EDITORIAL
La migración, o el movimiento de un lugar a otro en busca de mejores condiciones de vida, es una actividad que ha realizado el ser humano prácticamente desde sus orígenes.
Es un proceso que se lleva a cabo por lo menos en dos fases, la de dejar o salir de un lugar y la de llegar y arraigarse, aunque sea temporalmente, en otro.
Desde hace décadas este proceso se ha vuelto tema de discusión, estudio, debate, e inclusive de conflicto, en muchas partes del mundo. La ciudad de Nueva York, con su título de ciudad Santuario se ha convertido en el mayor refugio de inmigrantes en el mundo.
La población latina —un término utilizado para referirse a los migrantes provenientes de América Latina y sus descendientes que residen en Nueva York— ha sido objeto de estudio, análisis y polémica en la ciudad desde hace varias décadas.
En nuestro tema principal de esta semana se destaca un trabajo que muestra el índice poblacional de los latinos por parte de la comunidad, aunque es importante señalar que los datos recopilados no existe un muestreo de la comunidad de inmigrantes indocumentados.
Dicha temática, aunada al estudio del proceso migratorio, ha despertado aún más interés después de que los resultados del censo revelaron que los latinos es un grupo considerablemente grande de Nueva York, además de ser uno de los que mayor crecimiento, tanto en términos relativos como absolutos.
Los latinos tienen una historia extensa y rica en la ciudad de Nueva York.
Desde la llegada de los primeros latinos a Nueva York, la comunidad latina se ha convertido en un motor fundamental en la economía de la ciudad. Sin embargo, el trabajo de estas personas muchas veces es invisibilizado.
La migración de la comunidad latina ha ido en aumento en los últimos años, y debido a esta continua migración, los latinos representan el mayor grupo de inmigrantes y una parte sustancial de la población nacida en los Estados Unidos que vive en la ciudad de Nueva York.
Los latinos deciden emigrar a Nueva York debido a la multiculturalidad que ofrece la ciudad. Los latinos residen en los 5 condados de la ciudad de Nueva York, convirtiéndose en una de las comunidades más fuertes y de mayor sostenibilidad.
Por ejemplo en Queens, la comunidad hispana abunda en este sector pues es muy variada, allí residen personas de distintos países como Chile, Colombia, México, Perú, Ecuador, Guatemala, Perú y República Dominicana.
De igual manera en Manhattan, y especialmente en El Alto Manhattan sus habitantes son mayoritariamente dominicanos es por eso que se caracteriza por su aspecto caribeño.
En el Condado de la salsa, por ejemplo, está mayoritariamente habitado por boricuas .
Y así, la comunidad latina está presente en los 5 condados de la ciudad de Nueva York siendo parte de esa diversidad que caracteriza a esta ciudad.
Pero para muchos la realidad es completamente otra; los latinos están sufriendo de manera desproporcionada los efectos económicos y de salud; el seguro médico y las condiciones favorables de vida son prácticamente inexistentes y el gobierno de la ciudad de Nueva York necesita crear políticas públicas que brinde un espacio a nuestras comunidades más vulnerables.
Así que Nueva York debería abrir los ojos y darse cuenta que goza de una gran fortuna de enriquecer su cultura, su gastronomía, su talento humano con los aportes que hacen los inmigrantes, además del valioso aporte a la economía, la política y la sociedad.
Ejemplos de ello, los políticos latinos que han adquirido espacio en la legislatura federal, estatal y local.
Por ello es necesario que las autoridades brinden los beneficios necesarios que los inmigrantes latinos tanto se merecen.
En su búsqueda de una vida nueva y mejor, los migrantes adquieren también una nueva identidad.
Los que se van llevan sus orígenes, sus costumbres, su cultura y su visión del mundo a cuestas; cuando regresan (si es que lo hacen) llevan consigo las vivencias y experiencias que han marcado su estancia en el lugar o lugares de destino.
Si permanecen en la ciudad de Nueva York, lo más probable es que se irán convirtiendo, paulatinamente, en parte del creciente contingente de quienes se identifican, o son identificados por los demás, como latinos en Estados Unidos.
Por otra parte, lo latino se define no solamente en términos de lo que es, sino también de lo que no es, es decir, en comparación y contraste con lo no latino.
La constitución de la identidad, a fin de cuentas, es un proceso interminable de interacción entre la autopercepción, las múltiples percepciones sobre uno que se forman los demás y cómo uno percibe que es percibido por otros.
No hay duda de que la migración transforma a los inmigrantes, ni tampoco de que éstos transforman tanto los lugares que dejan atrás como los destinos adonde llegan.
Los migrantes tienen un mundo con el que franquear como barreras culturales, lingüísticas, sociales y económicas, entre otras, para no solo llegar, sino arraigarse en el lugar de destino al que han arribado.
Al exponer nuestras percepciones y hallazgos al lector interesado en los temas de la migración y la vida de los migrantes latinos en la ciudadcNueva York, aspiramos a ampliar, complementar o enriquecer de alguna manera su visión sobre estas personas y aportar para que se les reconozca todo lo que estas personas entregan a esta ciudad.



























