La creación de un plan ayudaría a la afluencia masiva de inmigrantes

En los últimos meses, miles de solicitantes de asilo, en su mayoría, provenientes de América del Sur y Centroamérica, han llegado a la frontera sur de los Estados Unidos en busca de seguridad frente a la agitación política y las condiciones de vida inhumanas.

Miles de estos inmigrantes se han visto inmersos en un truco político, y para muchos la ciudad de Nueva York es el destino final de un largo y peligroso escape de la pobreza extrema y la persecución.

Los recién llegados, principalmente mujeres, han soportado un viaje marcado por agresiones sexuales y hambre para escapar de sus países de origen. Cada uno de ellos llega con el sello de la desesperación por comenzar una vida nueva y más segura en Nueva York.

Nueva York, que se ha caracterizado durante años de recibir a miles de inmigrantes a través de sus costas, es una ciudad ofrece algunas protecciones únicas.

Es uno de los pocos lugares que garantiza el derecho a la vivienda para quienes lo necesitan, y cuenta con sólidas protecciones legales y de seguridad social para los inmigrantes.

Los recién llegados también se han beneficiado de la ayuda brindada por una extensa red de organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, todavía hay grandes obstáculos.

La ciudad enfrenta en diversas circunstancias mayores la misma situación que enfrentó con la llegada de la primera ola de inmigrantes provenientes de los estados fronterizos; aún no cuenta con un plan que presente estructuras verdaderamente desarrolladas que brinde soluciones eficaces para cada inmigrante que llega a la ciudad, y no seguirse viendo abrumados por el aumento repentino.

Por lo tanto, la ciudad de Nueva York necesita avanzar en una visión clara que satisfaga la urgencia del momento, pero para ello es necesaria, también la ayuda estatal y federal.

Y, mientras tanto la administración Biden busca formas de contener la frontera sur, quienes llegaron el año pasado a la ciudad y continúan llegando comienzan a construir una nueva vida. Algunos están luchando. Otros están dando pasos agigantados.

Los próximos días ofrecen la oportunidad de corregir el rumbo y de concretar una acción audaz y transformadora que ponga a los inmigrantes y trabajadores en primer lugar.

Si bien el alcalde, Eric Adams pidió a la administración de Biden que tome medidas respecto a esta situación, ya que la ciudad “no puede aceptar más” inmigrantes, la ciudad no ha creado una propuesta para presentarla ante la Casa Blanca.

Aunque Adams, quien está entrando en su segundo año como alcalde, ha pedido que el gobierno federal “haga su trabajo”, con ciudades como Nueva York obligadas a cuidar a miles de migrantes que son transportados en autobús desde la frontera sur.

En vez de crear un plan estratégico el alcalde ha dicho que la crisis migratoria en curso puede provocar recortes en los servicios básicos de la ciudad, ya que la ciudad enfrenta otros desafíos, como la falta de vivienda.

La semana pasada que el alcalde Eric Adams dio a conocer un presupuesto preliminar centrado en la "disciplina fiscal" y dos días después de que la gobernadora Kathy Hochul expusiera sus prioridades para el próximo año miles de inmigrantes duermen en condiciones bajas en los centros de refugio de la ciudad, algo que contrasta con ambas narrativas administrativas.

Al mismo tiempo, los neoyorquinos sin hogar pasan más tiempo en el sistema de bloqueados por demoras burocráticas y discriminación generalizada en materia de vivienda.

Desde el año pasado, Adams ha dicho que Nueva York enfrentaría graves desafíos fiscales y operativos sin una mayor ayuda estatal y federal para recibir a los inmigrantes, pero tampoco ha ofrecido una propuesta.

La ciudad ha establecido 74 refugios y cuatro centros de procesamiento para acomodar a los recién llegados, incluso en hoteles reutilizados.

En total, Nueva York ha ofrecido refugio, alimentos y otros servicios a aproximadamente 40,000 migrantes, un esfuerzo que los funcionarios de la ciudad proyectan costará más de dos mil millones de dólares en el año fiscal.

Una de las principales frustraciones que ha expresado Adams es que los inmigrantes que llegan a la ciudad de Nueva York no pueden trabajar legalmente debido a una ley federal que les impide obtener permisos de trabajo hasta después de que sus solicitudes de asilo hayan estado pendientes durante varios meses.

Si bien le ha pedido al gobierno federal que elimine este requisito, sólo puede cambiarlo el Congreso, que no ha aprobado una ley de inmigración importante desde la década de 1990.

Es necesaria una acción audaz y transformadora que ponga a los inmigrantes como prioridad y no como chivos expiatorios o fichas de juegos políticos.

También es necesario crear plataformas que ayuden a guiar a Albany a abordar las desigualdades persistentes y garantizar que todos los neoyorquinos tengan la libertad de prosperar.

Urge que la ciudad adopte un cambio transformador que centre las necesidades de las comunidades inmigrantes y las familias trabajadoras, pero mientras no haya una verdadera organización solo existirán urgencias.

Aunque Nueva York se enorgullece de seguir acogiendo con beneplácito la reciente afluencia de solicitantes de asilo y de ser un ejemplo para el resto del país, desde el verano del año pasado que llegaron masivamente los inmigrantes, el alcalde no ha creado un plan o propuesta. Lo que se ha convertido en uno de los mayores desafíos para el alcalde.

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