Lo que cuentan son los números

EDITORIAL

El Censo de los Estado Unidos es un hecho histórico, que se realiza desde hace más de dos siglos y que cada diez años enfrenta nuevos retos, este 2020 el censo está más preparado que nunca antes, para que se comprenda su gran importancia construyendo un mejor futuro para todos.

Contar a los habitantes de un país en donde viven más de trescientos treinta y un millones de personas de todas las razas y nacionalidades del planeta es sin duda una tarea titánica, particularmente en una ciudad como Nueva York, en donde no solo se hablan más de un centenar de idiomas y dialectos, pero hasta en esto la ciudad es especial, porque es una ciudad que siendo conformada mayoritariamente por inmigrantes, demuestra su espíritu dinámico y sobretodo de lucha, particularmente en un momento en donde la comunidad inmigrante atraviesa retos enormes.

En ese sentido, el reto para la autoridades locales no solos se presenta en términos de hacer llegar el mensaje sobre la importancia de hacerse contar, también es un reto para ganar la confianza de la comunidad inmigrante sobre la veracidad de su oferta de confidencialidad, algo bastante difícil en un momento de franca persecución.

Sin embargo el reto está en vencer temores para demostrar, con números, la presencia importante y contundente de los inmigrantes, particularmente de los latinoamericanos.

El jueves 12 de marzo ha iniciado oficialmente el conteo poblacional nacional en la ciudad de Nueva York.

Este histórico conteo culmina en diciembre, todos deben ser contados, por internet, por teléfono o por escrito, cada persona que vive en la Capital del Mundo debe decir presente, porque todos sabemos que lo único que tiene peso en esta ciudad y en esta nación, son los números.

El primero de abril es el día oficial en donde todos los neoyorquinos ya habrán
recibido la invitación por cualquier medio, para participar en el censo y desde mayo a julio, iniciarán las visitas a los hogares que no hayan respondido al censo, para asegurarse de que todos sean contados.

En muchas marchas inmigrantes se escucha el lema, aquí estamos y no no vamos, pero ahora ha llegado el momento de decirlo con números, los inmigrantes están aquí y es importante que sean tomado en cuenta, no solo para tener una representación justa, fondos para que las comunidades progresen, lo que equivale al progreso de toda la nación, pero es el momento clave para demostrar que los inmigrantes son un grupo demasiado grande para continuar siendo ignorado, menospreciado, explotado, usado y abusado, porque ello equivale a un daño a la base funcional de la estructura social y económica de la ciudad y del país.

El censo tiene una función fundamental en la determinación de los recursos y la representación legítima de cada comunidad por lo que a lo largo de la historia se han registrado intentos de manipulación política, además es un proceso grande, que se presta a la distorsión y que puede generar temor en torno a la participación, sin embargo gracias a la increíble cobertura que permite la tecnología actualmente, al trabajo de las autoridades, de los medios de comunicación y de la comunidad.

El Censo 2020 es único, no solo por la facilidad que ofrece, pero además por la información precisa que ofrece en muy diferentes temas, en diferentes idiomas y por diferentes vías, así que no hay pretexto que valga, para educarse, conocer, informarse y para hacerse contar.

El censo es increíblemente importante, además es fácil y seguro. El censo es un recurso para reducir la brecha de diferencias económicas, precisamente porque las comunidades que se hacen contar, reciben más recursos, por eso es crucial que todos, pero particularmente las llamadas minorías, -que juntas hacen mayoría-, se hagan contar.

En el 2010 sólo el sesenta y dos por ciento de los neoyorquinos se hicieron contar y por ello no se obtuvieron los fondos que realmente se requerían.

Todo hecho y circunstancia tiene intrínseca la posibilidad de lo positivo y lo negativo, en ese sentido si bien el censo puede promover cierto recelo entre las comunidades, es una
oportunidad única de que participen y se muestren como grupo, uno muy grande y por lo tanto importante.

Por su parte la Oficina del Censo ha desplegado esfuerzos únicos y la ciudad ha respondido a la altura, con innumerables iniciativas, con un presupuesto excepcional, para que el mensaje llegue a todos: ¡No hay nada que temer y hay mucho que ganar, hazte contar!

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