Inmigración domina la conversación de los candidatos con latinos, pero estudios demuestran que les interesan más los empleos, la economía y la educación

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Por Jeffrey Kopp

IMPACTO

 

Políticos de la izquierda y derecha están profundamente concientes que los votantes latinos son una fuerza de tener en cuenta, pero sus intentos al respecto son ridículos e insultantes.

No hay que ver más allá del artículo de la campaña de Hillary Clinton “7 cosas que Hillary Clinton tiene en común con tu abuela”, criticado rápidamente como un intento obvio de mimar, o el débil intento de Donald Trump de relacionarse con los mexicanos durante su mensaje en twitter del Cinco de Mayo donde proclamó que el bar de la Torre Trump produce los mejores tacos y “amo a los hispanos”.

Esta incómoda intento para cortejar a los votantes latinos solo hace más obvio que los candidatos necesitan el voto latino para ganar en la próxima elección pero no saben como hacerlo.

Un estudio del Centro de Estudios Pew proyecta que habrán 27, 3 millones de votantes hispanos elegibles este año. Pero con cifras de participación como estos, surgen preguntas tanto sobre la autenticidad de sus declaraciones y sus deseos de tomar acción. ¿Realmente toman en cuenta el interés de la comunidad latina en sus corazóns, o son solo trucos para ganarse el voto de la comunidad para obtener la victoria presidencial?

Mientras el presidente Obama logró un impresionante 67% del voto latino en la elección del 2008 en contra de John McCain y aún un mayor 71% en la elección del 2012 contra Mitt Romney, muchos se han quedado insatisfechos por su incapacidad de pasar una reforma comprensiva de inmigración como la que prometió en sus campañas.

No tomó acción cuando tenía un congreso controlado por los demócratas durante sus primeros dos años de presidencia y ha manchado su reputación por su intento ejecutivo de abarcar demasiado, aún si era beneficioso para los inmigrantes o no, al tratar de pasar su programa de Acción Diferida (DACA) y la Acción Diferida para padres de Americanos (DAPA) sin la aprobación del congreso, ambos fueron detenidos en la Corte Suprema. Ambos programas habrían prevenido la deportación inmigrantes indocumentados que llegaron como niños, o a adultos con hijos ciudadanos americanos que hayan vivido en Estados Unidos desde el 2010.

Las promesas incumplidas no solo se detienen en la decisión en la Corte Suprema, Obama ha supervisado las deportaciones de más de 2,5 millones de personas, una suma mayor que los 19 presidentes desde 1892-2000. En el 2014, Janet Murguía del Concejo Nacional de la Raza (NCLR), el grupo de derechos civiles latinos más grande en el país, lo llamó públicamente “deportador en jefe”.

Los votantes latinos han votado abrumadoramente por un candidato demócrata en las dos últimas elecciones, pero el legado del presidente Obama es cuestionable. La presión para ganar el voto latino es alta: a la izquierda, Clinton necesita convencer a los latinos que aún vale la pena confiar en su partido demócrata aún con las fallas del presidente Obama, y al lado derecho, los republicanos sienten la presión de demostrale a los latinos que la retória xenófoba no refleja los ideales del partido.

El GOP (Growth and Opportunity Project por sus siglas en inglés) aún reveló un 'mea culpa' luego de la elección del 2012 donde escribieron, “no importa lo que digamos sobre educación, trabajos o la economía; si los hispanos piensan que no los queremos aquí, cerrarán sus oídos a nuestras políticas. Los demócratas han logrado construir lazos con los hispanos mientras que republicanos han flaqueado.”

Pero ese tipo de conversación depende de la creencia que inmigración es el aspecto más importante para los votantes latinos, cuando en realidad no lo es.

En enero en una encuesta del Washington Post, solo el 17% de los votantes latinos encuestados dijeron que el asunto más importante para ellos era inmigración, muy por detrás del 33% que dijo que empleos y la economía eran más importantes. Antes de eso, en una encuesta del 2013 del Centro Pew, inmigración llegó en cuarto lugar en cuanto a importancia por detrás de educación, empleos, economía y cuidado de salud.

Todavía los candidatos enfocan su tiempo en inmigración cuando se dirigen a los votantes latinos. Durante el debate demócrata del Washington Post y Univisión en marzo, los candidatos usaron las palabras “inmigración” e “inmigrante” una total de 50 veces, en comparación a las 30 veces con las palabras “empleos” y “economía”, 17 para “educación”, y solo 12 para “cuidado de salud”.

Clarissa Martínez de Castro, una represtante del NCLR, sospecha que hay una razón por la cual se habla de tanto de inmigración: “Aún cuando la economía y la inmigración han estado primero, inmigración ha abarrotado un golpe poderoso como una fuerza movilizadora por que los latinos están profundamente concientes que inmigración es una especie de poder que la gente usa para expresar sus sentimientos sobre los latinos, sin importar su estatus migratorio”.

Al poner enfasis en la toxicidad de la retórica de inmigración de la derecha, la izquierda ha podido hacer el papel del partido ideal para los latinos, aún cuando ambos tienen antecedentes pobres al pasar una reforma de inmigración. “ A pesar de nuestros mejores esfuerzos, la población hispana ve a nuestro partido por medio de nuestro vocero más negativo”, dijo Danny Vargas presidente de la Asamblea Hispana Nacional Republicana desde 2007 hasta 2009. “Mientras el partido y el liderazgo del mismo entienden que hay una necesidad de hacer crecer el partido y comprometerse con las comunidades de las minorías, los individuos con una R en su nombre pueden hacer ese esfuerzo aún más difícil debido a a su estilo y tono”.

Y luego está Donald Trump, el candidato republicano, infame por sus declaraciones incendiarias, como “cuando México envía gente, no envía a los mejores.... Traen drogas, crímen. Son violadores”. En la mente de sus partidarios, ha establecido una relación directa entre el número de inmigrantes, la economía americana y el problema social. ¿ Su solución? Deportar 11 millones de inmigrantes y construir “el muro”.

Trump fue aún más allá al decir que un juez de origen mexicano sería parcial en su contra en una demanda encontra de su universidad Trump, que ha sido nombrada “una maquinación fraudulenta que asedia a los más ancianos y sin educación para separarlos de su dinero”, según reportó el New York Times.

Aún, a pesar de la narrativa común que los latinos no votarían por un candidato interesado en deportar a 11 millones inmigrantes indocumentados, para muchos latinos inmigración no es un asunto personal en absoluto, por ejemplo los puertoriqueños son ya ciudadanos americanos, los cubanos disfrutan de la política de “pies secos” que los pone en primera línea para la residencia permanente una vez que hayan llegado a Estados Unidos, y muchas otras familias latinas han vivido legalmente en el país por generaciones con muy poca o nula conexión familiar restante con América Latina. Más allá de eso, muchos de esos mismos latinos sienten el mismo aislamiento de la sociedad americana contempóranea que el votante blanco de Trump siente.

Y entre esos latinos que si les importa la reforma de inmigración, hay algunos que lo ven como el verdadero impulsor de una reforma migratoria. El mes pasado, NPR reportó que un mexicano-americano de tercera generación, Jacob Montillo Monty, quien organizó una recaudación de fondos para Trump. Monty dijo, “veo a Donald Trump como la mejor opción para lograr una reforma migratoria. El hecho que sea un hombre de negocios me da alguna esperanza que la retórica, las palabras, y que él es alguien que puede unir a la gente. Surge como que tiene antecedentes de poner a grupos distintos juntos en razón de negocios cuando construye un hotel o un edificio.”

Aún cuando el compromiso cívico en la comunidad latina es significativamente bajo en comparación a otros grupos étnicos y raciales, en la elección presidencial del 2012 el Centro Pew descubrió que los blancos no hispanos y los afroamericanos votaron en un mayor índice que sus opositores hispanos: 66 % de blancos no hispanos y 64% de afroamericanos no hispanos, votaron respectivamente, mientras que solo el 49% de los votantes hispanos votaron.

Daniel Garza, director ejecutivo de la iniciativa LIBRE senaló que el hecho que una porción considerable del público latino votante son milenarios, quienes entre grupos, no le dan mucha importancia a votar. Y encima, dijo que no ha habido un gran nivel de inversión para llegar a los latinos, especialmente en canales donde existe una gran probabilidad de llegar a ellos.

Hablando específicamente sobre Trump, dijo: “Llegar y comprometerse con los latinos es pateticamente bajo. No lo veo (a Trump) en Univisión, Telemundo, CNN en español."

También existe un número significante de votantes elegibles para la ciudadanía quienes no han hecho el paso final. Pew reveló un estudio el 2013 que estimaba que cerca de dos tercios los inmgrantes legales de México que eran elegibles para hacerse ciudadanos estadounidenses no lo hicieron, muchos de ellos no se sintieron lo suficientemente cómodos con su inglés para pasar el éxamen, o no pudieron solventar los $680 de tarifa de aplicación. El estado de Nueva York ha iniciado un programa de lotería que cubrirá la tarifa para 2 mil afortunados ganadores.

Pero una vez que se hacen ciudadanos, se agregarán a la ya creciente base de potenciales votantes latinos y Hillary Clinton, Donald Trump y a quien la elección del 2020 traiga, deberán luchar aún más duro para conseguir esos cada vez más valiosos votos.

Así que mientras está claro que ambas partes necesitan mejorar sus antecedentes con inmigración, si quieren realmente el voto latino, deberían preocuparse menos en planes de inmigración que han estado rodeados de escepticismo y preocuparse más sobre lo que los votantes latinos han demostrado que les importa: la economía y las oportunidades para la educación.

Los latinos son mucho más que sus historias de inmigración, sería mejor para los candidatos y sus partidos explicar a los latinos cómo les darán un empleo decente, cómo asegurarán que sus hijos puedan obtener un grado universitario, y cómo pueden conseguir cuidado médico económico. Y ayudar que se registren para votar en primer lugar no sería nada de mal tampoco.

 

 

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