Desde los primeros días de mayo comenzaron a reabrir varios restaurantes y negocios de comida de la ciudad de Nueva York, los cuales decidieron cerrar durante la primera ola de contagio del Covid-19.
Sin embargo el fin de semana a partir del viernes 15 de mayo, muchas más cafeterías, pastelerías, pizzerías y restaurantes reabrieron para, -de acuerdo a las disposiciones de las autoridades-, despachar ordenes para llevar o entregas a domicilio.
Las temperaturas fueron ideales y la gran mayoría de neoyorquinos aprovecharon para revelarse y vivir, -aún cuando sea por unos momentos-, la ilusión del retorno a la normalidad.
La ciudad de Nueva York es un lugar de grandes contrastes, donde conviven la miseria con la riqueza, el lujo con la decadencia, la brillantez mental con la demencia y la diversidad, -que es la característica esencial de esta metrópoli-, no permite generalizaciones.
Cabe destacar que dentro de la misma ciudad y en cada uno de sus condados, la estructura y funcionamiento de los barrios y sus comunidades es extremadamente heterogénea.
Para explicarlo mejor analizaremos el movimiento observado durante las últimas cuatro semanas en tres zonas.
EAST HARLEM
A lo largo de la calle 116, desde la Ave. Lexington donde se encuentra la estación del Tren #6, la mayoría de negocios autorizados permanecieron abiertos y los lugares de estipendio de comida o venta de productos alimenticios, permanecieron tan o incluso más congestionados que antes de la pandemia.
En términos generales este barrio popular, con gran presencia inmigrante, que fue afectado y consta en los registros como uno de los barrios con mayores contagios de coronavirus, durante el último mes se ha mantenido funcionando en un cincuenta por ciento y este fin de semana se reactivó más, con mayor presencia de vendedores ambulantes con pequeños puestos de comida y baratijas en las veredas, todos ellos inmigrantes quienes dijeron dependen directamente de estas actividades para sobrevivir.
Empresas de envío de dinero han permanecido abiertas y algunas cerraron porque los empleados no quería ir a trabajar por temor, en una zona en que se aprecia, no hay control de las autoridades para evitar la propagación de la pandemia.
Actualmente un gran porcentaje de negocios solicitan el uso de mascarillas, pero no en todos y particularmente en algunos negocios de comida preparada y afuera de los bancos, no se respeta el distanciamiento físico, a pesar de la presencia de la policía.
Cabe destacar que dentro de la estación de tren #6 hay presencia policial y la reducción de mendigos es considerable, pero gracias al clima los mismos mendigos prefieren salir a las calles, donde pueden pedir limosna y hablar por teléfono en las torres electrónicas que proveen ese servicio.
Algo recurrente en las estaciones de tren, son las violaciones permanentes al pago de la tarifa para ingresar, a pesar de la presencia policial y a pesar de los vistosos anuncios electrónicos en varios idiomas de la nueva tarjeta de MTA, a mitad de precio, para personas de escasos recursos.
RIVERSIDE DEL UWS
Zona residencial, con la mayoría de negocios sobre Broadway, incluyendo tiendas de ropa que han anunciado su cierre definitivo.
Supermercados y tiendas como Duane Read, Bed Bad & Beyond, CVS han permanecido abiertas al igual que Staples, algunos restaurantes con servicios para llevar y entregas a domicilio reabrieron el fin de semana.
Los mendigos continúan como presencia permanente debido a la red de iglesias de diferente denominación, que no han dejado de ofrecerles comida.
La reducción de la actividad ha sido considerable, pero no total y se ha visto más presencia de gente que en la zona comercial de Midtown Manhattan, pero menos presencia de gente que en el East Harlem.
En esta zona se han comenzado a ver más mendigos que de costumbre.
En Broadway, a cuyos lados funcionan las iglesias que proveen caridad, los mendigos abundan, se los ve durmiendo en las bancas junto a las jardineras centrales de la calle, en los negocios cerrados, sobretodo se instalan a las afueras de restaurantes que han cerrado permanentemente, donde acampan todo el tiempo, al igual que en los portales de las iglesias y en el parque junto al río.
En las avenidas Amsterdam y Columbus el fin de semana fue notable la apertura de muchos, pero no de todos, los restaurantes y negocios de comida, algunos con llamativos letreros y con una gran actividad de los repartidores de comida, mayoritariamente inmigrantes africanos de las agencias de entrega a domicilio, que trabajan por internet y no directamente trabajadores de los restaurantes.
MIDTOWN MANHATTAN
Zona mayormente comercial, durante las últimas semanas ha sido prácticamente una área fantasma, con la mayoría de negocios cerrados, a excepción de lugares de venta de comida, principalmente las grandes cadenas que ofrecen opciones desde un dólar y que son los más concurridos por mendigos.
La actividad turística reducida casi totalmente, sin embargo hemos visto unos pocos turistas, pero alrededor de la tienda Macy’s en la calle 34 y en Times Square no ha habido actividad.
En las estaciones de tren aledañas hasta antes del fin de semana se ha visto actividad de trabajadores de negocios esenciales.
Sin embargo y a pesar de la limpieza diaria de los trenes, las estaciones en sí mismas, continúan siendo albergue permanente de los desamparados, especialmente para pernoctar y para hacer sus necesidades, muestras de ello es la salida del tren #1 en el lado oeste de la calle 40 y la entrada en Penn Station de las calles 33 y 34.
Igualmente la estación del Tren # 1 en la calle 50, donde mendigos con grandes cantidades de aperos están instalados en las bancas.
A continuación un reportaje gráfico de como se vivió el primer fin de semana de buen clima en diferentes puntos de la ciudad, durante esta pandemia mundial que ha marcado la historia de la humanidad.










































