El cine español celebró su día grande en la gala de los 40 Premios Goya, una ceremonia en la que se reivindicó la paz ante "el preocupante desprecio de los derechos humanos" en el mundo actual y se recordó la situación que vive Gaza, en una jornada además marcada por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.

El presidente de la Academia Española de Cine, Fernando Méndez-Leite, fue el que, en su discurso, destacó varios de los momentos en los que esos derechos son vulnerados.

Entre esas situaciones quiso "llamar la atención sobre la brutal persecución de migrantes y disidentes en los Estados Unidos, la represión, encarcelamiento y ejecución de mujeres en Irán, Afganistán y otros lugares, y los continuos bombardeos sobre la población de Ucrania".

Y esos entre otros "muchos desmanes en distintos puntos de nuestro degradado mundo. Sé que nosotros no vamos a arreglar el mundo, pero las noticias de hoy mismo no invitan a mirar hacia otro lado", agregó.

La gala de la 40 edición de los premios Goya comenzó con una condena al "genocidio de Gaza", ya que la Academia "siempre" ha rechazado la violencia, dijeron sus presentadores, el actor Luis Tosar y la cantante Rigoberta Bandini.

"La violencia que esta industria siempre ha condenado, la guerra de Irak, la de Ucrania, el genocidio de Gaza", donde "hoy es un día especialmente triste porque Israel ha echado a Médicos sin Fronteras de la frontera y está dejando a millones de personas sin hospitalizar", subrayaron, teniendo en cuenta demás al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.

El conflicto palestino estuvo presente también en los discursos de alguno de los ganadores, como el de Alada Ruiz de Azual, la directora de 'Los domingos', al recoger el galardón al guión original: "No olvidemos Gaza", dijo.

Sarandon y la esperanza

La actriz estadounidense Susan Sarandon, premio Goya Internacional, apeló a mirar el futuro con esperanza y a poner en el centro valores como la bondad, la valentía o la compasión.

Visiblemente emocionada, recogió el galardón ante un auditorio del centro de convenciones de Barcelona que no paró de ovacionarla.

La actriz, de 79 años, quiso citar unas palabras del historiador estadounidense Howard Zinn que, dijo, le "ayuda" cuando está "sobrepasada": "Tener esperanza en tiempos difíciles no solo es una actitud romántica ni ligera, se sostiene en verdades esenciales".

Los actos reivindicativos llegaron antes de la gala a la alfombra roja, donde las insignias por Palestina libre se convirtieron en el complemento más reivindicativo.

Aunque en la mayoría ponía 'Free Palestine' ('Palestina libre'), en otras se leía también 'Stop genocidio'.

Y no hay que olvidar la mención al argentino Julio Cortázar que hizo la actriz portuguesa María de Medeiros al entregar el Goya de Honor al cineasta español Gonzalo Suárez, de 91 años.

Desde la estrecha amistad que mantuvieron Suárez y Cortázar, quien destacó de el su "capacidad de sorprender", de transitar con "total facilidad por varias formas de expresión".

A la memoria de Antonio

Emotiva fue también la entrega del Goya a la mejor canción para el documental 'Flores para Antonio', un trabajo encabezado por la actriz Alba Flores, hija del fallecido Antonio Flores y nieta de la reconocida actriz y cantante española Lola Flores.

"Este premio para la canción es muy especial para nosotras, sobre todo para mí", dijo Alba Flores, quien aseguró que el Goya es también para su padre: "Para su música y para su inspiración".

"A mi padre, pero también a mi abuelo, Antonio González 'el Pescailla', que nació aquí, en Barcelona, pero también a mi desconocida abuela Violeta, que me cantaba nanas para dormir", agregó la actriz que con este documental ha cerrado una búsqueda sobre la vida de su padre, a quien apenas conoció ya que falleció cuando era muy pequeña. EFE

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