EDITORIAL
Desde su primera candidatura presidencial Donald Trump, -para satisfacer a las bases más conservadoras que le respaldan-, les prometió eliminar a los inmigrantes indocumentados y les ha cumplido.
Pero no es exclusividad de Donald Trump el uso de los inmigrantes con fines políticos, también sus opositores están utilizando a los inmigrantes para su lucha, al final los inmigrantes son no solo lo más explotados, los sacrificados, victimizados y usados, sin que ninguno de los dos partidos presente una solución efectiva para solucionar esta situación que deja mal parados a los dos bandos, pero fundamentalmente a los inmigrantes.
En Nueva York los demócratas han expresado su apoyo a los inmigrantes y los oficiales electos, que en su mayoría son demócratas, han ejecutado políticas proteccionistas, pero sin una solución real y definitiva. Medidas como el otorgar licencias de conducir son a simple vista un beneficio, pero Nueva York en ese sentido se ha demorado, ya que las licencias para indocumentados se aprobaron anteriormente en diecisiete estados de la unión.
Por su parte los medios de información también entran en el juego político, en el cual los inmigrantes son la pelota que se tira de un lado al otro para meter goles políticos, lo único que hacen es presentar la información en la forma más sensacionalista posible, alarmando y alterando a miles de personas, no solo a los inmigrantes indocumentados, además a sus familias, a sus allegados, a sus empleadores, etc., etc.
Los medios de comunicación amplifican la parte de la noticia que más conviene para atacar a la administración, pero no informan otros aspectos que son elementos de juicio importantes, como por ejemplo que el objetivo de las deportaciones son personas que cruzan la frontera sin permiso, -para vergüenza de sus gobiernos nacionales-, que rentan niños para crear familias ficticias, que han cometido crímenes y tienen un récord con una serie de delitos que van desde asesinatos, violaciones, violencia doméstica, etc., etc. y que se acogen al sentido de compasión y benevolencia del verdadero Estados Unidos, al cual continúan abusando al utilizar mayoritariamente recursos públicos, recaudados de los bolsillos de los contribuyentes, para pagar la asistencia pública.
El objetivo de la orden de remoción son dos mil familias que cruzaron ilegalmente la frontera, muchas de las cuales ponen en riesgo de muerte a sus hijos, que se entregan a la patrulla fronteriza y que tienen casos de asilo, que al ser negados se convierten en ordenes de deportación, a las que no obedecen, no se presentan a las audiencias en corte y permanecen ilegalmente dentro de los Estados Unidos, sin que nadie tenga la certeza de que no son criminales que huyen de sus países de origen para refugiarse, disfrazados de honrados inmigrantes en esta nación.
En los últimos meses un flujo considerable de inmigrantes de varias nacionalidades y de diferentes continentes, están usando la frontera sur para ingresar a Estados Unidos, en su mayoría buscando asilo, escapando de la violencia y de la pobreza. Entre diciembre del año pasado y dos primeros meses del 2019 se liberaron a catorce mil quinientas personas de familias que cruzaron ilegalmente.
Hay un total de doscientos mil familias que han sido liberadas por la incapacidad del sistema migratorio de procesarlas y que permanecen ilegalmente en Estados Unidos, ellos son el principal objetivo para ICE. Las autoridades federales han recalcado que entre los deportables hay gente asiática y de otros grupos étnicos, no exclusivamente latinos. Entre las últimas redadas se han arrestados inmigrantes de Cuba, Honduras y Mexico, como mayorías de los latinos.
Justos pagan por pecadores, por lo cual inmigrantes honestos que solo buscan cruzar la frontera para trabajar, caen en la duda de las autoridades, pero que también se benefician de una u otra forma de la benevolencia de esta nación, ya que en los últimos tiempos se han firmado acuerdos de cooperación para dar asilo a quienes realmente son víctimas del crimen organizado en sus países de origen.
Los inmigrantes son mayoritariamente una tremenda fuerza de desarrollo, aportando con su trabajo manual, con su talento creativo, con sus valores familiares, pero que se colocan en la mira gracias a las malas acciones de unas cuantas naranjas podridas, que hacen quedar mal a toda la comunidad latina, no solo a los indocumentados.
Nueva York respalda a los inmigrantes, incluso cuando son explotados o amenazados por su estatus migratorio, tienen la posibilidad de denunciarlo. Muchos empleadores utilizan esta circunstancia para sacar ventaja y explotar a sus trabajadores, muchos trabajadores inmigrantes son discriminados y deben consultar con un abogado laboral, ya que tienen protecciones bajo la ley de la ciudad y del Estado de Nueva York.
El terror que generan las estrictas políticas migratorias, debido a la falta de un sistema eficiente y la incapacidad del poder legislativo para hacer algo al respecto, la amplificación de esta situación que pone en peligro y desventaja a millones de personas, no es pretexto para que ejerzan sus derechos a un trabajo digno, a un salario mínimo, pago de horas extras, a no ser discriminados, a organizarse sindicalmente y los empleadores no pueden amenazarlos con reportarles a inmigración, en ese sentido hay muchos casos de demandas ganadas por los inmigrantes contra patronos abusivos, las leyes lo permiten.
La lucha continúa, la clave es auto educarse y continuar, a pesar de que justos paguen por pecadores.


























