La hora de la mujer moderna en la Ciudad de Nueva York

EDITORIAL

LA MUJER EN NUEVA YORK: busca justa representación política, igualdad en los salarios y oportunidades. Pero, por encima de todo, respeto y ¡basta! de acosos.
LA MUJER EN NUEVA YORK: busca justa representación política, igualdad en los salarios y oportunidades. Pero, por encima de todo, respeto y ¡basta! de acosos.

Las mujeres neoyorquinas llegan al Día de la Mujer 2018, en el Mes de la Mujer, valga la redundancia, con escasa representación política que no refleja su real desenvolvimiento social y profesional en diferentes esferas.

Las mujeres son mayoría de la sociedad neoyorquina, pero aún carecen de presencia proporcional como representantes a nivel de concejales, asambleístas estatales, senadores estatales. Ni qué decir de puestos federales, la alcaldía y la misma gobernación.

Todavía no ha llegado el día en que una mujer sea la alcaldesa o la gobernadora. ¿Será que una mujer se podrá elevar encima de los partidos tradicionales y buscar su representación en nombre de todos?

Melissa Mark-Viverito hizo un buen trabajo como presidenta del concejo municipal, el año que culminó recientemente, aunque con ciertos pequeños dislates que crearon controversia. Pero su voz fue firme y genuina. ¿Postulará a la alcaldía el 2020?

Nicole Malliotakis, asimismo, destacó por su persistencia como candidata republicana a la alcaldía, pero quedó corta de votos. ¿Se animará a repetir la experiencia, pero sobre todo, tendrá el franco respaldo del Partido Republicano?

En este Mes de la Mujer, las mujeres reclaman un espacio justo y digno en la sociedad cada vez con más resolución.

En la ciudad de Nueva York, las mujeres son alrededor de 400 mil más que los hombres. Y estas cifras son elocuentes en la formación universitaria estatal.

Las jóvenes mujeres han dejado en la época de las cavernas los criterios que no les permitían educarse y profesionalizarse. Asimismo, los indignos criterios de conductas machistas que creyeron ‘normal’ a lo anormal de no poder trabajar.

Dicha época patriarcal ya ha quedado en un pasado, y hoy su vertiente más avanzada se siente en los claustros universitarios neoyorquinos.

En el 2018, según cifras oficiales del sistema universitario estatal de Nueva York (SUNY por sus siglas en inglés), las mujeres que estudian en 64 de sus centros o campus son más que los hombres.

Las cifras que muestran que la reivindicación de la mujer marcha por buen camino indican que 54 por ciento fueron mujeres y 46 por ciento hombres.

En cifras reales, las estudiantes del sexo femenino fueron a fines del 2017, 233,234 (54 %) y los jóvenes hombres, 198,621 (46 %).

Pero también la educación por redes sociales (online), las mujeres han despuntado en su interés de afrontar los nuevos retos de la sociedad moderna.

Las mujeres que llevaron o tomaron todos los cursos online para graduarse fueron 68.8 por ciento contra 32 por ciento de los hombres.

Pero aun destacaron entre quienes llevaron solo algunos cursos vía ‘online’. Las mujeres estudiaron así en 59.7 por ciento y los hombres 40.3 por ciento, según cifras de SUNY.

Pero si bien esto es un paso social gigantesco, podría plantear nuevos retos, como el que afronta Puerto Rico desde hace más de diez años atrás, cuando las mujeres se constituyeron como la mayoría de la sociedad. Pero, en particular, a nivel universitario.

Entonces, poco a poco, las mujeres con títulos universitarios casi doblaron en número a los hombres. Se les sugirió por distintos medios que para buscar crear familias tendrían que “bajar” sus exigencias profesionales de sus parejas. Y lograrlo sería casi una excepción a la regla.

Pero es otro cantar. Las mujeres latinas en la ciudad de Nueva York, si bien viven la misma disparidad en los ingresos por el mismo trabajo que hacen los hombres, la brecha es aun mayor si se compara étnicamente.

Es una inequidad absurda, que aun los ‘algoritmos’ de las empresas tecnológicas no difunden como sí hacen con otros quehaceres.

Las hispanas en la ciudad de Nueva York ganan solo el 58 por ciento de los que ganan los hombres de etnia blanca que hacen similar trabajo. Por su parte, las afroamericanas ganan el 69 por ciento y las mujeres blancas el 81 por ciento de lo que ganan los hombres blancos.

Reflejado en dinero contante y sonante, según la defensora pública, Letitia James, las mujeres afroamericanas ganan 55 centavos por cada dólar, y las latinas 45 centavos por cada dólar de un hombre blanco.

En general, las mujeres estarían percibiendo $5 mil 800 millones menos en salarios que los hombres en similares ocupaciones cada año.

Organizaciones de defensa de la mujer, señalan que las mujeres neoyorquinas dejan de percibir por esta brecha en los salarios $20 mil millones al año.

Esto debe cambiar ¡ya! Los políticos y autoridades no deben esperar hasta el año 2049 para que esta situación concluya, porque todos somos iguales, aunque los géneros sean distintos. En suma, todos merecemos igual respeto.

 

Mito y verdad de la mujer en la Ciudad de Nueva York: Ganan menos y son más

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