Los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

Aumenta tensión y violencia en México y la indignación mundial por la desaparición de 43 estudiantes de la escuela Ayotzinapa

 

 

La Fiscalía mexicana dio por muertos a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala tras detener a los autores confesos del crimen, en medio de la indignación de los familiares de las víctimas, que exigen más pruebas y siguen esperando encontrar con vida a los jóvenes.


La Fiscalía mexicana dio por muertos a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala tras detener a los autores confesos del crimen, en medio de la indignación de los familiares de las víctimas, que exigen más pruebas y siguen esperando encontrar con vida a los jóvenes.

 

La Fiscalía mexicana dio por muertos a los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala tras detener a los autores confesos del crimen, en medio de la indignación de los familiares de las víctimas, que exigen más pruebas y siguen esperando encontrar con vida a los jóvenes.

El titular de la Procuraduría General de la República, (PGR, fiscalía), Jesús Murillo, anunció la detención de tres miembros del grupo criminal Guerreros Unidos -Patricio Reyes, Jhonatan Osorio y Agustín García-, quienes dijeron haber asesinado a los jóvenes y quemado sus cuerpos.

"No tengo ninguna duda de que allí hubo un homicidio masivo, ¿qué tengo que hacer ante esa certeza? Identificarlos", señaló Murillo al presentar una reconstrucción de los hechos.

 

El procurador (fiscal) general de México, Jesús Murillo, habla durante una rueda de prensa donde informó sobre la detención del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda.
El procurador (fiscal) general de México, Jesús Murillo, habla durante una rueda de prensa donde informó sobre la detención del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda.

 

Aclaró que a los estudiantes "los quemaron" y "enterraron con todo y ropa" en un vertedero del municipio de Cocula, adyacente a Iguala, después de ser detenidos el pasado 26 de septiembre por policías municipales corruptos y entregados a miembros de Guerreros Unidos, quienes los asesinaron.

El fiscal detalló que los tres detenidos fueron capturados justo cuando la PGR llevó a la prensa nacional e internacional hasta el vertedero.

Hasta el momento han sido capturadas 74 personas por este caso y están por cumplimentarse diez órdenes de aprehensión, entre ellas la del secretario de Seguridad de Iguala, Felipe Flores.

En su relato, Murillo reveló que antes de ser incinerados algunos de los estudiantes "estaban muertos o inconscientes".

Tras prender fuego a los cuerpos amontonados, los tres autores confesos vigilaron la fogata durante más de 14 horas y cuando se apagó la hoguera y se enfrió, metieron los restos de ceniza y huesos en ocho bolsas de basura y los tiraron a un río cercano.

 

Miles de ciudadanos marchan con las fotografías de los 43 jóvenes desaparecidos en la ciudad de Iguala.
Miles de ciudadanos marchan con las fotografías de los 43 jóvenes desaparecidos en la ciudad de Iguala.

 

Casi todas las bolsas se rompieron, pero hubo dos que se lanzaron al río intactas y, tras una búsqueda en el agua, se encontró una de ellas cerrada y llena de los restos que van a ser analizados.

"Hay muchos indicios que nos podrían indicar que son" ellos, dijo el fiscal, pero "la obligación de la autoridad" es "mantener la investigación hasta que tengamos una plenitud total" y se hagan todos los esfuerzos para identificar los restos.

Por esta razón, la fiscalía seguirá considerando a los jóvenes como "desaparecidos" hasta que los restos sean identificados por un laboratorio especializado de la Universidad de Innsbruck (Austria) al que se ha encargado la tarea.

Se trata de estudios "de ADN mitocondriales" que son "complicados por la extrema calcinación de los restos", por lo que no hay fecha definida para la entrega de los resultados, reconoció Murillo.

Respecto al entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, detenidos esta semana después de huir de la justicia durante más de un mes y señalados como autores intelectuales del crimen, el fiscal reiteró que el edil dio la orden de reprimir a los estudiantes el día en que desaparecieron.

Pocos minutos después, el presidente Enrique Peña Nieto admitió que los "hallazgos presentados" por el fiscal "indignan y agravian", y prometió continuar los esfuerzos para llegar la verdad y castigar a todos los que participaron en esos "crímenes abominables".

 

Estudiantes y grupos de sociedad civil forman una cadena humana alrededor del edificio de la Procuraduría General de la República, en Ciudad de México (México), en demanda por los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala.
Estudiantes y grupos de sociedad civil forman una cadena humana alrededor del edificio de la Procuraduría General de la República, en Ciudad de México (México), en demanda por los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala.

 

EXIGEN CONTINUAR INVESTIGACIONES

Diversos sectores de la sociedad mexicana recibieron con reserva las declaraciones del fiscal general, Jesús Murillo, que apuntan a la muerte de los 43 estudiantes desaparecidos en septiembre, y exigieron continuar las pesquisas hasta esclarecer el caso.

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, a la que pertenecen los jóvenes desaparecidos el 26 de septiembre en Iguala, convocó a la sociedad a "salir a las calles para que nos acompañe a romper el muro de la impunidad elevando nuestras voces de exigencia para que los 43 estudiantes sean presentados con vida lo más pronto".

Las explicaciones de la Fiscalía, que en México depende del Ejecutivo, y de Peña Nieto no satisficieron a los familiares de las víctimas, que pocos minutos después expresaron su indignación desde la Escuela Normal (de magisterio) Rural de Ayotzinapa (Tixtla, Guerrero), a la que pertenecían los jóvenes.

 

Miles de ciudadanos marchan, en su mayoría estudiantes, en la capital mexicana en el trayecto que separa la residencia oficial de Los Pinos y el Zócalo capitalino.
Miles de ciudadanos marchan, en su mayoría estudiantes, en la capital mexicana en el trayecto que separa la residencia oficial de Los Pinos y el Zócalo capitalino.

 

"Mientras no haya pruebas, nuestros hijos están vivos", afirmó a la prensa Felipe de la Cruz, portavoz de los familiares de los desaparecidos.

De la Cruz acusó al Gobierno de seguir "torturando de manera descarada" a los familiares y de intentar cerrar el caso antes del viaje de Peña Nieto este fin de semana pasado a Asia, una muestra -dijo- de su "irresponsabilidad" ante los problemas del país.

La Normal de Ayotzinapa, fundada en 1926 para dar educación a hijos de campesinos y obreros, tiene un largo historial combativo, una ideología de herencia comunista y es considerado un semillero de líderes guerrilleros, pues de allí salieron Lucio Cabañas y Genaro Vázquez.

Según versiones filtradas a la prensa, un líder de Guerreros Unidos detenido en las últimas semanas declaró que el día de la desaparición de los jóvenes, que se habían apoderado de varios autobuses privados para desplazarse, entre ellos se encontraban miembros del grupo mafioso Los Rojos, sus rivales en la zona.

Murillo aclaró que "no hay evidencia alguna de que los estudiantes de Ayotzinapa formaran parte o auxiliaran a grupo criminal alguno".

 

Una veintena de manifestantes escapuchados derribaron ayer las vallas de seguridad de los alrededores del Palacio Nacional, sede del Ejecutivo mexicano, y prendieron fuego a la puerta principal del histórico edificio.
Una veintena de manifestantes escapuchados derribaron ayer las vallas de seguridad de los alrededores del Palacio Nacional, sede del Ejecutivo mexicano, y prendieron fuego a la puerta principal del histórico edificio.

 

Amnistía Internacional lamentó que Murillo no admitiera que es un "crimen de Estado" y aseguró que las líneas de investigación "han sido limitadas e incompletas".

El fiscal reconoció que se trata de un "caso típico de desaparición forzada" y de homicidios, pero descartó "un crimen de Estado", algo que -añadió- "es una cosa mucho mayor".

El fiscal mexicano dijo que los seguiría buscando "vivos" hasta que "no tenga evidencia de que los mataron".

En el encuentro, Murillo advirtió a los padres de los alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa que les va a "decir cosas que duelen".

"Perdón, pero tengo que decírselas", señaló el procurador y comenzó a narrar el testimonio de tres detenidos la semana pasada, miembros del cártel Guerreros Unidos, que dijeron haber recibido a un grupo de personas en un punto entre Iguala y Cocula de manos de policías municipales.

Señalan que los suben a dos camionetas, en el más grande los apilan a casi todos y en el pequeño solo a cuatro, los llevan al basurero de Cocula, en la parte de arriba les "hacen muchas preguntas, después los matan, los avientan a la barranca y los queman" durante "15 horas", indicó.

"Después recogen los restos, los meten en bolsas de plástico negro y los tiran al río San Juan" desde un puente, apuntó el fiscal, quien indicó que los criminales aseguraron que durante su interrogatorio, algunos "dijeron que eran estudiantes".

"Supuestamente estos que estaban operando ahí tampoco sabían quiénes eran, y esa es la duda que me queda y la esperanza que me queda", comentó.

Murillo dijo que tenía filmada la declaración de los tres detenidos y ofreció a los familiares verla en el momento que quieran.

Sin embargo, "me dolería que la vieran por la cara y el cinismo de estos infelices (sin importar) a quienes sean que hayan tenido ahí", comentó.

Los peritos revisaron el lugar y efectivamente "encontraron restos humanos y cenizas (...), encontramos algunas bolsas desgarradas y una con restos y eso es lo que queremos ver si se puede analizar" en un laboratorio especializado de Austria, explicó.

"No puedo decir que sean los estudiantes hasta que no tenga una prueba", aunque las declaraciones de los detenidos apuntan a que puede tratarse de ellos, añadió.

El fiscal dijo que eso sólo lo sabrá cuando estén los resultados de las pruebas de identificación del laboratorio de Austria, si bien reconoció que tanto los peritos argentinos como los mexicanos advirtieron que serán difíciles por el grado de destrucción.

"Mientras no tenga evidencia de que los mataron, están vivos, y los sigo buscando como vivos", apuntó Murillo, al destacar que eso sería lo que anunciaría ese mismo viernes en una rueda de prensa, en la que -dijo- también mostraría vídeos de la reconstrucción de los hechos, "algo que no se debe hacer".

En el vídeo, difundido por la revista Vice, uno de los padres dice que para los familiares de los asesinados en ese lugar "no son" los estudiantes y que hasta que los forenses argentinos no se lo aseguren a ellos y no haya evidencias, no van a creer "nada".

 

Grupos alreadedor del mundo se unieron al dolor que sufren las familias de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa en Guerrero (México) y pidieron un alto a la violencia que se vive en ese país.
Grupos alreadedor del mundo se unieron al dolor que sufren las familias de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa en Guerrero (México) y pidieron un alto a la violencia que se vive en ese país.

 

SEGÚN FORENSES RESTOS NO SON DE ESTUDIANTES

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que realiza un peritaje independiente en las pesquisas sobre la desaparición de 43 estudiantes en México, informó que hasta ahora no hay correspondencia entre los restos humanos analizados y los jóvenes.

El EAAF indicó que a partir del 5 de octubre, de acuerdo con los familiares de los 43 estudiantes y por petición de organizaciones de la sociedad civil estatales y nacionales, actúa como perito independiente de las familias.

"Esto significa que los profesionales del EAAF han sido nombrados como peritos en la correspondiente Averiguación Previa y acceden al examen de evidencias correspondientes al igual que los peritos oficiales, pero emiten sus propios dictámenes", señaló.

Este es el primer pronunciamiento oficial de este organismo independiente sobre su labor en las investigaciones de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa el pasado 26 de septiembre.

Los expertos del EAAF provienen de Argentina, Colombia, México, Uruguay, Francia y Estados Unidos y han intervenido en la exhumación de dos de los 30 restos recuperados en Cerro Viejo/Pueblo Viejo del municipio de Iguala en estado sureño de Guerrero, y en el examen forense de todos ellos.

El EAAF refirió que ha obtenido resultados genéticos del laboratorio The Bode Technology Group, en Estados Unidos, sobre 24 de 30 restos de Cierro Viejo, ninguno de los cuales mostró probabilidad de parentesco biológico con los 43 desaparecidos.

Sobre los seis restantes se continúa trabajando y se esperan resultados en breve.

También han participado en la exhumación de uno de los nueve restos recuperados por la PGR en la localidad de La Parota/Cerro de Lomas de Zapatero, Iguala, y han sido autorizados por la fiscalía nacional para trabajar en el examen forense de la totalidad de estos restos.

Asimismo, han intervenido en el levantamiento de restos humanos y evidencia asociada a los mismos en un basurero y a la orilla del Río San Juan, en el municipio guerrerense de Cocula.

"En síntesis, hasta el momento no han habido identificaciones entre los restos recuperados en las tres localidades mencionadas y los 43 normalistas", indicó el equipo argentino, y añadió que continúa trabajando en los esfuerzos por identificar los restos recuperados, al mismo tiempo que los peritos oficiales.

 

RESTOS ENVIADOS A AUSTRIA

La Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía mexicana) informó que los restos humanos encontrados en el municipio de Cocula serán enviados a la Universidad de Innsbruck, Austria, para su análisis.

La PGR indicó que los resultados emitidos por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sobre los primeros 30 cuerpos encontrados en las fosas descubiertas en Pueblo Viejo, municipio de Iguala, son coincidentes con los resultados de la propia Procuraduría.

"En cuanto a los restos encontrados en la barranca y el río de Cocula, tanto los peritos argentinos como los de esta institución, como lo refiere el boletín emitido por el equipo argentino este día, estarían a la espera de los resultados de su identificación, mismos que serán enviados a la Universidad de Innsbruck, en Austria, para su análisis forense", acotó.

 

 

CRONOLOGÍA DE EVENTOS

 

A continuación una cronología de los hechos más significativos del caso:

26 de septiembre: Seis personas mueren, 25 resultan heridas y 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecen en ataques a tiros de la policía de Iguala y el grupo criminal Guerreros Unidos.

28 de septiembre: La fiscalía del sureño estado de Guerrero arresta a 22 policías de Iguala por su "presunta responsabilidad" en los ataques.

30 de septiembre: El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, llama al alcalde de Iguala, José Luis Abarca, a demostrar que no tiene nada que ver con los hechos. El político del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) pide licencia por 30 días y se fuga.

1 de octubre: Aguirre ofrece un millón de pesos (74.000 dólares) a quien dé información que permita hallar a los jóvenes desaparecidos, mientras la fiscalía estatal anuncia órdenes de presentación contra Abarca y el titular municipal de Seguridad, Felipe Flores, cuyo paradero se desconoce.

3 de octubre: La representación en México de la Organización de las Naciones Unidas condena "enérgicamente" los hechos de Iguala, que consideró de "extrema gravedad" y "los sucesos más terribles de los tiempos recientes".

4 de octubre: La Procuraduría General de la República (PGR, fiscalía) asume la investigación sobre la desaparición de los jóvenes y envía "un grupo de investigadores y agentes del Ministerio Público Federal" a Guerrero para encabezar las pesquisas.

6 de octubre: El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dice estar profundamente "consternado" por los hechos de Iguala y los califica de "indignantes, dolorosos e inaceptables".

7 de octubre: El Gobierno de EE.UU. considera que la "preocupante" desaparición de los 43 estudiantes en México exige una investigación "completa y transparente" y que los responsables sean sometidos a la justicia.

8 de octubre: Human Rights Watch (HRW) acusa al Gobierno de Peña Nieto de responder "muy tarde" a las desapariciones en Iguala y de "encubrir la masacre" de 22 personas por parte de militares el 30 de junio en Tlatlaya, Estado de México, dentro de un patrón de "desidia" ante la crisis de derechos humanos.

17 de octubre: El Gobierno anuncia el arresto de Sidronio Casarrubias, líder de Guerreros Unidos, grupo criminal que es señalado como responsable de las desapariciones.

22 de octubre: La fiscalía afirma que el alcalde prófugo de Iguala y su esposa, María de los Ángeles Pineda, fueron los autores intelectuales de la represión a los estudiantes, mientras 25.000 personas, en su mayoría vestidas de blanco, marchan por la capital mexicana para exigir que los alumnos aparezcan con vida.

23 de octubre: El gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, anuncia que se separa del cargo para "favorecer a un clima político" que permita resolver la emergencia desatada por la desaparición de los estudiantes.

26 de octubre: El Congreso de Guerrero nombra a Rogelio Ortega como nuevo gobernador, quien permanecerá en el cargo hasta el 27 de octubre de 2015, en sustitución de Aguirre.

27 de octubre: El fiscal mexicano anuncia la detención de cuatro presuntos miembros de Guerreros Unidos que confesaron haber participado en la desaparición de los estudiantes.

29 de octubre: Peña Nieto anuncia una serie de acuerdos logrados durante una reunión con los padres de los desaparecidos, entre ellos el de fortalecer los esfuerzos de búsqueda, pero los familiares dicen que sus promesas "no son suficientes" e insisten que quieren la aparición con vida de sus jóvenes.

El papa Francisco envía "un saludo especial al pueblo mexicano que sufre la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos".

4 de noviembre: Abarca y su esposa son detenidos en la capital mexicana, en un operativo sin disparos de la Policía Federal.

5 de noviembre: Abarca es recluido en una prisión federal en el central Estado de México por los delitos de delincuencia organizada, secuestro y homicidio calificado, mientras que un juez federal ordena detención provisional por 40 días a su esposa.

7 de noviembre: Murillo confirma que los 43 estudiantes fueron asesinados por miembros de Guerreros Unidos, según tres nuevos detenidos que confesaron el crimen, pero aclara que la investigación sigue abierta y los jóvenes seguirán como "desaparecidos" hasta que sean identificados los restos por un laboratorio de Austria.

El presidente promete continuar los esfuerzos para "el total esclarecimiento" de los hechos y castigo a quienes participaron en estos "crímenes abominables", mientras los familiares aseguran que mientras "no haya pruebas", seguirán exigiendo la búsqueda de sus hijos "vivos".

 

Ayotzinapa, la escuela de lucha que se atreve a retar a la muerte

 

Policías federales impiden el paso a profesores, estudiantes y familiares de los 43 jóvenes desaparecidos en septiembre pasado, mientras se dirigen al aeropuerto de la ciudad turística de Acapulco (México).
Policías federales impiden el paso a profesores, estudiantes y familiares de los 43 jóvenes desaparecidos en septiembre pasado, mientras se dirigen al aeropuerto de la ciudad turística de Acapulco (México).

 

Hay una frase en la escuela de Ayotzinapa que se escucha estos días con más fuerza que nunca, grito de guerra de unos jóvenes que no temen perderlo todo por pedir justicia y dignidad: "Donde quiera que nos encuentre la muerte, bienvenida sea".

Lejos de ser un llamado a que venga "la huesuda", esa frase le sirve a los jóvenes para tranquilizarse, pues la muerte vendrá cuando tenga que venir y lo hará porque "la muerte es lo único seguro en la vida", cuenta Acapulco, un joven de 19 años al que en aquella terrorífica noche del 26 de septiembre no le tocaba morir.

"No me pongo a pensar mucho en eso (en la muerte) porque cuando te toca te toca, sin importar mucho dónde te pares o dónde estés. Yo estaba en medio de las balas esa noche y afortunadamente no me tocó. No era mi momento", señala.

Acapulco logró escapar de la muerte aquella noche en la ciudad de Iguala, en el sureño estado de Guerrero, cuando los policías comenzaron a dispararles a quemarropa, presuntamente por órdenes del entonces alcalde José Luis Abarca, asesinado a seis personas, tres de ellas compañeros estudiantes.

Y también escapó de que se lo llevaran las patrullas de la policía y de que luego fuera entregado a los criminales Guerreros Unidos para ser desaparecido, como les sucedió a 43 de sus compañeros de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

La idiosincrasia mexicana ve a la muerte sin miedo, como un paso más de la vida y este 2 de noviembre incluso se festejó.

Los "ayotzinapos" no sólo no le tienen miedo a la muerte, sino que están dispuestos a retarla por su escuela, y ahora más por exigir que aparezcan sus 43 compañeros.

Así, a la pregunta de si daría su vida por la lucha estudiantil, Acapulco responde contundente: "Por la escuela siempre sí. En la Normal nos enseñan que hasta la vida si es necesario. Lo mucho que me ha dado la Normal, pues algo tengo que regresar".

A sus 20 años, Uli concuerda con su compañero y explica que cuando uno entra en la Normal de Ayotzinapa le concientizan, le enseñan "a valorar las cosas, apreciarlas y a ganárnoslas".

"Nos enseñan que nosotros somos la clase oprimida por parte del Gobierno y nos enseñan a luchar por nuestros derechos, a no dejarnos nunca, y eso nos ha orillado a pedir justicia, a luchar", dice.

En esta escuela de maestros tienen sus mártires, los muertos cuyos cuerpos no entierran, sino que "siembran para que florezca la libertad".

Esta es otra de las frases de los "normalistas", eslóganes que decoran las paredes del plantel junto con retratos de los mártires, aquellos que cayeron por la lucha, como los jóvenes Gabriel y Alexis en 2011.

Ellos cayeron luchando, ellos murieron luchando, tras una represión policial y tres años después todavía no se ha hecho justicia por su muerte.

Sin embargo, interrogado sobre si sus tres compañeros muertos el 26 de septiembre también serán mártires de la lucha, Acapulco responde: "Fueron asesinados directamente, dado que en esta movilización no estábamos ni siquiera en un movimiento".

"Era una actividad rutinaria, en ningún momento pensamos que iba a caer nadie, no estábamos ni siquiera preparados para eso, fuimos asesinados por el Estado", añade.

Uli insiste: "Sí, estaríamos dispuestos a entregarlo todo y más en esta situación en que nos encontramos en estos momentos.

Por una parte pensamos que valen más los 43 compañeros que tenemos desaparecidos y haríamos todo por encontrarlos".

 

La sombría pareja detrás de la desaparición de los 43 estudiantes mexicanos

 

El exalcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa.
El exalcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa.

 

El exalcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, fue recluido en una prisión federal en el central Estado de México, como presunto autor intelectual de la muerte de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes en septiembre, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, como consecuencia de las investigaciones que se realizan, del mismo modo, un juez federal especializado determinó imponerle la medida cautelar de arraigo (detención provisional) por 40 días.

Con una sombría alianza que iba más allá de los votos matrimoniales, el exalcalde del municipio mexicano de Iguala y su esposa tenían un largo historial de actos sangrientos y lazos con el crimen organizado antes de ser detenidos por la desaparición de 43 estudiantes de magisterio hace más de un mes.

Con dos hijas de 24 y 17 años y un hijo de 14, la pareja se esfumó el pasado 30 de septiembre tras pedir él una licencia de 30 días.

Fue apenas cuatro días después de una violenta acción coordinada por la Policía local y el grupo mafioso Guerreros Unidos contra un grupo de estudiantes de la Escuela Rural Normal (de magisterio) de Ayotzinapa, en el estado sureño de Guerrero.

Aquel suceso, ocurrido en una sangrienta noche que Iguala nunca olvidará, se saldó con 6 muertos a tiros y la desaparición de 43 jóvenes, que las autoridades siguen sin encontrar pese a las intensas investigaciones y el despliegue de policías y militares por todo el territorio nacional.

Según relató Abarca en una entrevista a la emisora mexicana Radio Imagen un día antes de evaporarse, aquella noche él se encontraba en un acto público, la presentación del segundo informe de gestión del Sistema Integral para el Desarrollo De la Familia (DIF) a nivel municipal por parte de su esposa, titular del organismo.

Mientras la pareja bailaba al son de la alegre música de un concierto con el que concluyó aquel evento, que marcaba el inicio de la campaña de Pineda para reemplazar a su marido en la alcaldía, en otro punto de la población se producía la acción criminal, de la que Abarca se deslindó desde el principio de forma rotunda.

"Yo no fui el que dio la orden, mi orden fue únicamente y exclusivamente que no me tocaran a ningún estudiante y que no les pasara absolutamente nada", aseguró.

Su fuga y el testimonio de algunas de las más de 50 personas detenidas por este caso, entre policías a sueldo del crimen organizado y sicarios y cabecillas de Guerreros Unidos, parecen señalar todo lo contrario, al igual que varios sucesos del pasado que marcaron con sangre la trayectoria de Abarca y Pineda.

Recientemente, la senadora Dolores Padierna, de la fuerza política con la que llegó al poder, el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), acusó al exalcalde de asesinar en 2013 a Arturo Hernández, dirigente de esa agrupación en la alcaldía de Iguala y adversario político.

Según una denuncia presentada ante notario por un testimonio de aquel crimen, tras ordenar que torturaran a Hernández, Abarca espetó a la víctima: "me voy a dar el gusto de matarte" y le disparó dos veces, una de ellas en la cara.

Padierna agregó que "el alcalde era el jefe de ese grupo de policías dedicados a matar".

Otros medios de comunicación lo involucran además con el asesinato a balazos del síndico administrativo Justino Carbajal, sobrino de un exalcalde de Acapulco, ocurrido también el año pasado.

Pero si el prontuario de Abarca es tenebroso, parecido es el de María de los Ángeles Pineda, a la que algunos sitúan como el cerebro de la red criminal ideada con su esposo y el secretario de Seguridad Pública municipal.

Según la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía), un líder del grupo delictivo Guerreros Unidos detenido en las últimas semanas por este caso señaló a Pineda como "la principal operadora de actividades delictivas" desde la alcaldía, "en complicidad" con su marido y Flores.

Además, la PGR aseguró que la mujer "es pariente en grado directo de dos operadores financieros del grupo que dirigía Arturo Beltrán Leyva", el cartel de los Hermanos Beltrán Leyva.

Dueño de uno de los colegios más importantes de Iguala, El Benemérito de las Américas, Abarca se dedicó en su juventud a la venta de sombreros y tuvo una joyería.

Sus negocios le permitieron construir el único centro comercial con aire acondicionado en todas sus instalaciones y varias salas de cine de ese municipio, el tercero en tamaño de Guerrero con 130.000 habitantes.

El centro comercial y su lujosa residencia fueron atacados en las últimas semanas por grupos de encapuchados en el marco de las protestas sociales generadas por la desaparición de los 43 estudiantes.

Como empresario coqueteó con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el PRD, al que se unió para ser candidato a la alcaldía en las elecciones que ganó en 2012.

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