este año disminuyeron en comparación con cifras del año pasado— permanecen continuamente, según el Departamento de Policía de Nueva York.

De igual manera, las tasas de arresto por denuncias también han disminuido varios dígitos en comparación con cifras del año pasado.

Las preocupaciones de seguridad podrían influir en la disposición de los empleados a ir a trabajar en toda la ciudad, lo que podría significar problemas para una industria que ya lucha por mantener sus tiendas con personal.

Para muchos propietarios de estos pequeños negocios, el riesgo de lesiones y el precio modesto de los productos en sus tiendas hacen que no valga la pena perseguir a los ladrones.

Otra situación que estresa, tanto a propietarios, empleados y clientes es cuando el sospechoso, que ha sido arrestado después del primer incidente, es liberado y regresa a la tienda. El miedo impera razonablemente porque no saben cómo se intensificará la situación.

Muchos de los empleados arriesgan sus vidas en este trabajo, sin embargo, no pueden renunciar debido a las presiones financieras que exige la ciudad. Ninguno se puede dar el lujo de dejar un trabajo seguro, a pesar de que todos los días viven con el temor de lo que pueda suceder.

Desafortunadamente, el costo del robo no se detiene allí, ya que alcanzar el punto de equilibrio a raíz de la pandemia es significativamente más difícil cuando al problema de hurto en tiendas no se le logra poner un alto. Por lo que, los propietarios de pequeños negocios esperan que se tomen medidas y se creen leyes locales y estatales contra los robos.

Sin embargo, las soluciones que se implementen en Nueva York hará que algunos propietarios de negocios estén a merced de sus propias medidas de seguridad.

Por tal razón, algunos propietarios, sobre todo de grandes compañías con mejor situación económica, ya han implementado una serie de tácticas que incluyen bloquear los productos y contratar seguridad adicional para minimizar el robo y proteger a los empleados.

Por ejemplo, en algunas farmacias de la ciudad las los clientes tienen que pedir un producto a los empleados porque se mantienen con llave o incluso, solo tienen las cajas de muestra y hasta que el cliente la pide se la entregan.

Pero para el propietario de una pequeña empresa estas medidas son debilitantes, porque muchos, incluso, tienen que lidiar con el alquiler del local, por lo que representa un gasto adicional contratar personal adicional solo para combatir el crimen.

A menos que se realicen cambios radicales a nivel local y federal, es difícil imaginar que las tasas de robo y hurto disminuyan significativamente este año.

Los dueños de negocios, sus empleados y compradores merecen sentirse seguros tanto dentro como fuera de las tiendas físicas, pero como parece, las cosas no tendrán un avance si las autoridades se siguen haciendo de la vista gorda.

Es un hecho real que, Nueva York logró superar lo peor durante la pandemia, demostrando que los detractores estaban equivocados, y por eso, en gran medida esto fue gracias a estas pequeñas empresas que mantuvieron a la ciudad en funcionamiento.

Las pequeñas empresas en los cinco condados están siendo golpeadas por el robo minorista, y está poniendo a empleados y clientes, en un peligro considerable.

Es necesario abordar este aumento en el robo antes de que más negocios de Nueva York se vean obligados a cerrar y la economía de la ciudad se vuelva más inestable y la inflación se eleve a cifras estratosféricas.

Las empresas de toda la ciudad y de todas las diferentes industrias están siendo atacadas.

Los minoristas de Nueva York necesitan ayuda desesperadamente, especialmente después de sobrevivir a una pandemia y ser parte funcional de la economía durante ese tiempo, que cerró la ciudad.

Se necesitan soluciones de sentido común que traten el robo minorista como un delito grave. Por lo tanto, los legisladores deberían considerar una legislación que establezca un grupo de trabajo contra el crimen en las pequeñas empresas.

El alcalde, Eric Adams y la gobernadora Hochul reconocen que todas las partes interesadas deben pensar estratégicamente para combatir este problema, que presenta innumerables desafíos para las tiendas, los empleados y las comunidades de los cinco condados.

Las pequeñas empresas son el alma de la ciudad de Nueva York. La ciudad necesita enfrentar el robo minorista antes de que sea demasiado tarde, incluso para la ciudad misma. Y para una pequeña empresa, no existe tal cosa como un delito menor.

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