
El poder político de los latinos en Estados Unidos demostró no tener la fuerza suficiente desde el electorado, como para posicionar a una candidata presidencial que proclamó estar comprometida a trabajar por los intereses de los latinos.
En Nueva York el impacto por la perdida del cargo en la Casa Blanca fue profundo. La población hispana en este estado de la unión americana es la cuarta más grande de la nación. Cerca de 3,7 millones de hispanos residen en Nueva York, lo cual equivale a un 6,6% de todos los hispanos en Estados Unidos. La población de Nueva York es 19% hispana, la novena mayor población hispana en todo el país.
1,9 millones de votantes elegibles hispanos en Nueva York, la cuarta mayor población hispana de votantes elegibles a nivel nacional fue leal a su candidata y le dio el triunfo estatal, al igual que California, que ocupa el primer lugar con 6,9 millones.
Alrededor del 14% de los votantes elegibles en Nueva York son hispanos, la octava participación de votantes hispanos elegibles a nivel estatal en todo el país. Nuevo México ocupa el primer lugar con 40%. El 51% de los hispanos en Nueva York son elegibles para votar, clasificando a Nueva York 14 en todo el país en la proporción de la población hispana que es elegible para votar. Por el contrario, el 79% de la población blanca del estado es elegible para votar.
Los votantes hispanos elegibles en Nueva York tienen un perfil de origen hispano diferente de los votantes hispanos elegibles en todo el país. El 42% de los votantes hispanos elegibles en Nueva York son de origen puertorriqueño, el 21% son de origen dominicano y sólo el 7% son mexicanos. Por el contrario, la mayoría de los votantes hispanos elegibles en los Estados Unidos son mexicanos (59%), mientras que el 14% son puertorriqueños y el 3% son de origen dominicano.
Ante el fracaso político de los votantes demócratas del estado, por encima de cualquier reacción negativa ante lo resultados, lo más importante es que el segmento más vulnerable de la comunidad latina, estudiantes y trabajadores honrados que no tienen estatus legal, se organicen de forma inclusiva y efectiva, para trabajar con sus oficiales electos en los diferentes niveles de gobierno, federa, estatal y local.
Si bien la compleja estructura política de Estados Unidos puede causar temor, este factor es el enemigo número uno en una batalla que realmente aún no ha comenzado y que solo se la podrá librar con el apoyo y liderazgo de los latinos que ya son parte del poder político de esta nación.
Por encima de sectarismos y posiciones ideológicas, lo más importante es comprender que si el resultado de las elecciones expresa un malestar nacional, no solo de la raza blanca, sino de todo aquel que quiera vivir en un ambiente de paz y seguridad.
Temas como las pandilla juveniles centroamericanas, cuyas guerras intestinas muestran las estadísticas, han cobrad más de un centenar de muertos solo en este año que aún termina, la proliferación de lugares de prostitución y drogas, camuflados como discotecas, centros nocturnos y bailaderos; son un asunto grave que solo lo pueden parar con el trabajo serio y efectivo de las autoridades, por un lado de los legisladores a nivel local, estatal y federal, endureciendo las leyes, con un trabajo concienzudo de los tribunales de justicia para aplicarla, con un intenso ejercicio de la seguridad pública, incluyendo los centros escolar y el apoyo de la comunidad con la información de datos sobre crímenes registrados en tales.
Los latinos en el poder político tiene la obligación y el poder para hacer una gran diferencia, reforzando el orden, pero fundamentalmente siendo una fuerza de choque de cualquier abuso, violación a los derechos humanos y libertades civiles.
Ahora es el momento de actuar, cuando se ha incrementado el número de latinos a nivel de Congreso, que no nos limite la sombra abominable del separatismo, sino un profundo sentimiento de justicia, de misericordia, de solidaridad.
Que los organismos seccionales, particularmente en un estado como Nueva York, no solo con una larga historia de inmigración, sino sobretodo con un fundamento funcional de la mano de obra y el talento de los latinos, trabajen para proteger a quienes son el cimiento de la estructura productiva de la ciudad que nunca duerme.
Oficiales Electos de origen latino, este es el momento para demostrar su liderazgo. Miembros del Partido Demócrata llegó la hora de hacer un examen de conciencia, sobre el apoyo efectivo que han dado a su comunidad, que ya no traga cuentos. Es hora, es aquí. Los miembros del Partido Republicano por su parte, tienen una oportunidad de oro, con todos los poderes federales concentrados.
Los medios tienen la obligación moral de dejar de atemorizar y vender imágenes amarillentas, sensacionalistas, para dar paso a la educación, al asesoramiento, al respaldo, a las opciones positivas.
Los profesionales, deben recordar sus raíces, la forma como llegaron y comprender que nadie está aquí para siempre, que lo que vamos a dejar es un legado de valores, fundamentados en el trabajo honrado y comprometido con valores superiores de libertad, igualdad, justicia y tolerancia


























