EDITORIAL

Recientemente la Oficina de Asuntos de Inmigrantes de la alcaldía de la ciudad de Nueva York (MOIA), presentó su quinto informe del año calendario 2021, donde se visibilizó el trabajo que han venido desarrollando en favor de la comunidad inmigrante, pero también dejó entrever, las brechas que aún persisten dentro de las comunidades inmigrantes.

Si bien la ciudad de Nueva York reconoce en cierta medida la labor de los inmigrantes, la llegada de la pandemia del COVID-19, ha sido un recordatorio dramático de cuán imperativo es garantizar que los inmigrantes tengan los mismos derechos y evitar las vulnerabilidades que desde larga data se han visto expuesto.

La pandemia demostró la falta de acceso a muchos servicios básicos asequibles y de calidad, de ahí la urgente necesidad de esta nueva administración del alcalde Eric Adams en empoderar a la comunidad inmigrante y combatir las desigualdades e impactos provocados por el COVID-19.

El que la oficina de inmigración el año pasado se haya centrado sus esfuerzos en servicios virtuales y divulgación en persona para compartir información sobre vacunas, votación por orden de preferencia, elegibilidad a la ciudadanía, los cambios en la política de inmigración y desarrollar e implementar políticas relacionadas con los neoyorquinos inmigrantes, se aplaude.

No obstante, bajo el nuevo liderazgo del alcalde Eric Adams y con la coordinación y el apoyo del Concejo Municipal de la ciudad de Nueva York, los socios comunitarios y el MOIA, deben reafirmar su compromiso inquebrantable para proteger, servir y salvaguardar los derechos y el bienestar de todos los neoyorquinos, independientemente de su estatus migratorio.

Es necesario que la ciudad de Nueva York brinde mayores recursos y servicios a las familias inmigrantes, muchas de las cuales estuvieron en primera línea en pleno apogeo de la pandemia y que hasta la fecha se mantienen como trabajadores esenciales a pesar de la manera desproporcionada que se han visto afectados.

La historia de la ciudad de Nueva York es, ante todo, la historia de los miles de inmigrantes que han llegado al país en busca de mejores oportunidades de vida, y las fronteras marítimas y terrestres de la Gran Manzana constituyen esa principal puerta de entrada.

No es un secreto, que a lo largo de la historia los 5 condados se han enriquecido a base del constante flujo de hombres, mujeres y familias que contribuyen económica, social, política y cultural.

Entregar mayores recursos a la oficina de inmigración, significa brindar a los inmigrantes indocumentados mejores protecciones para que puedan continuar trabajando y prosperar en muchos de los trabajos esenciales que ayudaron a mantener en movimiento a la ciudad.

Ahora que entramos en un tercer año pandémico y se vislumbra una nueva normalidad, todavía los inmigrantes que fueron testigos de primera mano de las atrocidades de la cantidad de vidas perdidas, a la fecha, continúan luchando contra los estragos provocados por el virus.

Solo en la ciudad de Nueva York cuando la pandemia azotó con mayor fuerza, provocó que desde el 2020 se perdieran más de 900,000 empleos y miles de personas fueran desalojadas de sus hogares.

Para tomar un camino hacia la inclusión y la dignidad para todos, será de vital importancia que la administración del alcalde Eric Adams y el diverso cuerpo legislativo del Concejo Municipal, tomen medidas audaces, urgentes y efectivas para garantizar una recuperación equitativa y justa, donde se ponga a los neoyorquinos de bajos ingresos y a las comunidades inmigrantes en el centro de sus prioridades.

En los 5 condados los inmigrantes neoyorquinos representan casi el 40% de la población total de la ciudad y el 60% son inmigrantes o hijos de inmigrantes, trabajan en todas las industrias y contribuyen en todas las facetas de la vida.

Los más de 3 millones de inmigrantes neoyorquinos que hablan más de 200 idiomas, son trabajadores de hospitales, de restaurantes, de supermercados, de la construcción, en las lavanderías, en limpieza, cuidadoras del hogar, trabajadores de entrega de alimentos, todos representan una importante fuerza laboral y económica en la ciudad.

Son personas que se movilizan diariamente en transporte público por la ciudad, en vehículos particulares, compran comida, ropa, etc.

Es de vital importancia que las autoridades de la ciudad de Nueva York y en especial la oficina de inmigración liderada por el Comisionado de origen mexicano, Manuel Castro, hagan lo correcto y aprovechen esta nueva oportunidad de prosperidad para las familias inmigrantes.

En primer lugar, combatir el virus y segundo, volver a encauzar la economía, después de que fueron excluidas de todo tipo de ayuda federal, estatal o local.

Mientras la ciudad se recupera lentamente, será necesario la creación de estrategias para abordar las necesidades que los inmigrantes experimentaron al momento que visitaron los abarrotados hospitales.

Un tema que dejó al descubierto las falencias del sistema de salud en pleno apogeo de la pandemia y que hasta la fecha continúa afectando a los inmigrantes al tener poca o nula atención en los hospitales, muchos de ellos por no poseer un seguro médico.

La creación de políticas públicas transformadoras y el respaldo de propuestas innovadoras que permitan una amplia cobertura a la salud, y mayores accesos a beneficios sociales debe ser una prioridad para las autoridades locales.

Nuevo informe de la Oficina de inmigración de NYC es dedicado a los más vulnerables

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