
“La construcción del muro”, resulta un meticuloso trabajo de Teatro Espressivo de Costa Rica, basada en el texto de Robert Schenkkan que obtuvo hace unos años los premios Pulitzer, Writers Guild of America y Tony de teatro y ultima relación de la compañía Tica y el desaparecido primer actor Nelson Landrieu.
Esta puesta que tuvo una extensa temporada en San José, también se hizo acreedora del Premio del Público del Festival de Miteu en España, así como el de mejor dirección en su país de origen para la teatrera Natalia Maríño, por su detallada y punzante puesta.

El texto expone cuando un discurso de odio gana momento y se eleva a las alturas como fuegos de artificio.
Este además plantea los efectos del odio contra los migrantes de América Central, quienes huyen desesperadamente de la violencia y la pobreza de sus tierras. ¿Qué encuentran estos desheredados de la fortuna al cruzar la frontera? Un lugar imaginario tornado real y donde el mal resulta muy malo…malísimo.

La esmerada dirección de Mariño, acompañada de imágenes que van siendo tomadas por una cámara y su realizador en torno a los actores y los potentes trabajos de Magdalena Morales como Gloria y Rodrigo Durán como Rick, hacen de “La construcción del muro”, una labor en colectivo de primer nivel teatral.
La actriz guatemalteca Magdalena Morales, hace un fastuoso trabajo de interpretación, profundo e intenso, mostrándose a instantes como la víctima y en otros como la victimaria de Nick, actor costarricense con sus emociones a flor de piel, y quien convence en todo momento por sus condiciones actorales.

Ambos se complementan en texto e interacción ofreciendo momentos de gran dramatismo al espectador y todo el realismo requerido por la producción.
El contenido total de “La construcción del muro”, es un acierto en toda la extensión de la palabra: luces, escenografía, sonido y música original, convirtiendo a esta producción como un trabajo de gran esmero, profesionalismo y teatro universal.
Un aplauso de bienvenida al Teatro Espressivo de Costa Rica y nuestra más sincera felicitación a los coproductores neoyorquinos de Teatro LATEA, Marta García Landrieu y Miguel Trelles por habernos brindado un instante de gran teatro y excelente contenido.



























