EDITORIAL
En República Dominicana hay celebraciones populares durante todo el año, sin embargo una de las más importantes, por la riqueza de sus manifestaciones culturales es el carnaval, que tiene una gran diversidad de expresiones artísticas.
Durante las celebraciones dominicanas de la Restauración de la República en Nueva York, es posible apreciar las tradiciones populares a través del folclore, música, instrumentos, disfraces de personajes típicos de diferentes regiones, comidas de los diferentes lugares, en lo cual República Dominicana es muy rica. Por ejemplo se pueden conocer una serie de personajes que son propios de los carnavales locales que se realizan en las provincias, así por ejemplo en La Vega, los “diablos cojuelos” que son personajes típicos a nivel nacional, en Motecristi los “toros y civiles”, en Santiago “las máscaras de los lechones”, en San Francisco de Macoris los “papeluses”, en San Pedro de Macorís “los Buloyas.
Los desfiles se celebran en cada region del país durante febrero, previa la Semana Santa, pero por el clima que dificulta recrearlos en Nueva York que durante esta temporada está en pleno invierno, con temperaturas bastante bajas, que no se tienen en el Caribe, durante las celebraciones en agosto es posible conocer más sus tradiciones, porque en República Dominicana en las celebraciones de la Restauración, hay fiestas de carnaval que son parte de esta celebración patriótica.
Si bien en Nueva York la diáspora dominicana recuerda y celebra la Guerra de la Restauración que logró la independencia definitiva de España, la comunidad dominicana particularmente en esta ciudad enfrenta nuevos y grandes retos, uno de ellos, que pone en peligro a su juventud, es el de las pandillas o gangas, que lamentablemente se han hecho populares por casos de extrema violencia, en donde se aprecia no solo el bulling, el manejo de armas blancas, de comercio de drogas y hasta de asesinatos.
Por ello es digno de aplausos la iniciativa de la directiva del Desfile Dominicano, en promover valores positivos entre los jóvenes dominicanos y dominico-americanos, para crear precedentes y ejemplos a seguir, de que se puede prosperar por el camino del bien, a través del estudio y la preparación para la vida profesional. La presencia de una estrella como Prince Royce, nacido en uno de los condados más conflictivos de la ciudad de Nueva York, es una prueba definitiva de que no importa el medio donde un joven se desenvuelva, cuando quiere lograr el éxito puede lograrlo.
La comunidad dominicana es importante políticamente y está dando pasos importantes para reafirmar su presencia cultural, está protegiendo su acervo histórico con entidades culturales y académicas establecidas en Nueva York, como CUNY, que con su Centro de Estudios Dominicanos realiza un importante trabajo a nivel documental e histórico, pero esto no ha sido fácil. Para lograr esta presencia académica, cultural y educativa, la comunidad dominicana ha luchado fuerte, la creación de este Centro de Estudios Dominicanos fue resultado de un movimiento de lucha permanente en el cual estuvieron involucrados maestros, estudiantes, padres de familia, pero al final se logró y se ha mantenido.
Para lograr este apoyo de las autoridades educativas de la ciudad, la comunidad dominicana se ha establecido a nivel político como una comunidad muy activa, registrada para votar y por ello ha ganado el respeto de candidatos y oficiales electos que ven en ella un importante respaldo a sus carreras políticas, pero además la comunidad dominicana, no solo que es una fuerza electoral activa, con sus múltiples negocios apoya financieramente campañas, en una inversión que a la corta o a la larga vuelve a su beneficio, es decir que sus empresarios tienen la perspectiva de la importancia en participar políticamente, pero también la comunidad dominicana ha tenido la sabia perspectiva de preparar, respaldar y colocar a sus propios candidatos, muchos de los cuales han llegado a ocupar puestos en la estructura política.
Si la comunidad dominicana ha llegado a tener el lugar de respeto de las autoridades estadounidenses, es por su participación en diferentes aspects de la vida de esta nación, desde la participación en las Guerras Mundiales, en los deportes más populares de esta nación, como el beisbol, hasta la estructura política en todo nivel, pero caminando siempre con los Estados Unidos, sin perder su identidad y con un gran sentimiento de apoyo mutuo, que dejando de lado las diferencias, convierte al respaldo en una importante palanca para el progreso.
Todavía hay retos, entre ellos lograr exportar a la isla la mentalidad de apertura, tolerancia, progreso en sectores populares donde aún se vive el desempleo, la marginalidad, la pobreza, la deserción escolar y el gran flagelo de las drogas entre la juventud, incluso la prostitución, que son problemas que enfrentan todos los países latinoamericanos, pero que gracias al progreso de los dominicanos en Estados Unidos, es más posible que se logre un balance social.
Actualmente República Dominicana, con sus espectaculares escenarios naturales es la Meca del cine, para producir un material de primera calidad con talento propio, exhibirlo y exportarlo a nivel internacional. Es innegable el progreso de los dominicanos en Nueva York y tienen un triple reto: por una parte lograr promover el progreso en su país de origen, terminar con el flagelo de las pandillas juveniles en Nueva York y lograr una mejor integración con el resto de comunidades latinoamericanas promoviendo una apertura que permita el conocimiento, el intercambio cultural y el respaldo que no se limite a usar la “hermandad latina” solo en tiempo de elecciones para luego mantener un monopolio de cargos en el servicio público que es demasiado notorio y evidente. Que sus representantes tengan apoyo, no por el hecho de ser dominicanos, si no porque se encuentran bien preparados académicamente y en su trayectoria.
Esperamos que los dominicanos de Nueva York recuerden y celebren esta gesta cívica del 16 de agosto como una muestra de que los monopolios, como el que ejerció España sobre el comercio de productos, tributos, etc., es un detonante de procesos que terminan por destruir un sistema.
El poder político del que goza la comunidad dominicana debe ser un instrumento para lograr erradicar el tráfico de drogas, el tráfico humano, la prostitución y mantener el respaldo a la educación, la cultura y las artes, en lo cual República Dominicana es una potencia en expansión.
Dominicanos de Nueva York celebran la “Restauración de la República”



























