La mayoría se opone a un impuesto a las ventas por Internet
Imagine verse obligado a recaudar un impuesto a las ventas para el gobierno de un estado en el que su empresa no tiene presencia o tener que afrontar auditorías por parte de un estado que está a miles de kilómetros de su sede central. Pues la Ley del Mercado Justo (MFA) representa este tipo de amenazas potenciales para las empresas por Internet y otros vendedores a distancia. La ley requiere que las empresas con más de $1 millón en ventas a distancia recauden un impuesto a las ventas a los clientes de fuera del estado y lo remitan a la agencia estatal correspondiente.
Una encuesta realizada recientemente por Gallup halló que la idea de gravar las compras por Internet va en contra de la opinión pública. Si tuviesen la oportunidad, el 57% de los adultos de Estados Unidos votaría en contra de una ley que permitiese a los estados recaudar un impuesto a las ventas sobre las compras que sus residentes hicieran por Internet.
La encuesta indica que: “A diferencia de otros asuntos políticos y económicos, la reacción ante la idea de una ley que grave las ventas por Internet no parece provocar una división claramente partidista, ya sea en el Congreso o entre el público en general” y revela que los adultos jóvenes fueron quienes expresaron una oposición más amplia a un impuesto a las ventas por Internet.
A principios de la semana pasada, los legisladores conservadores y los que se oponen al impuesto a las ventas por Internet tomaron el Capitolio para protestar por sus implicaciones constitucionales.
“Nuestro país se fundó sobre la idea de “nada de tributación sin representación”, por lo que pienso que este proyecto de ley, el de la Ley del Mercado Justo, es en muchos aspectos una versión del siglo XXI [de la Ley del Timbre]”, comentó el representante Ron DeSantis (R-FL) en la concentración del Capitolio contra el impuesto a las ventas por Internet.
“[Se trata de la] idea de cómo se pueden imponer impuestos a personas que no pueden votar en su contra”, expresó Grover Norquist, presidente de Americanos por la Reforma Fiscal. “Los británicos los implantaron durante un tiempo pero nosotros planteamos ciertas objeciones”.
Indicando que la mayoría de los senadores que votaron contra la MFA tenían menos de 50 años, el senador Ted Cruz (R-TX) argumentó que los legisladores y las grandes empresas estaban trabajando conjuntamente con el fin de aumentar las trabas comerciales para los pequeños negocios con presencia en Internet.
“Lo que estamos viendo con este proyecto de ley es cómo Washington se alía con las grandes empresas, así como a demócratas y republicanos, hombro a hombro con esas grandes empresas, diciendo: recaudemos $23,000 millones en impuestos a los consumidores de todo el país”.
Cruz y otros intervinientes comentaron que la MFA perjudicaría a las pequeñas empresas que venden productos por Internet, privaría a la economía de miles de millones de dólares que de otro modo servirían para crear empleos y fomentaría las extralimitaciones de los gobiernos estatales.
“Internet ha sido un oasis de libertad”, indicó Cruz. “Ha sido un portal para el Sueño Americano”.
Con la legislación ya en la Cámara de Representantes, el experto en regulaciones de la Fundación Heritage, James Gattuso, advierte de que el Congreso no debería seguir por la vía del impuesto a las ventas por Internet.
Gattuso comenta que la legislación ofrece “una solución simple y engañosa” para un problema complejo. “Aunque promete una igualdad de condiciones frente al impuesto a las ventas minoristas, probablemente creará una mayor desigualdad en las cargas [tributarias], a la vez que destruirá los principios fundamentales del federalismo”.



























