La abnegada participación de la mujer en la política neoyorquina

EDITORIAL

Este año, el próximo 22 de junio la ciudad de Nueva York celebra elecciones municipales en momentos inéditos que quedarán marcados en su historia por dos aspectos muy importantes.

La participación de candidatos y candidatas de origen latino, así como también, la
reciente crisis del COVID-19, en una ciudad en la que aún se viven los rezagos que
provocó la pandemia.

Si bien la pandemia puede que no haya sido la principal causa de la participación
política de latinos en las boletas electorales, no dudaría en vacilar, que fue el detonante
de esa iniciativa, tanto para nuevos, como ya conocidos políticos a distintos cargos en
la ciudad de Nueva York.

El poder observar las cifras donde los latinos representaban el mayor índice de
contagiados y fallecidos, resaltó la solidaridad que nos caracteriza a los latinos,
brindando estos candidatos (que en ese momento no lo eran) apoyo directo a su
comunidad, especialmente a la mujer.

La actual situación para muchas personas en la ciudad de Nueva York, es precaria, sin
embargo, el encontrar a mujeres latinas dentro de esta carrera electoral que se
postulan a diversos cargos, es un mensaje alentador a nivel local, lo que permitirá
derribar esas barreras de la desigualdad.

Avanzar en este camino de empoderamiento de la mujer latina en puestos de
importancia, será inédito e histórico, para encarar posibles crisis de cara a un futuro
cercano o lejano.

No obstante, convocar a las personas y trabajar en el terreno con ellas, no será una
tarea fácil para los miembros y políticos de nuestra comunidad, pero transformar esas
vidas a través de programas y proyectos propuestos por las candidatas latinas, será
satisfactorio para ambas, bajo un entorno comunitario y de sociedad en desarrollo.

La representación política de mujeres latinas en estos comicios electorales de 2021, es
para los neoyorquinos una demanda de sus principios básicos, que, posiblemente en
años anteriores se hayan visto vulnerables.

Esta serie de factores como mencionamos al principio, elogian las bases de esa
democracia representativa que caracteriza a la diversa ciudad de Nueva York, con una
gran mayoría de personas de origen latino.

Entonces, estas construcciones culturales observadas en la actualidad y dentro de un
año electoral, demandan una mayor participación democrática en las urnas de la
comunidad latina, y poco a poco ir legitimando ese desarrollo, tan urgente como
necesario.

Ciertamente, esa disonancia entre la población y sus representantes, se había visto en
esa inconformidad y apatía hacia la política, pero para ir trabajando en estos temas, y
llenar ese vacío en la comunidad latina, es cuando vemos una mayor participación
política de las mujeres latinas.

La importancia de estos candidatos nuevos o ya conocidos, radica en que nos unamos
a un verdadero cambio y un profundo liderazgo en la ciudad para salir de esta situación
y no volver encontrarnos en un tiempo así.

En varios de sus programas se enfocan en trabajar por las personas de nuestra
comunidad que no han recibido ningún tipo de ayuda o alivio económico.

Estas mismas personas han hecho posible que la ciudad siga funcionando durante la
pandemia del COVID-19, siendo los más vulnerables los inmigrantes, los latinos y las
mujeres.

El trabajo y la participación de la mujer históricamente ha sido relevante en la sociedad,
sin embargo, informes de Naciones Unidas resaltan dos tipos de obstáculos a la hora
de participar en la vida política.

Las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias siguen
limitando las opciones que tienen las mujeres para votar o presentarse a elecciones.

Por otra parte, las brechas relativas a las capacidades implican que las mujeres tienen
menor probabilidad que los hombres de contar con la educación, los contactos y los
recursos necesarios para convertirse en líderes eficaces.

Bajo esta premisa de la participación de la mujer en la gestión, podemos observar que
a nivel global los mismos informes de Naciones Unidas, organizaciones y medios de
comunicación internacional, destacaron y elogiaron el buen manejo de la pandemia en
países liderados por mujeres, tales como Alemania, Finlandia, Dinamarca, Islandia,
Nueva Zelanda, por mencionar algunos.

Ese mismo ejemplo e ímpetu de las mujeres latinas en la ciudad de Nueva York, resalta
los desafíos y las necesidades de cambio que aspiran a realizar, por su comunidad.

La evidencia de algunas mujeres de origen latino como Alexandria Ocasio-Cortez,
Jessica Ramos, Catalina Cruz, o Marcela Mitaynes en la política neoyorquina, ha
mostrado que mientras los factores socioeconómicos y culturales producen condiciones
generales de mayor igualdad de género, estas actúan de forma gradual en pro de su
comunidad.

Podríamos mencionar varios ejemplos y legislaciones, pero basta con determinar su
participación y simpatía hacia ellas por parte de la comunidad, mediante acciones
positivas y de elogio.

De ahí entonces, la necesidad de aumentar la participación de la mujer en distintos
cargos políticos en la ciudad de Nueva York.

Latinas buscan el poder político en Nueva York

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