La grandeza no se mide por el tamaño sino por los logros obtenidos y sobretodo por la benevolencia en saberlos compartir.
En Estados Unidos, a nivel político particularmente, las comunidades cuentan por el número de votantes registrados, también es importante el factor económico, en la medida que las comunidades son capaces de crear y mantener negocios, generando con ello fuentes de empleo y lo más importante, impuestos en beneficio del gobierno.
Obviamente para tener presencia política y económica debe haber una base poblacional que permita ese desarrollo, pero es crucial no olvidarse que siendo un desarrollo de una comunidad inmigrante, la fuga de talentos y mano de obra, deja a los países de origen desnutridos y carentes de su mejor gente.
La dolorosa cara del otro lado de la moneda, que usualmente los inmigrantes olvidan al tratar de integrarse a una nueva estructura. Nos sentimos orgullosos de los logros, particularmente de los obtenidos con sacrificio, limpiamente y con trabajo, pero no debemos olvidar jamás a la tierra que nos nutrió desde el vientre de nuestra madre y que acogió nuestros primeros pasos en este mundo, esa tierra a la que llamamos Patria.
Tratamos de mantener su recuerdo y su presencia vivos, recreando sus tradiciones, sus platos típicos, cantando y escuchando su música, sin perder lo que llamamos “lo nuestro” que es parte de una identidad propia.
La comunidad dominicana de Nueva York y de todo Estados Unidos se ha caracterizado por ser una muy leal a sus raíces culturales, pero simultáneamente es una de las que mejor se ha acoplado a la estructura estadounidense. La presencia de los dominicanos-estadounidenses en los diferentes niveles de gobierno local, estatal y federal es importante, es innegable, es contundente, sin embargo y para ser justos, la comunidad dominicana reclama más presencia, un hecho comprensible si nos remitimos a las cifras, una comunidad con mayor población debería tener una representación proporcional a nivel gubernamental, también reclama un poder en las decisiones que se toman y continúa su lucha para lograrlo. Un verdadero ejemplo para todos los latinoamericanos.
Hasta donde ha llegado la comunidad dominicana, lo ha logrado a través de décadas de trabajo y esfuerzo, pero sobretodo de planificación, de organización, de comprensión de su realidad, incluyendo sus falencias y debilidades, lo ha hecho de una forma sabia. Ahora reclama poder económico, presencia ya la tiene y es contundente, pero qué falta para llegar a ese punto? El tema de las grandes diferencias socioeconómicas es un tema global y hay una lucha en planeta entero por conseguir eliminar las brechas existentes.
La comunidad dominicana lo logrará, no tenemos duda, saben trabajar en equipo y sabe anteponer las necesidades de grupo a los intereses individuales, tiene una visión de futuro y sabe que la fuerza de su comunidad radica en unir la experiencia de sus mayores con la energía de sus jóvenes.
Auguramos lo mejor a la comunidad dominicana de Nueva York, de Estados Unidos, de la Patria natal que debe de una u otra forma beneficiarse de los triunfos obtenidos por sus hijos e igualmente de cada dominicano en el mundo.
Felicitamos las iniciativas para trabajar por si mismos y en beneficio de sus mayorías, especialmente las más desfavorecidas y necesitadas. Que Dios les bendiga y que permita que en el corazón de cada dominicano germine la semilla de la hermandad latinoamericana, la apertura, la tolerancia y aceptación de todos los seres humanos, que formamos parte de esta familia llamada humanidad.
Que continúe siendo una comunidad donde florezcan los talentos, los logros positivos y que mantengan sus abrazos siempre abiertos para compartir y aprender. ¡Vamos todos al defile este domingo!


























