Karina Borodnikoff

Crisis humanitarias y la mirada tuerta de “los líderes”

Karina Borodnikoff
El número de personas que necesitan ayuda humanitaria de emergencia en Somalia ha pasado de seis millones en el inicio de la crisis a 2,34 millones, el 31% de la población.

 

Buenos Aires (ILN).- La ONU está trabajando para paliar situaciones de pobreza en infinidad de lugares geográficos. Está claro que intentan mejorar la vida de muchas personas en condición de extrema vulnerabilidad. Sin embargo, hay dos cuestiones de vital relevancia, una por diplomacia, la otra por omisión, que no son expuestas con la claridad que se requiere a la hora de hablar de lo que realmente sucede.

Uno de los últimos titulares de las Naciones Unidas asegura que “La ONU declara el fin de la hambruna en Somalia”. Si bien, de alguna manera, esta frase puede ser justificada con ciertos artilugios discursivos, no se puede sostener con hechos y pronósticos.

Una de las cuestiones tiene que ver con no mencionar que la situación desesperante de los países en vías de desarrollo, y de sus habitantes, es consecuencia de años de políticas desacertadas y de decisiones internacionales que cotizan y priorizan commodities a valores tanto más elevados, a la hora de enfrentarlos a desnutridos, enfermos y humanos cuyas vidas están embargadas y sacrificadas desde el primer suspiro. La pobreza, el hambre, la muerte por causas evitables no son producto de una voluntad divina, sino que, claramente, son el resultado de una nefasta escala de valores de la política internacional.

La otra cuestión, la diplomática, responde a la necesidad de realizar un recorte noticioso desde una perspectiva que justifique la acción de los líderes mundiales, de los hegemónicos “progres” que son quienes realmente deciden las acciones y hasta dónde. La ONU declara el fin de la hambruna en Somalia. La realidad es que este titular lanzado como un logro es difícil de sostener en las líneas subsiguientes del relato. Sin bien siempre se puede encontrar la manera de justificarlo, no da un panorama claro de la real situación de esta geografía vulnerada desde casi siempre.

Según el informe elaborado por la Unidad de Análisis de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición (FSNAU), organismo dependiente de la FAO, el número de personas que necesitan ayuda humanitaria de emergencia en Somalia ha pasado de seis millones en el inicio de la crisis a 2,34 millones, el 31% de la población. El pasado mes de julio la ONU declaró la hambruna en dos zonas del sur de Somalia y en septiembre extendió la alerta a seis de las ocho regiones del país.

Ahora, lo que no cuenta este informe es si dentro de ese 3.66 millones de personas que supuestamente ya no están en emergencia humanitaria (sería interesante aquí conocer en manual técnico de calificación de “emergencia humanitaria” con el que se manejan) cuántas han muerto y cuántas viven en condiciones dignas.

El cuerno de África, siempre en situación desesperante, sigue a la espera de ayuda humanitaria. La ONU posiciona a la misma altura la necesidad de políticas de emergencia que asistan inmediatamente esta zona, con la necesidad de lluvias, voluntad de la naturaleza.

Un comunicado de las Naciones Unidas informa que el director general de la FAO, José Graziano da Silva, dijo, en conferencia de prensa en Nairobi, que “la llegada de las ansiadas lluvias en Somalia, unida a la ayuda humanitaria desplegada en estos últimos meses, son las razones principales de esta mejoría en el Cuerno de África.

"Sin embargo, la crisis no ha terminado. Solo podrá resolverse si a las lluvias se suman intervenciones continuas, coordinadas y de largo plazo que fortalezcan la resiliencia de la población local y asocien la ayuda con el desarrollo. Es imposible evitar la sequía, pero se pueden establecer medidas para tratar de evitar que se conviertan en hambruna. Tenemos tres meses hasta la próxima temporada de lluvias".

Mark Boweden, Coordinador Humanitario de la ONU para Somalia, con un discurso realista y sin eufemismos, como debiera ser siempre por parte de esto organismos internacionales, advirtió a través de un comunicado que “en el sur de Somalia aún hay 1.700.000 personas en situación de crisis. Millones de personas siguen necesitando comida, agua limpia, cobijo y otro tipo de asistencia para sobrevivir, y se prevé que la situación empeorará en mayo”.

 

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