
Sus plazas y callejuelas por donde han merodeado tantas almas, hace de San Cristóbal de La Habana, un rincón de ensueño para todo aquel que la visita por vez primera.

Fundada el 16 de noviembre de 1519, estos cinco siglos de vivir por todo lo alto, ha logrado imponerse como una urbe llena de cultura mestiza, donde indios siboneyes y tainos, junto a españoles y gentes europeas, piratas, conquistadores, más de cien mil chinos cantoneses y esclavos expatriados a la fuerza desde África por un cruel tráfico humano que comenzó a finales del siglo XVI.

Estos trajeron consigo las deidades que veneraban en la tierra de la que habían sido arrancados a la fuerza. El panteón de sus dioses floreció desde aquel entonces hasta nuestros días y crecieron a la par de la fe católica creando un sincretismo tan fuerte y profundo que las deidades de la religión yoruba tuvieron su equivalente en el catolicismo impuesto por la conquista.

Así que Obbatalá se convirtió en Nuestra Señora de Las Mercedes; Shangó en Santa Bárbara; Yemayá en Nuestra Señora de Regla; Oshún en la Virgen de la Caridad del Cobre; Babalú Ayé en San Lázaro y Eleggúa en el Santo Niño de Atocha.

Todo esta mezcla racial dio como resultado la creación de una raza, diríamos cósmica, una identidad sanguínea y racial diferente y única, como única es la ciudad de San Cristóbal de La Habana, cuyo historiador Eusebio Leal Spengler, se dio a la titánica tarea de salvar joyas arquitectónicas que brillaron a través de los siglos y están en pie gracias a su vinculación con la UNESCO y que la declaró como ciudad Patrimonio de la Humanidad en 1982.

La cultura que generó esta mezcla de razas, está latente y palpable en nuestros días y da lo mismo que se hable de música, teatro, cine, ballet, literatura, deportes, pintura, esta estará presente en sus gentes como si fuera un plato del típico ajiaco, ese guiso tan criollo que todo cubano degusta con gran placer.
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La Habana, se vistió de gala hace unos días, para placer de sus habitantes, y para dejar testimonio del hecho, ofrecemos unos fotogramas para deleite de nuestros lectores.


























