
Los borrachos de Franklin Domíguez. Con Teresa Yenque, George Bass y Fermín Suárez. Director técnico, Yasil Fermín Scheker. Soporte logístico, Yino Rodríguez. Director, Fermín Suárez.
Un triángulo rectángulo tiene tres aristas insoldables y en este caso lo componen hablando teatralmente una ecuación de tres de los más experimentados actores con que cuenta el teatro hispano de nuestra urbe: Teresa Yenque, George Bass y Fermín Suárez, quienes brindan una extraordinaria labor en Los borrachos, llena de madurez profundidad y profesionalísmo.
Esta tragicomedia del escritor dominicano Franklin Domínguez, es el encuentro de tres seres victimas de sus circunstancias cuya acción tiene lugar en la parada de un autobús y donde los tres confrontan con sus trágicas realidades.
Las actuaciones de Teresa Yenque, George Bass y Fermín Suárez, están hilvanadas con gran maestría de su texto y la dirección del talentoso Fermín Suárez, quien nos ofrece en esta doble faceta de actor-director lo mejor de su valía artística. Suárez está soberbio en su muy difícil trabajo y donde nos muestra los recursos actorales insospechados y de las facetas tragicómicas de un alcohólico.
Teresa Yenque con su Deborah Luna, ha logrado el zenit de su trayectoria de actriz, tal vez la cúspide de su carrera. Este papel le ha venido cómo anillo al dedo, cuajado de sutilezas y fustraciones y aún en sus momentos más profundos e incoherentes de su alcoholismo sigue vivivendo y recordando sus fracasos y tribulaciones cómo actriz.
La escena donde evoca a Nora , la inolvidable heroina de Casa de muñecas, es memorable. Este indispensable título literario, le recordamos se sobremanera, cuando el cine argentino lo produjera con Delia Garcés el el rol titular en 1943 en una adaptación de Alejandro Casona y once años después el mexicano nos lo ofreciera de la mano de Alfredo B. Crevenna, con una trágica de la talla de Marga López.
Pero volviendo a Teresa, no tuvo desperdicios en ninguno de sus momentos, su trabajo fue redondo y lo recompensamos con un sonado BRAVO.
Pero nunca hay un dos sin un tres y la otra punta del triángulo es George Bass ese inmenso actor, que tan airoso sale en cada proyecto en que se involucra y que nunca podremos olvidar en su magistral Casto José de la zarcuela La corte de Faraón, que tan acertadamente montara Repertorio Español hace algunos años, es todo un deleite. Hacía algún tiempo que no disfrutabamos de su presencia en nuestros escenarios, pero este regreso, si le pudieramos llamar así le coloca nuevamente en el lugar que George Bass, merece, un sitial de privilegio en nuestro teatro en castellano.
La producción correcta, luces, sonido, musicalización y si a esto agregamos actuaciones, dirección y texto...¿Se podría pedir más?



























