La Importancia de las Escuelas Chárter
Por Ed Cox Presidente del Comité Estatal Republicano de Nueva York
Las escuelas alternativas como las escuelas chárter y las escuelas parroquiales pueden tener éxito donde están fracasando las escuelas públicas, y ellas merecen nuestro apoyo.
Sin embargo, Bill de Blasio está atacando las escuelas que funcionan, y Andrew Cuomo apenas está haciendo como que trata de que las escuelas públicas regulares funcionen.
La situación es calamitosa. En toda la ciudad, apenas el 30% de los estudiantes son competentes en matemáticas y el 26% es competente en artes del lenguaje. La situación empeora cuando lo vemos desde la perspectiva estatal. En Buffalo, apenas el 11% de los estudiantes de tercero a octavo grado son competentes en artes del lenguaje y matemáticas. En Syracuse, solo el 7.5% es competente, y en Rochester, apenas el 5%.
Comparemos esas cifras con estas: en la Success Charter Network -la red de escuelas públicas más grande de la Ciudad- el 82% de los estudiantes es competente en matemáticas y el 58% es competente en artes del lenguaje.
El éxito de muchas escuelas alternativas se puede atribuir a una serie de factores como disciplina escolar, currículos innovadores, jornadas escolares más largas y años y libertad frente a regulaciones burocráticas y contratos sindicales.
Hablo desde mi experiencia como fundador y ex Presidente del Charter School Committee de la SUNY y de la organización Student Sponsor Partners (SSP), que patrocina a estudiantes de secundaria de zonas urbanas para que asistan a escuelas parroquiales.
Nuestro programa SSP selecciona escrupulosamente a estudiantes de zonas urbanas para patrocinarlos, y cada año se gradúan de sus escuelas secundarias parroquiales en un porcentaje que duplica con creces el de escuelas públicas de zonas urbanas, y por menos de la mitad del costo por estudiante.
El éxito indiscutible de las escuelas chárter y parroquiales hace que uno quede perplejo ante la abierta oposición de Bill de Blasio a ellas.
En efecto, De Blasio expresó interés el año pasado en reducir y cobrar renta para la "co-locación" de las escuelas chárter -la práctica de permitir a las escuelas chárter compartir espacio libre de arriendo con escuelas públicas no chárter-, pese al hecho de que las escuelas chárter reciben fondos operacionales por estudiante significativamente menores, y cero fondos por establecimientos físicos.
Y cuando De Blasio estuvo en Albany la semana pasada para hablar sobre educación, toda su presentación correspondió a un señuelo público para un alza de impuestos con motivación política para cubrir el costo del pre-K universal en Ciudad de Nueva York, una propuesta que tanto el Comisionado de Educación Estatal John King y un reporte de la Citizens Budget Commission advierten que costará el triple de lo que De Blasio está pidiendo.
Las políticas educacionales del Alcalde son retrógradamente primitivas en su apoyo a escuelas urbanas que fracasan, y destructivas de las escuelas chárter y parroquiales que son superiores y que dan una opción y esperanza a familias urbanas.
Si bien el Gobernador Cuomo no se ha mostrado decididamente destructivo de las escuelas chárter como De Blasio, ha dejado pasar oportunidades para instituir propuestas de sentido común para expandir las escuelas chárter y su éxito complementario.
En su segundo discurso de la Situación del Estado con video y fanfarria, el Gobernador Cuomo se hizo cargo de otra iniciativa de educación largamente postergada: poner fin al principio de despedir primero a los maestros más nuevos cuando se reduce al personal docente (“Last In First Out”) y dar prioridad a las evaluaciones docentes en su presupuesto ejecutivo.
Pero al carecer de las agallas políticas para respaldar su avasalladora retórica, se desinfló y derivó las evaluaciones docentes a las juntas escolares locales donde los sindicatos diluyeron el proceso de evaluación al punto de la irrelevancia.
Al hacer esto, Andrew Cuomo una vez más demostró la supremacía de la política por sobre los resultados reales, algo que ha afectado todo su período. Este año tiene una oportunidad más de promover la reforma educacional antes de enfrentarse a los votantes en otoño. Una de las medidas más importantes que él puede adoptar sería elevar el límite estatal para el número de escuelas chárter. Pero no cuenten con que Andrew Cuomo -que se ha dedicado a preservar cuidadosamente su capital político en vez de invertirlo en una reforma real- se arriesgará a enfurecer a algún sindicato de profesores en un año de elecciones.
Educar a niños desfavorecidos con los bloques constructores de la movilidad social ascendente es el gran tema de derechos civiles de nuestra época, y nuestras escuelas alternativas demuestran que la educación puede ser esa gran herramienta de equidad para los jóvenes de zonas urbanas.
La deferencia que muestra Cuomo a los políticos por sobre la reforma sustantiva y el sesgo antichárter de De Blasio protegen el status quo de intereses particulares y socava la promesa estadounidense de igualdad de oportunidades para todos.
Ed Cox es Presidente del Comité Estatal Republicano de Nueva York



























