
Más de 200 arrendatarios y propietarios de apartamentos de Los Ángeles urgieron este jueves al Gobierno de Donald Trump y a las autoridades locales que emitan una orden para perdonar la deuda de los alquileres o hipotecas a aquellos inquilinos que tengan que "elegir entre pagar la renta o comida".
"Estamos aquí para exigir y demandar a nuestros representantes del Gobierno que cancelen la renta y las hipotecas. (...) Que den ayuda financiera a toda la gente sin que importe su estatus migratorio: toda la gente ocupa ahora dinero", dijo en declaraciones a Efe Carlos, uno de los manifestantes que no quiso revelar su apellido.
Vestido de rojo y luciendo una máscara, como la mayoría de las personas congregadas este jueves, Carlos pidió a las autoridades que asistan a los estadounidenses "sin importar ni su estatus financiero ni migratorio", alejándose un poco de la premisa de la Unión de Vecinos de Los Ángeles.
"Comida sí. Renta no" es de hecho el lema de la llamada "huelga de alquiler" que se convocó este jueves por segunda vez en la ciudad californiana, después del éxito de la primera manifestación del pasado 1 de abril.

El objetivo de este movimiento es que las autoridades a nivel local, estatal y nacional regulen para perdonar el pago de los alquileres o hipotecas a personas que se encuentran en riesgo de exclusión, una situación que ha crecido en plena crisis del coronavirus por los alarmantes números de desempleo.
Respetando las reglas de distanciamiento social, algunas a pie y muchas a bordo de su vehículo, dos centenares de personas, según la organización, se presentaron este jueves frente al Ayuntamiento angelino con pancartas dirigidas al alcalde de la ciudad, Eric Garcetti; el gobernador de California, Gavin Newsom; y al presidente, Trump.
Otro de los manifestantes, el mexicano Leonardo Vilchis, criticó que la deuda que tienen ahora él y otros haya sido "impuesta" por el fracaso del Ejecutivo a la hora de "cuidar a la gente enferma".
"La falla del Gobierno de cuidar a la gente enferma nos ha forzado a quedarnos en nuestras casas y a perder nuestros recursos y nuestro dinero. Ahora, nos hacen pagar por una deuda que no es nuestra, que nos ha sido impuesta", reivindicó a Efe.
"Estamos diciendo al Gobierno que nos perdone la deuda para que podamos escoger comida antes que la renta", agregó.
De acuerdo a datos de la Unión de Vecinos, menos de la mitad de los residentes del condado de Los Ángeles siguen empleados a tiempo completo por la crisis del coronavirus.

Por ese motivo, sus representantes consideran que sin la cancelación de los pagos de la vivienda, los inquilinos "son vulnerables a las demandas de volver a trabajar en un entorno inseguro, arriesgando sus vidas y violando las órdenes de quedarse en casa".
Hasta ahora, el Ayuntamiento de Los Ángeles ha aprobado una moratoria en el pago de los alquileres hasta el final de la crisis. Esta orden provocará, según el grupo en defensa de los inquilinos y pequeños propietarios, que los tribunales se desborden con peticiones de desalojos y que las grandes corporaciones tengan el monopolio del mercado inmobiliario. EFE News


























