La lucha contra la violencia racial comienza en el hogar

 Un grupo de personas protestan contra el reciente asesinato de Delrawn Small (Nueva York), Alton Sterling (Luisiana) y Philando Castile (Minnesota), a manos de policías, en Nueva York.
Un grupo de personas protestan contra el reciente asesinato de Delrawn Small (Nueva York), Alton Sterling (Luisiana) y Philando Castile (Minnesota), a manos de policías, en Nueva York.

Como es posible que en una de las naciones más poderosas del planeta haya un presidente afrodescendiente y su comunidad se queje de que no tiene los mismos derechos?

El triunfo de Obama que hace ocho años representó la esperanza de una gran mayoría, no solo afroamericana además de otros grupos y minorías étnicas, de que se incremente un proceso de disolución del racismo o por lo menos de mayor inclusión y tolerancia en la nación, ha fracasado o por lo menos ha generado una ola de violencia racial que florece por todos lados.

Estallan con mayor frecuencia puntos de choque y violencia, que demuestra un profundo racismo, intolerancia y discriminación, en el cual la comunidad latina es uno de los objetivos, particularmente enfocado desde la arena política. El asunto racial y el migratorio se han convertido en el caballo de batalla de los candidatos y los partidos que representan, en una proyección amplificada de un fenómeno nacional, pero muy lejos de que éstos presenten una propuesta de solución concreta, definitiva y que no sea una medida radical, sino beneficiosa para la nación.

Ciertamente latinoamericanos que emigraron a Nueva York hace cincuenta años o más, cuentan que cuando llegaron, aún en los autobuses los afroamericanos se sentaban siempre en la parte posterior, nunca adelante o al medio. El racismo era muy acentuado, como lo atestiguan latinos que llegaron a Jamaica en 1962, época los enfrentamientos muy fuertes y permanentes entre la comunidad blanca y afrodescendiente.

El racismo no es nada nuevo ni en esta nación, ni en este continente y peor aún en el resto del mundo, más allá del asunto racial, que ha cobrado gran fuerza en esta etapa electoral, por ser un tema real, controversial y con mucho combustible, el asunto es complejo pero al final un factor determinante es indudablemente el económico.

En etapas previas a la presencia de europeos, en su mayoría de raza blanca, particularmente de anglos, existía si bien no un racismo en el sentido técnico de la palabra, grandes diferenciaciones y segregación social. Las grandes civilizaciones pre europeas del continente, como otras del resto del planeta, a pesar de ser racialmente “puras”, tenían sistemas en los cuales las divisiones de clase eran bien marcadas e inviolables.

En un sistema predominantemente capitalista el factor determinante es el económico, porque existen innumerables ejemplos de afrodescendientes que gracias a su fortuna se han asimilado perfectamente al sistema y gozan de todos los beneficios. Por otro lado el número de “blancos” en mendicidad, alcoholismo, delincuencia demuestra que el aprovechar las oportunidades, innumerables recursos y apoyo que ofrece la nación, no es un asunto racial. Una factor determinante es el económico. La comunidad afrodescendiente es un grupo que no emigró a América, sino que fue secuestrados y utilizada como fuerza de trabajo forzado. Fue necesario una guerra nacional para devolver a los esclavos sus derechos. Los nativo americanos, que se encuentran en este continente hace 12.000 años igualmente fueron casi exterminados o reducidos y tampoco gozaron de derechos sino hasta la década de los años 60 y 70, en que lograron su condición como ciudadanos y su derecho al voto. Es decir que la sociedad misma, la humanidad se encuentra en un proceso de crecimiento, de mejoramiento, en el cual el factor educativo es clave y comienzan en el hogar, que es en donde los padres inculcan a los hijos los valores o anti valores. Cuando un niño nace, no nace con prejuicios raciales.

Ciertamente que estas coyunturas han develado algo importante, la comunidad latina no está unificada y no tiene quien la represente en la lucha contra la violencia racial, pero eso no significa que deba servir como bulto para apoyar el proyecto de la comunidad afroamericana, sino que deben los actores sociales, las organizaciones comunitarias, representaciones diplomáticas y dependencias gubernamentales locales motivar el establecimiento de un frente nacional para apoyar a los latinos que son agredidos por su raza, asistir a las familias y lograr que se haga justicia castigando ejemplarmente a quienes promueven el racismo, la violencia e intolerancia. Otras comunidades como la asiática, que incluye a una amplia gama de ethnicidades, al igual que los mismo nativo americanos, son víctimas de racismo y segregación.

La comunidad latina es víctima demás de la comunidad afroamericana que reclama justicia para sí al tiempo que discrimina a los inmigrantes, que sin tener el idioma ni las protecciones de ley que los ciudadanos trabajan honrada y humildemente para sobrevivir con dignidad, sin asistencia de la caridad pública.

Un aspecto muy interesante de las encuestas es que una mayoría de los dos grupos dice que la discriminación es un problema más grande que el racismo institucionalizando, que es un problema de los individuos, los prejuicios de las personas, incluso entre los negros esta percepción fue mayoritaria con un 48%, entonces los ojos vuelven al hogar como base del funcionamiento social, en donde los niños aprenden el machismo, el racismo, la violencia y la intolerancia.

 

Compartir
[fbcomments]